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CESC FÁBREGAS VOLVIÓ A ANOTAR EL DECISIVO QUINTO PENALTI PARA ESPAÑA

España gana a Portugal en los penaltis y jugará la final

miércoles 27 de junio de 2012, 23:46h
La selección española se ha clasificado para la final de la Eurocopa de Polonia y Ucrania tras eliminar a Portugal en la tanda de penaltis. El fallo de Bruno Alves y el gol de Cesc Fábregas certificaron el pase del equipo nacional. Los lusos se quedan a las puertas de la final a pesar de haber defendido a la perfección durante todo el partido. Los pupilos de Vicente del Bosque crecieron en la prórroga e Iniesta tuvo la victoria en los últimos instantes. España jugará la final el domingo en busca de hacer historia completando el "triplete" de Eurocopas y Mundial.
El Donbass Arena recibió engalanado la primera semifinal de la Eurocopa de Polonia y Ucrania. España afrontaba el desafío de tumbar a los portugueses para acercar el sueño del "triplete" de Eurocopas y Mundial consecutivos e instalarse de manera definitiva en la cima del balompie internacional. Los 23 convocados de la selección nacional encaraban el trascendental enfrentamiento ibérico con una mezcla de tensión -inherente a la cita-, cansancio -propio de una temporada tan intensa y comprimida- y la ilusión de dedicarle el triunfo y el pase a la final a Miki Roqué, el ex jugador del Betis fallecido esta semana.

Una hora antes del encuentro se conocieron los onces iniciales de ambos equipos, y, con ello, la primera sorpresa de la tarde: Negredo era el nueve elegido para jugar "el partido más importante de sus vidas", según el seleccionador patrio. Del Bosque decidió romper la alternancia entre Fábregas -el falso nueve- y Torres para buscar un delantero que pelee los balones aéreos y sea capaz de salir en velocidad para descargar al equipo de la presumible presión lusa. Paulo Bento, por su parte, puso en el terreno de juego a sus mejores piezas. Hugo Almeida entró en sustitución del lesionado Helder Postiga.

El guión previo del choque pronosticaba una batalla entre el físico y la presión portuguesa y la calidad técnica española. Y con esta hoja de ruta transcurrió el primer tiempo. Portugal salió encerrando a los españoles y limitando la combinación de nuestros representantes a los pases entre Piqué, Ramos y Casillas. Meireles, Moutinho y Veloso ahogaban a Iniesta, Xavi y Xabi Alonso, por lo que los primeros instantes del encuentro representaron a la perfección la puerta en escena ideada por el técnico luso. No en vano, Veloso y Meireles avisaron a Casillas en los primeros instantes.

Arbeloa se descolgó para asustar a los lusos con un chut que rozó el poste tras un rebote peleado por Negredo y sacudirse la presión rival durante unos instantes. La posesión del balón iba tímidamente creciendo en favor de España, aunque los portugueses se manejaban con comodidad táctica. Iniesta y Silva no recibían con comodidad y la selección lo notaba con creces. La línea de presión lusa dejaba el juego español en modo horizontal con alternancia de lanzamientos lejanos sobre el punta.

El músculo luso fue creciendo y la presencia de su centro del campo también. Ronaldo desbordó por banda y buscó la cabeza de Almeida en el minuto 13. Casillas atajó sin complicaciones. Minutos más tarde, con el partido inmerso en la batalla por la posesión del balón, Ronaldo e Iniesta rozaron el gol en dos acciones aisladas precedidas de rebote. El primer acto agonizaba con poco fútbol ofensivo y ambos equipos encerrados en el orden táctico dispuesto por sus entrenadores.

Del Bosque trató de cambiar la inercia del encuentro tras el descanso con la entrada de Fábregas y Navas por Negredo -fuera de ritmo- y Silva -desparecido en la presión lusa-. Sin embargo, el guión permaneció inalterable. La fluidez combinativa española no apareció en el estadio ucraniano gracias al músculo y sacrificio del equipo luso, superior físicamente a lo largo de todo el encuentro.

A medida que el cansancio portugués hacía acto de aparición y los españoles comenzaban a encontrar más espacios en el campo rival, la competitividad lusa se transformó en dureza. Paulo Bento no quería proporcionar acciones fáciles a los españoles y sus jugadores aplicaron esta premisa con efectividad. Pepe, Coentrao, Bruno Alves y Veloso se convirtieron en gladiadores que hacían méritos para ver la amarillas en cada salto, en cada entrada, en cada cruce.

Con un partido interrumpido cada pocos instantes, el ritmo español descendió aún más. Cesc trató de actuar entre líneas pero casi nunca encontró conexión con Xavi -que tuvo el único disparo español del segundo acto- o Iniesta. Navas intentó abrir el campo pero no consiguió desbordar y centrar con precisión. La ausencia de nueve en el centro del área también castigaba los intentos del andaluz. Ronaldo tuvo dos lanzamientos de falta directa como únicas oportunidades de gol de Portugal. Con la igualdad mostrada en la primera mitad concluyeron los 90 minutos.
El partido bajó la intensidad en la prróroga con una selección portuguesa fundida y rezando para llegar a los penaltis. Bento metió en el campo a Valera y Custodio pero no logró recuperar la posición afianzada durante el partido. Iniesta, Cesc y Pedro crecieron para protagonizar dos ocasiones claras, con Jordi Alba actuando de cuchillo. La mala fortuna y las paradas de Rui Patricio cerraron el partido con cero goles. España se entregaba a la lotería de los penaltis.

La tanda arrancó con un fallo de Xabi Alonso. El meta luso le adivinó la intención. Nefasto arranque. Pero Iker Casillas tenía que aparecer y recuperar su papel esencial de camino a los títulos. El primer penalti portugués, lanzado por Moutinho, fue detenido por el meta nacional. Todo empezaba de nuevo. Sin embargo, la seguridad de los lanzadores españoles contrastó con los problemas lusos. Iniesta, Piqué y Ramos anotaron sin titubeos y Pepe y Nani anotaron el suyo. Bruno Alves, por el contrario, rompió el cuero en el larguero. Cesc Fábregas volvía a llevar la responsabilidad del quinto penalti decisivo, como hace cuatro años ante Italia. Y, como en quella ocasión, no perdonó. Su ajustado disparo golpeó en el larguero y entró. España jugará su segunda final de Eurocopa consecutiva. Los nuestros ya esperan rival para el partido del domingo.
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