Segundas elecciones legislativas en apenas seis semanas
Grecia acude de nuevo a las urnas en los comicios más importantes de su historia reciente
viernes 15 de junio de 2012, 15:13h
Algo más de once millones de griegos dependen de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones legislativas de este fin de semana en las que, con toda probabilidad, se decidirá si el país heleno abandona o no el euro. La irrupción de los partidos más extremistas y el creciente descontento social con la clase política han marcado la campaña electoral, que sitúa a los conservadores de Nueva Democracia y a los izquierdistas de Syriza casi empatados.
Este domingo, algo más de diez millones de griegos están llamados a las urnas para decidir el futuro del país, inmerso en una de las crisis políticas, económicas y sociales más grandes de su historia reciente.
Al cierre de la campaña, donde el temor y las dudas sobre una posible salida de Grecia del euro han copado el día a día del país, han llegado en un empate técnico las dos principales fuerzas: los conservadores de Nueva Democracia liderados por Andonis Samaras y los izquierdistas radicales de Syriza, con el joven y mediático Alexis Tsipras al frente.
Según los últimos sondeos secretos, ya que en Grecia están prohibidos en las últimas dos semanas de campaña, ambas formaciones llegan a la jornada de reflexión igualados con un 28 por ciento de intención de voto, por lo que el bloqueo institucional de la primera vuelta, celebrada el pasado 6 de mayo, podría repetirse y sumir al país en un desgobierno que ya se prolonga durante más de un mes.
Este escenario, dramático pero muy probable, viene a sumarse a la crisis que ha provocado que el Producto Interior Bruto (PIB) haya caído un 13,8 por ciento desde 2008 y que más de la mitad de las familias griegas hayan perdido poder adquisitivo.
Los votantes helenos acudirán a las urnas con la desconfianza que les ha provocado la caída en desgracia del país y con las dudas sobre la conveniencia o no de seguir implementando las políticas de austeridad impuestas por Bruselas y, por extensión, abandonar el euro.
En los últimos días, varias fuentes comunitarias, entre las que se encuentran el presidente de la Comisión, el portugués José Manuel Durao Barroso, han señalado que confían en que Grecia apueste por la familia europea, aunque no se ha descartado una salida del país heleno de la eurozona. Tal es así que los últimos rumores apuntan a que los bancos centrales de los 17 están preparando planes de emergencia por si se confirma el fatal desenlace, lo que añadiría aún más incertidumbre si cabe a los maltrechos e inestables mercados del Viejo Continente.
"Es normal hacer planes de contingencia, es mejor estar preparado", afirma desde el Centro Europeo de Estudios Políticos (CEPS, en sus siglas en inglés) el analista Marco Incerti, a quien no sorprende que oficialmente la Comisión Europea (CE) rehúse referirse a estos preparativos.
A escala mundial, Incerti también considera razonable que los bancos centrales de los países del G20 preparen una inyección de capital para calmar a los mercados por si la mala noticia se confirma, aunque duda de la veracidad de las informaciones que airean planes de este tipo con tanta antelación.
Varios dirigentes de Syriza ya han declarado que, de ganar su formación, abandonarán las políticas comunitarias, lo que será la antesala de su salida del euro. "Grecia fue el primer país de la UE donde se aplicaron estos programas y por tanto, si Grecia da una señal de rechazo a estas políticas, el resto de pueblos de Europa también comenzará a rechazarlas", afirmó el eurodiputado izquierdista heleno Nikos Juntis.
Dos de los grandes enemigos de los comicios de este fin de semana son la alta abstención prevista, fruto del hartazgo de los griegos con todo lo concerniente a la política, a los que muchos achacan que una cuarta parte del país viva por debajo del umbral de la pobreza, y el auge de los partidos extremistas, tanto de derechas como de izquierdas, que ya ganaron peso en las elecciones de mayo, aunque se espera que su fuerza electora remita el domingo.
Todo con la sombra del creciente índice de paro como telón de fondo. Este mismo viernes se hacía público que el número de parados ascendía a la cifra récord de 1,12 millones de personas, el 22,6 por ciento de la población activa y casi dos puntos más que el último dato facilitado a finales de 2011.