Las auditorías son sólo el primer paso
viernes 22 de junio de 2012, 00:40h
Nada más conocer el resultado preliminar de las auditorías de la banca española elaboradas por las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, decía que ofrecían “un diagnóstico certero y creíble” y acota las necesidades de capital adicional “en márgenes manejables”.
Son palabras sorprendentes. Esos márgenes, de entre 51.000 y 62.000 millones de euros en el peor de los escenarios, están lejos de las peores previsiones realizadas por otros analistas, que llegan a doblar estas cantidades. Pero no son “manejables”, si lo fueran el Estado español no necesitaría –como es el caso- una financiación adicional por parte de Europa; una financiación que, según reconoció el propio Presidente, nos la concederán “en condiciones muy favorables”, en comparación con las que nosotros lograríamos por nuestros medios. En segundo lugar, el presidente del Gobierno no está en condiciones de decir que el diagnóstico es “certero y creíble”, pues la labor de esas dos auditorías era echar luz sobre una zona oscura de nuestro mercado financiero.
Pero las palabras de Rajoy muestran una sensación de alivio y un deseo de que sus resultados sean tenidos en cuenta por el mercado que podemos compartir. Ciertamente, estas necesidades adicionales de capital, que aportará el fondo de rescate europeo pero que se añadirá a la aquejada deuda pública, no son tan abultadas como muchos temían. Pero con esta ayuda europea sólo tenemos resuelto la mitad del problema. El segundo, que es en realidad el más importante, lo constituyen las reformas y restructuraciones de las entidades con problemas. Si no están bien encaminadas –y se las preserva de contaminación `política- o no se realizan lo suficientemente rápido, de nada servirá todo el esquema de ayuda. Una cosa tenemos claro de este desastre y es que las entidades gestionadas con criterios económicos han pasado su prueba de solvencia, mientras que aquellas que han sido manejadas con criterios políticos para incrementar poder, han quebrado.