Japón, sin reactores nucleares activos
lunes 18 de junio de 2012, 22:13h
Después de la parada por revisión periódica del último reactor activo en Japón de la planta nuclear de Tomari (Hokkaido) del 5 de mayo, las compañías eléctricas japonesas ya llevan más de un mes sin generar electricidad a través de la energía atómica.
En vista del desastre nuclear de Fukushima ocurrido hace más de un año, todas las centrales nucleares han venido frenando paulatinamente la marcha habitual de los 50 reactores existentes en el país -aparte de los cuatro en desuso de la planta de Fukushima Daiichi-, parándolos temporalmente por revisión o por seguridad. Pero el sentimiento de temor que esta fuente de energía ha creado entre los ciudadanos a raíz del accidente de Fukushima y el de total desconfianza hacia las empresas operadoras de la energía atómica no han permitido la reiniciación de la puesta en marcha de los reactores aun después de terminada la revisión. Y el Gobierno, presionado hasta cierto punto por la opinión pública, ha tenido que exigir a las operadoras unas normas más rígidas de seguridad por la imposición de nuevas pruebas de resistencia a los reactores, llamadas “stress tests”, para medir su grado de seguridad en caso de una nueva catástrofe como la de Fukushima.
De esta manera, Japón se encuentra en este momento sin poder contar, aunque temporalmente, con la energía atómica para el suministro de electricidad ni para el uso industrial, ni empresarial ni doméstico. Esta es la primera vez en los últimos 42 años que el país no genera electricidad, como he dicho, a través de la energía nuclear. Y a pesar de todo, afortunadamente no se ha producido hasta la fecha ningún apagón de luz en nuestros hogares ni en fábricas ni en empresas como se temía al principio.
Sin embargo, estando ahora a la altura de comienzos de verano, temporada en la que se prevé la mayor demanda de electricidad del año, los esfuerzos del Gobierno parece que van encaminados principalmente hacia la reactivación de los reactores 3 y 4 de la central nuclear de Oi situada en la provincia de Fukui que posee Kansai Electric Power Company (KEPCO), compañía que suministra electricidad para la amplia región de Kansai, la segunda zona más habitada de Japón que incluye las grandes ciudades como Osaka, Kioto y Kobe. Para tal fin, el Gobierno, junto con la Kepco, ha venido intensificando los diálogos con las administraciones locales que se encuentran alrededor de la planta de Oi para obtener su consentimiento y proceder lo antes posible a la reactivación de los reactores parados.
El Gobierno quiere convencernos de la urgente necesidad de reactivar la planta de Oi alegando que de no ponerla en funcionamiento, faltaría un 15% de la energía eléctrica necesaria para la región de Kansai, lo que supondría un gran deterioro en la productividad de la industria y repercutiría irremediablemente en la calidad de vida de los ciudadanos de esta región. Pero ahora nos preguntamos si es verdad la explicación que nos da el Gobierno. La verdad es que como no nos proporciona unos datos detallados y suficientes para poder comprobar la veracidad de esa cifra, todo lo que nos alega el Gobierno suena francamente a un chantaje y a una amenaza infundada. Lo que falta es una explicación detallada y convincente para que todos nosotros podamos aceptar el argumento del Gobierno y colaborar con sus directrices para solucionar esta crisis energética.
Cada vez hay más ciudadanos japoneses que se muestran preocupados por el riesgo del uso de la energía atómica. Pero hay que admitir por otro lado que la mayoría de los ciudadanos piensan que el abando de la postura de dependecia de la energía atómica no significa necesariamente el cierre total e inmediato de los reactores nucleares ya existentes. La única opción posible sería la reducción paulatina de los reactores nucleares existentes, que en un futuro no muy lejano podrían ser sustituidos por otras fuentes de energía más seguras y eficaces.
De todas maneras, celebro personalmente que ya no quede, auque momentáneamente, ningún reactor nuclear en funcionamiento en mi país. Ya es hora de que vayamos pensando en serio en la posibilidad de encontrar otras fuentes de energía por las que podamos sustituir este engorroso y costoso invento que se llama la energía atómica que, aun después de haber sido utilizada para generar electricidad, nos deja residuos peligrosos que siguen creando problemas para nuestros hijos, nietos y bisnietos por larguísimos años.
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Catedrático de la Dokkyo University
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