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La tensión protagoniza los días previos a la final

Pitada al himno y una marcha ultra para la Copa del Rey

jueves 24 de mayo de 2012, 17:28h
La final de Copa del Rey de este viernes entre Athletic y FC Barcelona estará marcada por la tensión previa al partido. Por un lado, la posible pitada al himno provocó encendidas declaraciones entre los políticos esta semana, con la idea de suspender el partido de Esperanza Aguirre como la más polémica. Por otro, la celebración de una marcha ultra el mismo día que aficionados vascos y catalanes estarán en Madrid pone en alerta a las más de 2.300 personas incluidas en el dispositivo de seguridad.
Desde que se tomó la decisión de que el Estadio Vicente Calderón sería la sede que albergaría la final de Copa del Rey entre Athletic y Barcelona, la escalada de tensión ha sido permanente. La negativa del Real Madrid a ceder su estadio enfadó a las dos aficiones, que a su vez, desde ciertos sectores esperan repetir la pitada al himno que se hizo en Mestalla en 2009. Esta iniciativa, junto a la reivindicación de los nacionalistas, ha provocado una reacción de la ultraderecha. La convocatoria de una manifestación este viernes pone en alerta a las fuerzas de seguridad del Estado ante el posible enfrentamiento entre radicales.

La Presidenta de la Comunidad de Madrid, encendió la mecha de las declaraciones políticas al plantear suspender la final de la Copa del Rey entre el Barcelona y el Athletic si las aficiones vasca y catalana "pitan" al príncipe Felipe, la bandera o el himno español, una propuesta que ha provocado un aluvión de críticas.

Desde el Gobierno, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, apeló al "sentido de responsabilidad" y se ha mostrado convencido de que las dos aficiones de los equipos que disputarán la final de la Copa del Rey "van a estar a la altura de lo que se espera de ellas".

Por su parte, Duran Lleida fue algo más duro y llegó a definir a Aguirre como “fabricante de independentistas”. Para el portavoz de CiU en el Congreso, “la actitud de la presidenta madrileña "va a crear todavía una mayor reacción en contra del himno nacional o la presencia del Príncipe" .

Desde el lado de los deportistas, Andrés Iniesta lamenta que estos días previos “no tengan un fondo de fútbol”. Para el manchego, "lo bueno es el respeto. La gente puede ser libre para actuar, para decir lo que crea, pero no hay que olvidar que vamos a jugar un partido de fútbol, que hay muchísimas cosas que se pueden hacer bien y diferentes, y no por hablar un día o dos antes de una situación determinada vamos a solucionar nada".

En cuanto a la pitada al himno, desde varios sectores de las aficiones de Athletic y Barcelona se insta a algún tipo de sabotaje, desde gritar consignas o cánticos contra la Corona hasta los silbidos que ya desataron la polémica en la final de 2009. Tras el escándalo de 2009, Televisión Española llegó a cortar la emisión de himno nacional y darlo en diferido al descanso el año pasado tras otra pitada de la afición culé en la final ganada por el Real Madrid.

Ese gesto, que se saldó con el despido del jefe de deportes de la cadena, hará que este año la decisión se tome desde la unidad móvil desplazada al estadio.

En cuanto a la legalidad o no de una pitada al himno, en 2009 la Audiencia Nacional no admitió a trámite una querella presentada por la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) contra la pitada al himno. El juez instructor en aquel momento, Santiago Pedraz, consideró que tanto los silbidos como las pancartas con el lema “Good bye Spain” estaban amparadas por la libertad de expresión.

Este año, de nuevo la Fiscalía se opuso a admitir a trámite una nueva querella de DENAES contra dos organizaciones independentistas que promovían una nueva pitada. El fiscal Jesús Santos esgrime la “difusa y confusa” redacción de los hechos y sostiene que “el derecho penal no puede ponerse en marcha ante posibles comportamientos futuros”.

Además, entiende el Ministerio Público que "los posibles riesgos de alteración del orden público o de otros incidentes", como puede ser la pitada al himno nacional "deben tener acogida" en la "esfera del derecho administrativo preventivo y sancionador".

Así, el Comité Disciplinario de la Federación de Fútbol, la Comisión Antiviolencia del Deporte, el Consejo Superior de Deportes y la Delegación de Gobierno -en sus funciones preventivas y de seguridad en eventos deportivos- serían los órganos encargados de aplicar las normas administrativas para prevenir este tipo de actuaciones.

Otro de los puntos calientes del viernes se situará en el barrio de Chamberí, donde hay convocada una manifestación de ultraderecha bajo el lema "Contra el separatismo, una bandera" . La Delegación del Gobierno en Madrid aplazó en un primer momento la convocatoria pero un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid permitió que se celebrara el viernes.

El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, se mostró “en absoluto desacuerdo con esta resolución, que acato, faltaría más, pero tengo el deber de decir que no comparto esa decisión". Fernández Díaz elogió la actuación de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, al permitir esa manifestación y luego trasladar su fecha a otro día tras así recomendarlo la Policía.

Para mantener la seguridad de todos los ciudadanos, el viernes se activará un dispositivo de seguridad que implicará a más de 2.300 personas entre personal público y privado.

El operativo ha sido preparado después de varias reuniones de coordinación entre la Delegación, las Policías Nacional y Municipal, la Guardia Civil, la Ertzaintza, los Mossos D'Escuadra, el Samur, Protección Civil, Bomberos, Cruz Roja y responsables de seguridad de los equipos finalistas.

El mayor contingente es de la Policía Nacional, con 1.500 agentes, que incluyen Unidades de Intervención Policial (UIP), caballería, Brigada Móvil, motos, guías caninos, radio patrullas y helicópteros.

El dispositivo de seguridad no se centrará exclusivamente en el estadio Vicente Calderón y su entorno, antes y después del partido, sino también a las zonas de llegada y estancia en la ciudad, así como a los recorridos de las aficiones hasta el propio estadio, según la nota de la Delegación.

La mayoría de los seguidores del Barcelona llegará a Madrid en setenta autocares y cinco trenes especiales y dos AVE, mientras que los del Bilbao lo harán en 170 autocares y tres trenes especiales y uno ordinario.

En total se prevé la llegada de alrededor de 50.000 aficionados de ambos equipos.
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