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Crónica cultural

Edward Hopper en el Museo Thyssen-Bornemisza

martes 12 de junio de 2012, 17:32h
Llega a Madrid la mayor exposición vista en Europa de Edward Hopper. Más de 70 lienzos, en el Museo Thyssen-Bornemisza, hasta el 16 de septiembre. Por último, después de El montaplatos y Traición, se presenta en los teatros madrileños Viejos tiempos, la obra del Nobel inglés Harold Pinter.
La mayor exposición en Europa del pintor norteamericano Edward Hopper (Nyack, 1882 - Nueva York, 1967) ha abierto sus puertas hace unos días en el Museo Thyssen Bornemisza. Es un verdadero acontecimiento. El Museo europeo con más obras del artista americano, ha movido a los demás museos y coleccionistas, sobre todo norteamericanos para traer a España, hasta el 16 de septiembre más de 70 piezas para analizar la evolución de uno de los artistas más admirados del siglo XX. Hopper empezó su carrera como ilustrador de prensa, faceta que no le gustará recordar y que sintió hacer como una necesidad. En 1906, con 24 años, se traslada a París durante un año. Allí toma contacto con el Impresionismo pero evita entrar en contacto con las vanguardias rompedoras que se daban cita en la Capital de las artes. Vuelve a Nueva York y no será hasta veinte años después que podrá ofrecer su primera exposición en la galería Rehn. Fue una verdadera bomba artística. No solo se vendieron todos sus cuadros sino que los encargos no dejaron de lloverle sin preocuparse de las crisis económicas que acechaban el país en esos momentos. Su éxito fulgurante hizo que el MoMA, por ejemplo, que se inauguraba precisamente en 1929 colgara al cabo de unos meses 70 lienzos del pintor, en la que sería su primera gran exposición.

Su pasión por el cine, (se dice que iba una media de dos veces por semana) hizo que, más que la pintura de sus contemporáneos, fueran las películas americanas de la época su mayor influencia. También escenas de la literatura. En sus cuadros están Verlaine, pero también Faulkner. Y la vida cotidiana americana que él veía. Sus cuadros representan la visión que recoge del mundo que le rodea. La soledad, el aburrimiento, la melancolía, el silencio del ser humano frente a los grandes adelantos, la velocidad del ferrocarril, las masas de gente en los hoteles, la verdadera llegada de la modernidad. Personajes que, estando junto, revelan una distancia infranqueable, que se puede descubrir en la tensión narrativa de las escenas que pinta.

Además, en el mundo del teatro, llega Viejos tiempos, pieza del Nobel inglés Harold Pinter, al teatro español de Madrid, con Ariadna Gil, José Luis García-Pérez, Emma Suarez. Viejos tiempos fue estrenada en Madrid, por primera vez en 1971. Esta vez, vuelve con su carga inquietante, angustiosa, esa escritura seca y hermética tan pinteriana, dirigida por Eduardo Moya. Cuenta la historia de Anna, que llega, tras veinte años de ausencia, a pasar unos días en casa de su vieja amiga Kate casada desde entonces con Deeley. Poco a poco, la conexión de las mujeres es tan fuerte que el marido va a empezar a sentirse desplazado y ausente de esa cantidad de recuerdos que desconoce de la vida de su mujer. Ritmo tenso. Escenografía neutra, sin apenas variación de color. Anna está interpretada por Emma Suárez, José Luis García Pérez da vida al inquieto marido y Ariadna Gil a Kate que sobre todo escucha y presencia el combate. Se ha llegado a decir que lo más difícil de las obras de Harold Pinter eran justamente sus silencios. La obra se puede ver hasta el 15 de julio.
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