Teatro romano
jueves 17 de abril de 2008, 20:32h
A veces la realidad y la ficción se me entremezclan y no sé si he vivido una historia o me la he inventado. Como la realidad virtual forma ya parte de nuestro día a día tengo esa sensación cada vez más a menudo.
La semana pasada viajé a Roma y sin haber entrado nunca en el Coliseo, cuando estuve dentro, era como si ya hubiera estado allí. Sabía sus entresijos, sus recorridos, sus métodos constructivos, es más me movía como pez en el agua, es un decir, por su gigantesco interior. Solo me parecía raro no ver a un gladiador en la arena. Claro que ese gladiador tenía la cara de Rusell Crowe y en el palco Joaquin Phoenix, era el mismísimo Comodo, hijo de Marco Aurelio. Luego, al pasear por el Circo Máximo, Charlton Heston corría veloz en una cuadriga, levantando polvo.
La Arquitectura Barroca convirtió la materia y la forma en un atrezzo teatral y pasear por Roma es disfrutar de una bella pieza de teatro. Perderte por sus calles es un espectáculo; da igual salir del recorrido establecido por las guías turísticas, en cada esquina, en cada recoveco hay una Iglesia que te asalta (e incluso te desvalija, pues a menudo hay que pagar entrada), una fachada retorcida, un dintel que se desplaza.
Cuentan que Bernini y Borromini, los artífices de la mayoría de los edificios barrocos, empezaron siendo grandes amigos y terminaron llevándose fatal. Cada nuevo encargo era motivo de competición entre ellos. Borromini tenía un temperamento apasionado e inquieto y lo trasladó a su arquitectura, orientándola más a los sentimientos que a la razón. Algunos historiadores dicen que se quitó la vida por culpa de los celos que sentía de Bernini.
Pero en Roma todo es posible y el teatro bien se puede convertir en una feria en tiempo de elecciones. Ante el Coliseo, el Panteón, y en la misma Plaza Navona se levantaban escenarios para los mítines políticos. La cara de Berlusconi, un tanto funambulesca, sonreía por todas partes compitiendo con el rostro de Veltroni. Por no hablar del trasero de la otra candidata.
Por Madrid tenemos un excelente elenco de actores y actrices, pero nos faltan edificios a su altura.
La vida es puro teatro, ya lo decía La Lupe en su canción, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro. Para colmo Berlusconi, que por algo es un magnate de las telecomunicaciones, ha ganado ¡por enésima vez! Se cierra el telón. Aplausos.
|
Restauradora
REYES DE GREGORIO es autora de dos libros de poesía y restauradora de pintura
|
|