Bicis per cápita y Toblerone
martes 12 de junio de 2012, 21:14h
Actualizado el: 09/05/2014 21:37h
Coincidencia o no, en la misma semana en la que se hablaba de las prerrogativas y abusos automovilísticos y honorarios de varios altos cargos españoles, compartí hora punta de tranvía con Frau Mauch y carril prioritario con Herr Wyler. A ustedes estos nombres no les dicen nada. Sepan que se trata de la alcaldesa de Zúrich y del vice-rector de su Universidad. La primera vela por el bienestar y por mejorar la oferta cultural y deportiva, la seguridad, la limpieza, la convivencia y los transportes de trescientos y pico mil administrados.
Cabe señalar que la región de Zúrich genera por sí sola un tercio de la riqueza helvética, con una renta media de 80.000 francos per cápita y una tasa de paro en torno al 2,5 por cien. La ciudad de Zwingli encabeza las listas sobre lugares con mejor calidad de vida, y su alcaldesa, abono transportes en mano, da el ejemplo. El segundo se ocupa de la carrera de 26.000 estudiantes que no conoceran el paro una vez diplomados, a diferencia de los nuestros, al tiempo que se afana en mantener el nivel de excelencia de una institución que ha aportado 12 premios Nobel al hades de las ciencias en las últimas décadas, manejando para ello un presupuesto anual de 1.235 millones de francos que el año pasado se cerró con un excedente de 5 millones gracias a la investigación científica, la innovación tecnológica y la colaboración industrial que se gesta en sus bibliotecas y florece en sus laboratorios.
Ninguno circula en coche de función, viven en barrios ‘normales’ y comen la Bratwurst con un mendrugo de pan y mostaza cuando les queda tiempo de hacer una pausa al mediodía. Durante los veinticuatro años que viví en Madrid, durante los cuales recorrí casi a diario la Avenida Complutense en el incierto autobús 82, Cuatro Caminos en el multicultural 64, el barrio de Salamanca en el circunspecto Circular, la Gran Vía atascada en el 1, y la versión subterránea de los mismos, obra de nuestra mejor ingeniería, nunca me topé con ministro, alcalde o vice-secretario que fuera, ¿y ustedes?. Me dice una amiga: “Pepa no creas, España ha cambiado mucho desde que tú te marchaste”… Yo me fui en el año 1994, como Ángel Ganivet, a conocer los países y las ‘gentes del Norte’. Fue precisamente aquel año cuando se destapó en Estocolmo el ‘caso Toblerone’.
La entonces ministra sueca Mona Sahlin, candidata a jefe de Gobierno tuvo que comparecer públicamente, los ojos y los mofletes rojos de vergüenza, para admitir que compró pañales, cigarrillos y dos cordilleras alpinas de chocolate Toblerone con la tarjeta de crédito de su función, lo que le costó el cargo y sobretodo la humillación de presentarse ante el millón de telespectadores que siguieron en directo su ‘mea culpa’. Mona Sahlin se alejó de la vida pública durante tres años y devolvió al erario público la suma gastada más una consistente indemnización. ¿Está cambiando, realmente, España? ¿Ha cambiado tanto desde los tiempos de Ganivet? En el prólogo de las ‘Cartas Finlandesas y hombres del Norte’ escribía Ortega y Gasset en 1940 que se trataba de un gran libro europeo escrito ‘en la hora mejor, cuando el contacto íntimo de unos pueblos con otros tenía aún la frescura de un descubrimiento y no existían todavía “posturas” ni intelectuales ni políticas de los unos frente a los otros”. Sí, hay otros modelos de gobierno, de transparencia, de justicia y de convivencia por descubrir, si queremos horas mejores.
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Periodista
PEPA ECHANOVE es periodista y miembro de la Asociación-Red de Mujeres Españolas en Suiza.
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