El emirato sostiene con armas y dinero los grupos islamistas
Qatar se convierte en la punta de lanza de la “primavera árabe”
sábado 21 de julio de 2012, 19:45h
Detrás de todos los movimientos islamistas, políticos o armados, incluso los más extremistas, que han surgido al calor de la “primavera árabe” desde Mauritania hasta el Golfo, pasando por Túnez, Libia, Egipto y Siria, se encuentra el benefactor emir de Qatar, el jeque Hamad bin Jalifa al Thani, o de su heredero Tamin bin Hamad al Thani.
Qatar ha financiado la cofradía de los Hermanos Musulmanes en todo el mundo árabe, ha armado a los rebeldes libios y sirios, alberga en su país a los talibanes y ha pagado a los yihadistas del norte de Mali el rescate de los siete diplomáticos argelinos y de los tres cooperantes secuestrados en los campamentos de Tinduf, dos de ellos españoles. Tras recibir los pagos evaluados en más de 30 millones de dólares (según el periódico satírico francés Le Canard Enchainé) por intermedio de negociadores burkinabés y haber sido liberados dos terroristas de las cárceles de Mauritania, el MUJAO (Movimiento por el Yihad en Africa del Oeste), los ha entregado.
La intromisión del emirato del Golfo suscita muchas inquietudes, no sólo en Occidente sino en los propios países sacudidos por las movilizaciones y las luchas contra los poderes tiránicos y dictatoriales. Sadou Diallo, el alcalde de Gao, la ciudad de Mali en la que fueron secuestrados los diplomáticos argelinos, ha denunciado que “todos los días llegan a los aeropuertos de Gao y de Tomboctú, aviones cargados de ayudas y víveres, financiados por Qatar y destinados a los extremistas religiosos”. Estos reciben los alimentos y los utilizan como chantaje sobre la población, obligada a seguir sus directivas si quiere sobrevivir.
Hay quien se pregunta por las razones que empujan al emirato qatarí a actuar tan lejos de su área geopolítica. Las riquezas del subsuelo en el Sahel, petróleo, uranio, oro y minerales raros, son una de las razones que empujan al jeque Hamad bin Thani a comprar fidelidades en la región. Y a suministrar armas a los grupos rebeldes que imperan en el Sahel. “De la misma manera que Qatar ha suministrado fuerzas especiales para entrenar a la oposición a Gadafi, hay un número de elementos de las mismas fuerzas hoy en el Norte de Mali que entrenan a las milicias de Ansar Edin”, afirma Roland Marchal del Centro de Investigaciones CERI de París. Lo mismo piensa Alain Chouet, que fue jefe del servicio de investigación y seguridad en la DGSE francesa. “Qatar financia generosamente todos los actores político-militares salafistas” en el mundo árabo-musulmán, dice el especialista en terrorismo islámico y uno de los expertos más renombrados en Al Qaeda.
Este ha sido al parecer uno de los temas principales de las discusiones que ha mantenido en Argel el ministro de Exteriores francés Laurent Fabius con su homólogo argelino Murad Medelci. El jefe de la diplomacia gala llevaba en cartera una copia del Informe elaborado por los servicios del Pentágono y de los generales del Africom (mando norteamericano para Africa), que ennumera “los principales riesgos” para la desestabilización del continente. A sus interlocutores argelinos lo que les preocupaba era la visión occidental sobre la situación en el Sahara y el Sahel. Argel sigue siendo el principal obstáculo a una intervención militar internacional en la zona del Sahel. Y los “argumentos” esgrimidos por Washington, Paris y la OTAN, no han sido suficientes para que Abdelaziz Buteflika dé el visto bueno a un despliegue de la armada occidental en la zona.
Argel prefiere la “solución regional”, y ha puesto en marcha una cooperación militar y de seguridad reforzada entre los países del Sahel. En cuanto a la ingerencia de Qatar, las Autoridades argelinas prefieren intentar domesticarla. El emirato acaba de firmar un memorándum con Argelia para la realización de un complejo siderúrgico en al zona industrial de Bellara capaz de procesar 5 millones de toneladas anuales. Lo que a ojos de muchos analistas refuerza la idea de que Buteflika busca una “solución negociada” a la crisis en el norte de Mali, y utiliza para ello como intermediario al emir Hamad bin Thani. Una manera de frenar también los efectos de la “primavera árabe” en el propio país, sabiendo que Qatar sostiene al Frente Islámico de Salvación argelino, y ha dado refugio a uno de sus creadores, Abassi Madani. “Qatar busca la destabilización de Argelia” alerta el exembajador tunecino ante la UNESCO Mezri Haddad. “La diplomacia de Buteflika busca cortar ese plan y domar a la fiera”, apuntan los observadores diplomáticos.