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afirma que era muy "devoto"

Un excompañero del autor del robo del Códice Calixtino lo tilda de "trastornado"

jueves 05 de julio de 2012, 17:25h
Manuel Fernández Castiñeiras, electricista autónomo durante 25 años en la catedral y presunto autor del robo material del Códice, "era devoto, pero estaba trastornado", según han dicho a Efe algunos de sus excompañeros. Pese a que nunca sospecharon que podría haber sido él el responsable de la sustracción del manuscrito del siglo XII, sí han indicado que resultaba "raro", no que acudiese todos los días al culto de las 7:30 horas en esta basílica, aún teniendo una iglesia parroquial al lado de su domicilio, sino que a pesar de no trabajar ya allí, "se dedicase a pasear continuamente" por las estancias de la catedral.

Después del robo del Códice, Fernández Castiñeiras continuaba acudiendo a la catedral "con normalidad", según sus excompañeros, que desconocían que se hubiera hecho copias de las llaves. En los negocios hosteleros que el sospechoso del robo frecuentaba, han señalado a Efe que es una persona "reservada y metódica" y que siempre iba vestido de la misma manera, con el mismo tipo de camisa y pantalón.

Fernández Castiñeiras hablaba con frecuencia de asuntos relacionados con la iglesia y de temas políticos, con un comportamiento que le hacía parecer "trastornado", según ha explicado a Efe un encargado de un bar que frecuentaba. Más allá de sus visitas a los bares, el exempleado de la Catedral, perceptor de una pequeña pensión, se dedicaba al cuidado de su huerto. Un hombre "callado pero autoritario", al que "siempre le ha gustado mandar", según han indicado a Efe conocidos del presunto autor material del robo del Códice. Y que en su casa "tenía sus cosas guardadas aparte, separadas", alejadas de las de su mujer, Remedios Nieto, han contado los vecinos a Efe.

Entre los objetos encontrados en las inspecciones practicadas en las propiedades de Castiñeiras, los investigadores han localizado enseres "valiosísimos" -monedas robadas, otras reliquias-; documentos de los canónigos y contratos de los contables, y llaves de dependencias de la basílica compostelana, incluidas habitaciones privadas de clérigos. Fernández Castiñeiras fue el último presidente de la asociación vecinal A Magdalena, en Milladoiro, y allí, según ha podido saber Efe, tuvo problemas porque se quedó con las llaves de un garaje de ese colectivo, que aún no ha sido registrado.

Este jueves, Manuel Fernández Castiñeiras, el electricista detenido, ha guardado silencio desde que fue arrestado el pasado martes y se ha limitado a decir a la Policía: "No lo sé, no me acuerdo". Así lo ha revelado el comisario jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía (UDEV), Serafín Castro, que considera que el robo de la pieza se debe "probablemente" a un afán de "venganza" por parte del electricista, que había sido despedido de la catedral y reclamaba a la Iglesia una indemnización de 40.000 euros.

De momento, la Policía no ha podido determinar el origen de los 1,1 millones de euros que escondía el detenido en varias viviendas, además de 30.000 dólares en billetes pequeños e incluso pesetas, aunque no se descarta que procedieran de pequeños robos cometidos en la catedral.

El archivero de la Catedral, Segundo Leonardo Pérez López, ha dicho por su parte a Efe que "es imposible garantizar la seguridad aunque se pague un auténtico pastizal, es totalmente imposible, hablemos claro". "La protección es muy cara, pero necesaria, hay que hacerla, y aquí tenemos una empresa que cuesta un dinero", ha dicho, pero "aún así no se puede decir que no va a ocurrir nada, porque hay robos muy sonados en lugares donde había seguridad", ha dicho. Este sacerdote, investigador y escritor fue designado nuevo archivero en sustitución del deán, José María Díaz, en noviembre de 2011, después de que el anterior responsable presentase su dimisión al arzobispo, Julián Barrio, tras la desaparición del Códice Calixtino el 5 de julio del año pasado.

Sin embargo, fuentes del cabildo han afirmado que la Catedral de Santiago de Compostela cuenta con "importantísimas" medidas de seguridad, pero han dicho que "incluso con protección, a veces los robos son inevitables". Las fuentes han insistido en que no se puede garantizar que "no pase algo alguna vez" y han recordado los casos del millonario robo -221 piezas- del Hermitage (San Petersburgo) en 2006, o el ocurrido en 2007 en la Biblioteca Nacional, con la desaparición de 19 grabados e ilustraciones. "Es una paletada decir que aquí no hay seguridad. ¿En la Biblioteca Nacional y en el Hermitage tampoco la había, entonces?", han indicado estas fuentes a Efe. "Es absurda toda esta patraña de la seguridad", han puntualizado.



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