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Gobierno

¿Qué hay detrás del hermetismo de Mariano Rajoy?

viernes 01 de junio de 2012, 11:06h
Mucho se ha hablado de la estrategia de comunicación que sigue el jefe del Ejecutivo desde que asumió la Presidencia hace algo más de seis meses. En ese periodo, Rajoy sólo ha dado una rueda de prensa en España y muchos creen que un aura de inquietud sobrevuela La Moncloa a la hora de dar explicaciones sobre las políticas puestas en marcha. Sin embargo, los expertos mantienen una opinión diferente.
En una época tan convulsa como la que atraviesa España desde hace un par de años, con una crisis económica y social casi sin precedentes, la sociedad busca respuestas y explicaciones a una situación que ha llevado a muchos a perder su empleo y a otros tantos a ver rebajado su tren de vida.

La ciudadanía, saturada de malas noticias, espera que los máximos responsables den la cara y expliquen qué se está haciendo para paliar esta situación. Así, muchos son los que critican la actitud del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su estrategia de comunicación, que ha consistido en hablar lo mínimo imprescindible en público y en delegar en su Gabinete el desarrollo de sus políticas de ajuste y recorte.

Aunque se le ha llegado a acusar de cobarde, lo cierto es que Rajoy no da un paso sin que este haya sido medido y sopesado en profundidad por su equipo de asesores, al frente del cual se encuentra Pedro Arriola, y el hermetismo del jefe del Ejecutivo, que sólo ha dado una rueda de prensa en casi siete meses en suelo español (el pasado lunes), responde a una cuidada y meticulosa estrategia de comunicación.

"Para mí no es la táctica adecuada, tal y como están las cosas, pero, sin tampoco creer que se esté siguiendo un plan erróneo, es verdad que no está hablando menos que otros presidentes del Gobierno y hay que tener en cuenta que Rajoy nunca ha sido muy amigo de las cámaras, es más bien tímido, muy prudente y, si se me permite, poco audaz", señala en declaraciones a EL IMPARCIAL Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública y autor del libro 'El poder político en escena'.

Una opinión muy similar es la que esgrime Alfredo Franco, consultor político de Redondo & Asociados, que apunta en conversación con este periódico que el jefe del Ejecutivo "tiene un perfil mediático no muy elevado y no cuenta, todo sea dicho, con una especial predilección por los periodistas".

Aun con todo, uno puede llegar a preguntarse si la crisis y la magnitud de medidas que ha adoptado el Gobierno, con recortes drásticos en casi todas las áreas, con especial alarma social en los tocantes a la educación y a la sanidad, no exigen una mayor presencia del presidente del Gobierno ante los medios.

"Sería tan fácil quitarse la corbata, hablar a la nación, explicar, acercarse a la gente, bajar a la calle y sensibilizarse con ella que no acabo de comprender muy bien por qué no se fomenta desde el Partido Popular o desde el Gobierno, pero lo que no se les podrá achacar nunca es que no estén haciendo cosas, que no se estén mojando por sacar esta situación adelante", apunta Arroyo.

Los ministros, de escuderos
A lo largo de estos meses, las comparecencias de la portavoz del Gobierno y vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y de los distintos ministros, con especial mención al de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, y al de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristobal Montoro, han sido constantes y rara es la semana en la que al menos dos de los tres no atienden a los medios de comunicación.

De este modo, los ministros se han convertido en una especie de parapeto tras el cual se ha situado el presidente del Gobierno, aunque, a pesar de lo que muchos periodistas y analistas han señalado, no obedece a nada parecido a la cobardía o al miedo a responder a las cuestiones que se le plantean. "En primer lugar, es su trabajo; en segundo, saben mucho más de sus distintas áreas que el propio Rajoy; en tercero, responden con mayor precisión a las preguntas; y en cuarto, es lo más lógico desde un punto de vista comunicativo, aunque hayan incurrido en numerosas contradicciones", apunta Arroyo.

Por otro lado, la gran mayoría de las críticas que se vierten contra el jefe del Ejecutivo tiene como base la estrategia seguida por el anterior Gobierno, en el que José Luis Rodríguez Zapatero adoptó un protagonismo que hasta ahora no había asumido ningún presidente español en democracia. "Zapatero comparecía una vez al trimestre, que tampoco es mucho más que Rajoy, pero sí es verdad que se mostraba más ante los medios, se implicaba más en este sentido", señala a EL IMPARCIAL Remedios Sanmartín, politóloga y consultora de imagen pública.

"El anterior Ejecutivo estaba mucho más personalizado en la figura del presidente, menos atomizado por así decirlo, lo cual también revertió en una mayor erosión del personaje de cara a la opinión pública y en un dejar hacer a los ministros, como Rubalcaba, Salgado o Solbes", añade Sanmartín.

En esta línea también apuntan las opiniones de Jorge Santiago Barnés, director del Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política de la Universidad Pontificia de Salamanca. "Rajoy no es amigo de los focos, se siente cómodo haciendo más que hablando, siendo político más que candidato, y así sí se puede ver una cierta diferencia respecto a su antecesor en el cargo", afirma el académico.

Ahora bien, aunque la estrategia de comunicar lo menos posible esté medida al milímetro desde Génova, eso no quiere decir que no tenga su parte negativa. "Lo peor puede ser que la gente confunda no hablar con no trabajar, que no es así, pero no es difícil asociarlo de manera inconsciente y eso puede afectar a la imagen del Gobierno", sostiene Santiago Barnés, que añade que "en época de crisis es de desear que salga a relucir el liderazgo, la personalidad, que no solo transmite confianza, sino también tranquilidad y credibilidad".

Además, hay que tener en cuenta que el actual Ejecutivo no tiene sobre sí la losa de unas elecciones en el horizonte, lo cual le favorece a la hora de tomar decisiones con mayor libertad, sobre todo sabiendo que cuenta con mayoría absoluta. "La situación sería muy diferente con unos comicios a dos años vista, por ejemplo, ya que ahí Rajoy tendría que dejarse ver mucho más y contaría con mucho menos margen de maniobra", señala Santiago Barnés.

De este modo, los analistas sostienen que el distanciamiento entre Rajoy y la opinión pública, en caso de ser tal, obedece más a una estrategia política calculada y a una personalidad enfocada al trabajo y a huir de los focos más que a un miedo a dar la cara por las medidas adoptadas. Sólo el tiempo dictará sentencia sobre si ha sido la táctica adecuada.

Para contactar: [email protected] // @borjarei
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