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LAS MENTIRAS DEL TRASVASE

jueves 17 de abril de 2008, 21:17h
Al proceso de rendición ante Eta, Zapatero le llamó “proceso de paz”. A la unión civil entre parejas del mismo sexo, el presidente sonrisas la calificó de matrimonio. Al trasvase del Ebro a Barcelona, el líder socialista lo bautiza como “aportación puntual de agua”.

Pues bueno. Zapatero no quiere reconocer que se equivocó al derogar el Plan Hidrológico Nacional y en los dos últimos días una buena parte de los comentaristas le han puesto a caldo. El presidente cometió aquel despropósito por razones de imagen política y maquillaje electoral. Aterrado ante la posibilidad de que en otoño los barceloneses no tengan agua ni para beber, ha puesto en marcha con retraso el plan del PP. Con retraso y alto coste, puesto que la operación no se beneficiará ya de la subvención europea.

Zapatero ha hecho lo contrario de lo que hizo en el año 2004 cuando derogó por decreto de 18 de junio la ley del PHN. El tripartito, por su lado, se ha envainado el documento que firmó en 2003 contra cualquier actuación en el Ebro. Y, para colmo, retuerce el idioma con el fin de maquillar la vergüenza de la tardía rectificación. Pero transvasar o trasvasar es “pasar líquido de un recipiente a otro”, según el Diccionario normativo de la Real Academia Española. A la política se le puede retorcer el cuello. Al idioma y a la gramática, no.

En España sobra agua. Basta con multiplicar los pantanos por tres y cubrir el territorio nacional de acueductos que bombeen y trasvasen el agua, desde donde la hay hasta donde se necesita, e incluso el secano podría convertirse en regadío. Loyola de Palacio estudió a fondo la cuestión. Pero Zapatero lo ha dejado todo a la improvisación, a la ligereza y a las ocurrencias.

Luis María ANSON

de la Real Academia Española

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