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El consenso que se exige y sus tareas

Juan José Laborda
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domingo 10 de junio de 2012, 20:32h
Luis María Anson, Francisco Llera y José María Ruiz Soroa han publicado, en estos pasados días, unos artículos de opinión que me han estimulado para escribir el mío. Los tres se refieren a la necesidad de que los dos grandes partidos nacionales restauren el consenso para abordar la crisis socioeconómica, y también, las reformas institucionales que son convenientes.

Luis María Anson, en este periódico, lleva tiempo insistiendo en la bondad del consenso en las actuales circunstancias. Los desafíos son tan grandes, y tan desconocidos, que nuestro sistema político necesita de la colaboración de los dos grandes partidos políticos. El académico y periodista se dirige directamente al presidente Rajoy. Apoyándose en artículos que escribieron Gregorio Marañón y José Juan Toharia, Anson afirma: “el consenso, el pacto de Estado, constituye un gesto de fortaleza moral y no una muestra de debilidad ideológica”. Al referirse a Marañón y a Toharia lo hace con toda intención: son dos personas simbólicas de los acuerdos que fundaron la democracia española. Ambos estuvieron vinculados a la revista “Cuadernos para el Diálogo” (“el diálogo fue el talismán de nuestra transición”), y actualmente están comprometidos con la Fundación Ortega-Marañón.

Luis María Anson le pide al presidente Rajoy que se abra al consenso. Señala lo que muchos sienten: la dinámica partidaria nos conducirá al desastre. Él señala la responsabilidad de Pedro Arriola, el asesor electoral del PP, en el vuelo bajo del presidente Rajoy. A éste le pide que se alce en el Estado con propuestas visionarias para España. Anson reprocha a Arriola el haber sido el responsable de la tardía reacción de Rajoy ante la crisis financiera; Arriola creyó que Rajoy, quedándose de perfil, podía ganar en Andalucía y en Asturias; falso, pero fueron meses preciosos que se perdieron.

Francisco Llera, catedrático de Ciencia Politica y director de “Euskobarómetro”, acaba de publicar un trabajo periodístico titulado: “Gran coalición”. Si Anson se dirigía a Rajoy, el artículo de Llera tiene como destinatario al PSOE de Rubalcaba. Su finalidad es la misma: el consenso, incluso un gobierno de coalición, son imprescindibles para España. Llera distingue bien los problemas. No tenemos uno de “gobernabilidad”: el partido de Rajoy tiene un dominio casi completo de los gobiernos en los tres niveles del Estado. Sin embargo, España padece graves carencias en su “gobernanza”.

¿A qué se refiere con ese nuevo concepto? “Esta gobernanza democrática –señala Llera- debe de entenderse como la forma de encauzar ineficiencias de rendimiento institucional”. Sus concreciones: la sociedad expresa un profundo malestar: síntoma de que la legitimidad del sistema político está en retroceso. La opinión pública califica a los políticos y a la política como el tercer motivo de preocupación, sólo por detrás del paro y de las consecuencias de la recesión económica.

Quien sobreviva a estas críticas circunstancias tendrá futuro político. La lectura del artículo de Francisco Llera nos lleva a esa conclusión. Y mira por encima de todo al PSOE. Al relatar las distintas experiencias de gobierno de coalición en distintos países europeos, se detiene en la última: la gran coalición alemana entre 2005 y 2009. Entonces, la CDU de Angela Merkel formó gobierno con el SPD de Müntefering.

Alemania tenía en 2005 graves problemas para mantener su Estado del Bienestar. Su economía iba entonces mal, por las mismas razones que en España la economía iba mucho mejor: el crédito era más caro en Alemania que en España. “Juntos por Alemania” fue el eslogan de aquel gobierno. Hizo profundas reformas en el modelo federal, en el régimen electoral, al mismo tiempo que ajustaban las prestaciones sociales (sanidad, educación y pensiones). A corto plazo, los socialdemócratas alemanes perdieron apoyo electoral; no se acomplejaron cuando “Die Linke” (“la izquierda”), el nuevo partido de izquierdas, le disputó los votos al SPD, que perdió las elecciones en 2009. Hoy, los socialdemócratas ganan en las principales regiones y se han convertido en un serio competidor para Merkel. Y lo que es más importante: los socialdemócratas son alternativa porque hace unos años no titubearon en sumarse a una mayoría que hizo dolorosas reformas (cuando sintieron la crisis económica).

El consenso o la coalición no suponen sólo que la oposición desaparezca. Se puede criticar pero, en estos momentos, dando apoyo al Gobierno. Un gran acuerdo lleva implícito un programa de profundas reformas: además de las que vengan ocasionadas por nuestra pertenencia a la Unión Europea, sería el momento de llevar a cabo otras de alcance interior: desde la reforma integral de la ley del suelo, pasando por las reformas del Consejo del Poder Judicial y del Senado, hasta llegar a las que afectan al modelo autonómico. Y aquí se plantea la propuesta de José María Ruiz Soroa. En un artículo titulado “Romper el tabú”, sugiere que una ley (¿y qué tal que fuese un Senado reformado el que autorizase?), con condiciones muy claras y exigentes, autorizase someter a referéndum las propuestas independentistas que se hacen en Euskadi y en Cataluña. Canadá lo ha hecho; y la amenaza constante de irse si no se les conceden privilegios a los nacionalistas, ha desaparecido.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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