El agua sí divide España
jueves 17 de abril de 2008, 23:45h
La historia de la humanidad está jalonada por guerras entre pueblos, países y regiones a causa del agua. El 40 por ciento de la población mundial, como señala el geógrafo Víctor Viñas, vive junto a 250 cuencas fluviales, lo que explicaría que medio centenar de conflictos actuales tengan su origen en la lucha por el control del agua.
Jugar en política con un bien tan escaso y someterlo al vaivén de los votos es tanto como sentar, de forma consciente, las bases de futuros conflictos. Y Rodríguez Zapatero ha utilizado esta semana el reparto del agua del Ebro como moneda de cambio con la que pagar el apoyo de sus aliados políticos, sin querer darse cuenta de que el agua sí puede dividir a España, antes, incluso, que los experimentos de un nuevo modelo territorial.
¿Ha medido Zapatero el riesgo de enfrentar a los españoles, de exacerbar la insolidaridad, por una cuestión que desde hace siglos levanta tantas pasiones, como es el reparto del agua? ¿Era tan difícil cuando llegó al poder en marzo de 2004 consensuar con el PP un gran Pacto de Estado sobre el agua? ¿Por qué penalizar a las Comunidades Autónomas gobernadas por la oposición? ¿Es así como se gobierna para todos?
Sorprende que una sociedad bien gestionada como la catalana, al menos cuando gobernaba Jordi Pujol, y, en concreto, Barcelona, sufra desabastecimiento de agua. Viñas hace la pregunta clave en un esclarecedor libro titulado ¿Llueve a gusto de todos? (Espasa 2006) al preguntarse “¿cómo es posible que en Cataluña llueva a cántaros en otoño, se produzcan inundaciones de forma regular casi todos los años, y que esa agua no se pueda aprovechar para la propia Cataluña?” Responde el experto, acertadamente, que ha faltado tres cosas: planificación de los recursos hídricos, gestión de la demanda y ordenación del territorio.
En su segunda legislatura, y después del sucedáneo de trasvase acordado esta semana para llevar agua del Delta del Ebro a la Ciudad Condal, es el momento para que el presidente del Gobierno encare el esperado Pacto de Estado con el líder de la oposición. Que ambos cedan, en un tema tan vital para el futuro inmediato de todos los españoles, les beneficiaría. A Rajoy porque sería un balón de oxígeno para el Congreso de junio, y a Zapatero porque tendría la oportunidad de hacer historia de verdad.
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Periodista
ENRIQUE MONTÁNCHEZ
Subdirector de EL IMPARCIAL
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