crítica de cine
[i]La sombra de la traición[/i]: Richard Gere, jubilado
domingo 20 de mayo de 2012, 12:02h
Un asesino a sueldo soviético reaparece tras veinte años de silencio y pone en jaque a la CIA y al FBI.
Richard Gere regresa a la cartelera este fin de semana con un thriller de espías, La sombra de la traición, en el que se encarga de dar vida a un antiguo agente de la CIA que se ve obligado a retomar la persecución de un peligroso asesino a sueldo, a quien hacía dos décadas que se había dado por muerto.
El temible criminal soviético, conocido con el apodo de "Cassius"y cuya identidad real nunca se llegó a saber, tenía una firma tan característica que, cuando veinte años después de su desaparición, alguien asesina a un senador de los Estados Unidos utilizando el mismo método, todos en la CIA y en el FBI empiezan a pensar que "Cassius" no murió en realidad y que, por alguna razón, simplemente se ha mantenido bien escondido hasta que ha llegado el momento de volver a actuar. Quien más convencido está de ello es un joven y brillante agente del FBI, Ben Geary, tan interesado – más bien, obsesionado - desde niño por el famoso asesino, que incluso escribió su tesis doctoral acerca de su figura y no duda en vanagloriarse de ser la persona que mejor conoce al misterioso "Cassius" en el mundo. Sin embargo, Geary no es el único que ha dedicado su vida a estudiar la personalidad y la metodología de tan cruel e inteligente espía de la Guerra Fría. Mucho antes que él, Paul Shepherdson, coetáneo de "Cassius", fue contratado por la CIA para acabar con el escurridizo asesino, así como con los miembros de su banda, a los que consiguió ir eliminando uno a uno. Ahora vive retirado, solo, y podría decirse que bastante aburrido, hasta que los últimos acontecimientos hacen que su antiguo supervisor, Tom Highland, a quien interpreta Martin Sheen, vaya a buscarle y le convenza para que ayude al inexperto Geary en la caza definitiva de "Cassius".
Así, en el filme dirigido por Michael Brandt tenemos, una vez más, la conocida fórmula de pareja de agentes de la ley formada por un veterano, de vuelta de todo, y un joven ambicioso, dispuesto a llegar a donde haga falta con tal de cumplir con lo que se espera de él. Richard Gere es, obviamente, el encargado de dar vida a Shepherdson, tan interesado en el asunto como para dejarse convencer y colaborar en él, pero, al mismo tiempo, aparentemente preocupado por su joven y vehemente compañero, a quien interpreta el todavía desconocido actor neoyorquino Topher Grace. Y es la relación entre los dos guapos la que centra la primera parte de este thriller que, probablemente, se habría estrenado directamente en DVD si no hubiera contado con la presencia de Gere, cada vez más alejado de las cámaras, pero que aún cuenta con una fiel legión de fans, A favor del guión, dos momentos clave de esos denominados giros inesperados de la acción y que son muy de agradecer, especialmente el último de ellos, durante los últimos minutos de metraje. En contra, algunas escenas bastante manidas y, para colmo, interpretadas con una absoluta falta de credibilidad: sin duda, el peor – o mejor - ejemplo de este tipo de escenas lo constituye la que transcurre en una cárcel, a la que acude la pareja de guapos detectives para intentar sacar información del único miembro de la banda de "Cassius" que consiguió sobrevivir a la acción de Shepherdson, para sorpresa del propio ex agente de la CIA que es, sólo ahora, cuando se entera de que está vivo.
La acción de la cinta transcurre en Washington D.C., cuna de espías y de los agentes que trabajan para cazarlos, aunque la realidad es que la cinta de Brandt fue rodada en su mayor parte en la ciudad de Detroit, y su título original es, desde luego, mucho más lógico y adecuado – The Double –, aunque en España últimamente parece que todo tiene que ser la sombra de algo.