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A RAJOY SE LE ACABÓ EL CAPITAL POLÍTICO DEL 20-N

sábado 14 de julio de 2012, 17:49h
Reproducimos a continuación el artículo que con este título publicó Luis María Anson en El Mundo la semana pasada.

“Las reiteradas indecisiones, los recortes tartamudos, las sinuosas contradicciones han malbaratado el capital político que Mariano Rajoy acumuló en las elecciones del 20-N. En esa fecha se produjo la gran derrota de Zapatero. Ni ganó Rajoy ni perdió Rubalcaba. Lo que votaron los españoles fue el rechazo frontal a las ocurrencias, los despropósitos y los despilfarros zapatéticos. Siete meses después de su victoria electoral, el nuevo presidente del Gobierno desgranó ayer ante el Congreso de los Diputados, en medio de abucheos y aplausos, el último rosario de recortes, impuestos y reformas. Nada que objetar de fondo pues a España no le queda otro remedio que recorrer el camino desbrozado por la Unión Europea.

Mariano Rajoy no supo entender el pasado mes de diciembre que el enfermo requería una operación quirúrgica, no una terapia de choque a pequeñas dosis. En octubre de 2011, Gregorio Marañón escribió un artículo anticipador en el que, aseguraba que, fuera el que fuera el resultado del 20-N, la crisis exigía el pacto de Estado entre los dos grandes partidos, el consenso para presentar ante Europa una sólida propuesta española. Yo me sumé un mes antes de las elecciones al artículo de Marañón. Otros analistas, con los pies sobre la realidad, hicieron lo mismo. Estaba claro en el otoño pasado que ni siquiera la mayoría absoluta permitiría tomar fuera del consenso decisiones efectivas.

Rajoy ganó, en efecto, por mayoría absoluta las elecciones que perdió Zapatero. Sus colaboradores ocuparon Moncloa con la alegría del libre trinar. Deslumbrados por los suntuosos despachos, los escoltas atentos, los automóviles blindados, los serviciales ujieres, las secretarias aduladoras, la parafernalia del poder, se dedicaron a pasearse por los jardines monclovitas convertidos en desdeñosos pavos reales, las colas desplegadas. El nuevo presidente, en la euforia del triunfo, se dedicó más a improvisar que a gobernar. Estaba claro lo que era necesario hacer: llamar a Rubalcaba y dedicar el mes de diciembre a concordar con él un pacto de Estado para presentar ante Europa una España unida en las reformas laborales, financieras y fiscales. Pero, en medio de la borrachera del triunfo, la eminencia gris que mangonea a muchos dirigentes del PP, el inefable Arriola, hombre muy seguro en sus errores, anunció que en Andalucía se obtendría holgada mayoría absoluta si se aplazaban las medidas que era imprescindible tomar. Fallaron los vaticinios andaluces y encima se demoró el consenso. Los parches con que se taponaron los socavones que agujereaban España dieron una terrible sensación de improvisación y de ausencia de un proyecto articulado. La mayoría absoluta permite en circunstancias normales una gobernanza cómoda. En la crisis que zarandeaba y zarandea a España no se puede avanzar de forma positiva sin el consenso con el partido de la oposición.

En lugar de haber presentado en enero pasado, de acuerdo con Rubalcaba, una operación súbita, Mariano Rajoy eligió la terapia arriólica de la espera y las dosis. Ayer anunció la cuarta serie de recortes que, tal vez, no sea la última. La gente está harta. Lo que los ciudadanos hubieran asimilado de golpe en enero pasado ya no lo admiten. No es que yo crea que el balance de la gestión Rajoy sea negativo. Es positivo. Ha hecho lo que era necesario hacer pero tarde y de forma un tanto merengosa. Aún así, mi pronóstico es que el presidente, hombre serio y constructivo, sabrá despejar en los próximos meses, a pesar de los errores cometidos, los horizontes borrascosos que ensombrecen la vida española.”







Luis María ANSON

de la Real Academia Española

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