Crónica cultural
Un cuadro de Murillo, de vuelta a casa
lunes 25 de junio de 2012, 19:45h
San Pedro Arrepentido, de Bartolomé Esteban Murillo, obra que salió de España a principios del siglo XIX y que ahora pertenece a una colección particular, se podrá ver en el Museo del Prado a partir del martes y hasta el 30 de septiembre, con otros 17 cuadros más. Y, grandísimo Hamlet dirigido por el británico Will Keen en las Naves del Español, en el Matadero, hasta el 29 de julio.
Por primera vez, desde que a principios del siglo XIX fuera robado, llega por fin a España la obra del San Pedro Arrepentido, del artista sevillano Bartolomé Esteban Murillo (1617 –1682). A partir del martes y hasta el 30 de septiembre se podrá visitar la obra en el Museo del Prado. Además de este cuadro, se han reunido 17 obras de arte de la amistad entre el mecenas Justino de Neve y Murillo.
Justino de Neve (1625-1685) fue un hombre austero, discreto, entregado a la vida eclesiástica y gran amante del arte. Su primer encargo a Murillo se remonta a 1662, al encargarle la decoración de la iglesia Santa María la Blanca. Cuadro que muestra a San Pedro con las manos en posición de oración y unas llaves colgando, el San Pedro Arrepentido fue entregado por Neve al hospital de los Venerables Sacerdotes, en 1685. En 1810, se lleva la obra a Francia el mariscal Soult que la vende en mayo de 1852 a Townend, de Brighton. En 1883, aparece atribuido al pintor Ribera, en una subasta de Christie’s. Luego fue retirado de la subasta, y acaba heredada por Charles Townend Allan Hasting Wheler.
Entro del mundo del teatro, en las Naves del Español-Matadero, no solo se ha podido escuchar música este pasado fin de semana. Hasta el 29 de julio, se representa la obra de Hamlet, adaptada a la modernidad, y dirigida por el shakespeariano actor británico Will Keen. En el reparto, el actor madrileño Alberto San Juan encarna al famoso Príncipe Danés que se debate en la gran duda existencial. En el reparto están también presentes Pedro Casablanc y Ana Villa.
Una obra que ya tiene más de 400 años y que sigue despertando en el espectador una gran admiración. Los dramas son los mismos, pero cada vez, el Hamlet en cartel, tiene algo de diferente. Y aquí la experiencia que se vive, es descomunal. El lugar del Matadero se presta a la profundidad de la voz de Alberto San Juan y la espléndida dirección del inglés, sin que ésta venga arropada con grandes aspavientos escenográficos. El texto al desnudo, es lo que tiene Shakespeare de genial. Y ya que no todos podemos ir en verano a Stratford Upon Avon a deleitarnos ante un magnífico diálogo y grandísimos actores, este Hamlet no desmerece el teatro en la ciudad del escritor dramático.