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conferencia

Sistach establece el diálogo con el Estado como prioridad de la Iglesia Católica

viernes 18 de abril de 2008, 08:55h
Martínez Sistach, quien pronunció, en el Club Siglo XXI, una conferencia sobre "La presencia pública de la Iglesia en la sociedad de hoy", afirmó que desde hace tiempo en España "se respiran unos aires muy distintos de aquellos que inspiraron la transición política"; y que "corremos el peligro de echar a perder ese patrimonio".

El cardenal citó al Concilio Vaticano II y a su constitución pastoral "Gaudium et Spes", para anunciar como obispo, dijo, la solidaridad de los cristianos con el mundo actual, y "colaborar modestamente -en las circunstancias concretas de nuestro país- al noble quehacer ciudadano de una convivencia pacífica, justa y libre a la luz del Evangelio".

Subrayó, además, que "la Iglesia, que actúa en el seno de la sociedad, necesita definir sus relaciones con ésta, también con el Estado, pero dentro del marco de las relaciones que éste tiene que mantener con toda la sociedad"

Y, en este sentido, recordó que el Vaticano II consagró el régimen de libertad religiosa, "por lo que la libertad de la Iglesia es el principio básico de las relaciones entre la Iglesia y los poderes públicos y todo el orden civil".

Al referirse a la transición política española y a la Constitución de 1978, Sistach dijo que supuso una voluntad de superación definitiva de la "cuestión religiosa", en el sentido de "solucionar para siempre que la regulación del hecho religioso fuese motivo de división entre los ciudadanos".

Tal fue también, agregó, la voluntad de la Conferencia Episcopal Española, como lo expresó en la declaración "los valores morales y religiosos ante la Constitución".

No obstante, advirtió el arzobispo de Barcelona, "desde hace un tiempo se respiran otros aires muy distintos de aquellos de la transición. Corremos el peligro de echar a perder y relegar al olvido este patrimonio".

Tras citar algunos de los puntos en que se inspiró la transición política y su espíritu de convivencia, como el pluralismo de las opciones políticas de los católicos y el de valorar y dignificar la acción política, Sistach dijo que "la Iglesia no es ni quiere ser un agente político, pero no puede renunciar a su presencia activa y a su servicio" que se hacen efectivos en la educación, el servicio social, la familia, el matrimonio y la cultura.

Para el cardenal, el principio de la mutua independencia y autonomía de la Iglesia y la sociedad política, "no significa en absoluto una laicidad del Estado que pretenda reducir la religión a la esfera puramente individual y privada".

Los acuerdos Iglesia-Estado, y los establecidos con otras confesiones, "son la consecuencia necesaria de la valoración positiva del factor religioso por parte del Estado, y no significan ningún privilegio concedido a estas confesiones... Estos instrumentos jurídicos, como tales, están en plena armonía con un régimen de libertad religiosa", afirmó el conferenciante.

Sistach se refirió, finalmente, a las prioridades de la Iglesia católica en el momento presente de España, entre las que destacó la de fomentar un diálogo leal y de colaboración constructiva, desde la propia identidad, con las autoridades civiles.

Otras son las de una presencia activa y comprometida de los laicos cristianos en la sociedad, orientar el trabajo eclesial hacia la formación auténtica y sólida de los cristianos, y ofrecer el mensaje evangélico para que las opciones políticas y legislativas no contradigan valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano.