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Entrevista

Brachfield: "Hay gente que vive de ser moroso profesional"

domingo 22 de julio de 2012, 15:17h
- Usted se define como morosólogo. ¿Qué es la morosología?

Es un neologismo que acuñé y, como buen catalán patenté como marca en Registros y Marcas. Nosotros en la Escuela de Administración de Empresas EAE Bussines School, teníamos un departamento para investigar y combatir el problema de la morosidad en España. Entonces hacíamos nuestros estudios, encuestas, análisis, etcétera, y la situación es que el departamento no tenía ningún nombre. Un día, leyendo un artículo del difunto académico Fernando Lázaro Carreter, en el que hablaba de las nuevas profesiones, como futurólogo, politólogo o incluso tintinólogo, que se dedica a investigar la obra de Tintín, dije: ‘bueno, pues si hay tintinólogos, también puede haber morosólogos’, así que fui corriendo al registro de patentes y marcas y registré morosólogo, morosología, deudología, en fin, todo lo que estuviera relacionado con esto. Y pusimos el nombre al centro de estudios nuestro: Centro de Morosología.

- Estamos en una crisis de deuda para familias, empresas, bancos, administración y Estado… una crisis de deuda, también es una crisis de morosidad.

No necesariamente tendría que serlo. Puede haber mucha deuda pero se puede reintegrar en los plazos pactados. Alguien puede estar muy endeudado pero tener capacidad de reintegro de esa deuda. O, puedes estar muy poco endeudado y no tener capacidad para entregarlo. Ahora, naturalmente, si uno está sobreendeudado, en cuanto algo falla incurres en morosidad.

PIE DE FOTO

- Ha habido una especie de efecto dominó, primero fueron los bancos norteamericanos los que tenían el problema, después los Estados… ahora parece que la crisis ha mutado y se centra en la deuda de zona periférica de Europa. ¿Se va a poder devolver toda esa ingente deuda?

Aquí hay una palabra que es tabú que es quita, que está planeando. Yo soy morosólogo, no futurólogo, pero algunas previsiones que hice en 2008 se están cumpliendo ahora. Me equivoqué en un año, pero yo pronostiqué que el ratio de morosidad bancaria llegaría al 9%, y lo ha alcanzado. Yo dije que sería en 2011, me he equivocado en un año. Y ahora digo que la morosidad bancaria llegará a 200.000 millones de euros. El rescate bancario es de 100.000 millones de euros y va a haber 200.000 millones de euros de créditos morosos en la banca el año que viene. Es cuestión de proyectar la evolución de la morosidad hasta ahora. Hemos rebasado los 156.000 millones y llegaremos a los 200.000, pero lo que es la devolución de esos créditos, todo depende del tiempo que van a tener los estados para devolver esa deuda. Todas las cartas están sobre la mesa, puede ocurrir cualquier cosa.

- De mayor a menor. Los ciudadanos. Están endeudados, con los bancos...

…La morosidad de los bancos todavía no ha aflorado, porque se han refinanciado muchas operaciones, se han quedado con terrenos, con urbanizaciones enteras de edificios, de préstamos hipotecarios que nunca se van a conseguir cobrar y que todavía no han aflorado. Ya sabemos cómo funciona esto: si lo afloramos todo de golpe, los accionistas no van a quedar muy contentos, porque no va a haber dividendo, entonces lo que dicen es: ‘vamos a ir aflorando poco a poco esa morosidad, vamos a hacer refinanciaciones de operaciones que dudosamente se van a poder cobrar’. Hay unos activos tóxicos que no son cobrables por parte del banco. Ahora vendrán aquí los examinadores europeos y las grandes consultoras que van a meter mano en los balances y nos van a decir exactamente qué parte de esos activos son auténticos y cobrables y cuáles son más tóxicos que la cicuta.

- Y de estos créditos malos que se han dado, como experto en el asunto: ¿qué parte de responsabilidad tiene el acreedor y qué parte el deudor?

La responsabilidad la tiene la sociedad de consumo. Nos han educado en los últimos 25 o 30 años en que aquí eres más feliz si consumes más. Nos han educado en que mi vecino tiene un coche, y yo quiero uno superior y me lo financian a ocho años. Entonces en el banco no me ponen ningún problema, o me lo meten con la hipoteca y entonces puedo renovar los muebles y haces reformas. Todo este dinero, ¿de dónde ha salido? De un endeudamiento, que en sí no es malo pero tiene unos límites.

Cuando empecé a trabajar en una entidad financiera, el jefe me dijo: ‘mira todo el que pase por esta puerta es un moroso en potencia. Hasta el mejor cliente nuestro, porque ese señor que es solvente puede tener un accidente, puede tener una desgracia y dejar de serlo’. Por eso hay que analizar la solvencia y la capacidad de reembolso. Hay una norma, para un particular o familia: nadie puede estar endeudado más del 30% de su renta disponible. En cuanto se pasa ese umbral ya se comienza a estar en una zona peligrosa. Y no es lo mismo estar al 35% que al 65% como llegamos a estarlo los españolitos al nivel agregado en el año 2005. Yo iba viendo la curva del endeudamiento en relación a la deuda disponible y me llevaba las manos a la cabeza. Era insostenible y al final pasó lo que pasó. Esto ya lo avisé en el 2007. Afortunadamente hay hemerotecas.

- Es decir, que la responsabilidad es compartida. Tanto las entidades financieras como los ciudadanos.

Tanto peca el que da como el que recibe. Desgraciadamente nos lo ponen todo muy fácil, nos motivan para comprar cosas que a lo mejor no podemos pagar. Y la fobia de nuestros mayores de endeudarse y pedir créditos venía de todo esto. Pensaban: ahorra y cuando tengas dinero compra lo que necesites. El endeudamiento está bien, porque el crédito es el lubricante que permite que funcione la economía, pero tampoco tenemos que abusar. No hay que rebasar el límite, que en una familia estaría en el 30% y en una empresa en el 60% de todo su pasivo, de los capitales y fondos propios.

El sobreendeudamiento es uno de los problemas más graves de este país. Yo hice un cálculo hace un par de años y el endeudamiento agregado de administraciones familias y empresas era 3,5 veces el PIB español.

- Una vez yo soy moroso, ¿cuál es el procedimiento?

Depende si se lo debes a una tienda de ultramarinos de la esquina o se lo debes a un banco. Si es una tienda debes decir: ‘mañana paso a pagar’, nunca te niegues. Eso sí, durante tres años no pases por ahí delante. Al cabo de tres años puedes volver a pasar porque la deuda ha prescrito. Si el tendero no ha acudido a un abogado y te ha puesto una demanda antes. Si se lo debes a un banco ya es más difícil.

- ¿Y si me cambio de compañía telefónica y dejo de pagar la factura del teléfono?

Si has pedido una portabilidad y has pedido la baja. Bueno, el darse de alta es muy fácil, lo haces por teléfono y en seguida te dan de alta. Para darse de baja lo mejor es hacerlo por escrito haciendo constar la circunstancia. Para darse de baja hay unos sistemas, hay una normativa, una ley. Pero supongamos que no lo haces bien, te siguen facturando y al llegar una factura te coges un cabreo, la tiras a la papelera y ya está. Eso es lo que no hay que hacer. Ya entras en una maquinaria que da igual que debas 60 euros o que sean 600 o 6000, el tratamiento es el mismo. El procedimiento entonces será ir a tu banco, hacer devolver el recibo, tienes 58 días si has firmado una autorización y 400 días si no la has firmado. La operadora te reclamará ese pago, tú dirás que no, y la compañía se lo pasará a una empresa de recobros. A los tres meses que procese el impago te pasarán a un fichero de solvencia patrimonial, vulgarmente llamados ficheros de morosos. Para evitar todos estos problemas, en el momento en que la operadora manda una factura con la que no se de acuerdo, se debe presentar una queja por escrito, de la forma más fehaciente posible. Si la operadora no te da la razón, entonces tienes que ir a una OMIC, una oficina de atención al consumidor, o a la oficina general de telecomunicaciones, siempre que sea un asunto de telecomunicaciones.

Cuando te manden la carta del fichero de morosos también tienes que oponerte y ejercer tu derecho de oposición. Este es el procedimiento, pero si no se reacciona y se tira a la papelera todas las cartas que llegan, pues se puede acabar en el registro de morosos, y el día en que esa persona pida un crédito se lo negarán.

- Y una vez se está en un fichero de morosos, ¿qué defensa tiene el ciudadano?

Hay que ver si se está por causas fundamentadas o no. Si el motivo es injustificado, se tiene que presentar la reclamación a través de la OMIC y si esto no funciona tienes los tribunales arbitrales de consumo donde el laudo es de obligado cumplimiento. También existe la dirección general de comunicaciones del Ministerio, que se encarga también de administrar estas reclamaciones. El acrónimo se llama ARCO: tienes derecho a acceso a la información que han hecho sobre ti, rectificación, cancelación y oposición.

Ahora bien, el ciudadano no suele quejarse. La Agencia Española de Protección de Datos, en el 2010, último dato conocido, recibió sólo 1.000 quejas de personas que han sido incluidas irregularmente en registros de morosidad, y puso las sanciones que pueden llegar hasta 600.000 euros. El afectado tiene derecho a pedir, además, una indemnización de daños y perjuicios, que puede llegar hasta 12.000 euros. Derechos tenemos, lo que pasa es que los españoles no hacen mucho uso. Es como las reclamaciones ante el Banco de España. las últimas había tan sólo 8.000 en todo un año. La gente va a la sucursal, se acuerda de la madre del director, monta ahí un follón, pero luego nadie presenta quejas por escrito.

-¿Y cuánto tiempo se permanece en registros de morosos?

Si pagas te tienen que sacar inmediatamente. Y si no pagas, ese dato puede estar como máximo durante seis años. Alguien puede contraer deudas por diez millones de euros, no pagar un céntimo, se espera seis años y su fichero de morosidad y de solvencia quedará limpio como una patena. Eso sí, la deuda la continuará teniendo con todos sus acreedores. Las deudas en España no caducan nunca. Prescriben en caso de que el acreedor se olvide de reclamárselo. Y los hijos, o nietos heredan la deuda. Aunque esto se está planteando cambiar dentro de la Ley del Emprendedor, además de la dación en pago para saldar la hipoteca y otras cosas.

-Desde el punto de vista del acreedor. Usted creo que tiene un test para diferenciar a aquel que está atravesando una mala época y lo que llama un “moroso profesional”.

Existe esta figura del moroso profesional, yo conozco casos. Tengo este test en mi web y es muy sencillo. Hay una serie de preguntas que el acreedor tiene que contestar sobre su deudor. Se responde y sabes si es una empresa que pasa dificultades o es un sinvergüenza, un caradura, un moroso profesional. Hay gente que vive de esto.

-¿Cómo es el moroso profesional?
Normalmente casi todos los morosos profesionales son hombres. Hay muy pocas mujeres, que suelen ser buenas pagadoras, mucho mejor que los hombres. El moroso profesional, aquel que compra con la idea de no pagar es un individuo que tiene habilidad, que suele hacerse pasar por empresario, por emprendedor, por profesional liberal. No suelen ser funcionarios o empleados.

- Y dando un salto a la macroeconomía: la crisis de deuda europea. Los mercados parece que nos consideran insolventes, es decir, que no vamos a poder pagar la deuda que hemos contraído como país.

Yo veo lo que dicen los mercados. La prima está por las nubes y esta es la opinión de los mercados. Se puede decir que hay mucha especulación, también debido a la necesidad que tiene España de dinero. Si se pide dinero desesperado y se está dispuesto a pagar un alto interés… eso llama a los especuladores. Hay una norma que dice que se presta a quien demuestra que no necesita el dinero.

Además, si la gente pierde la confianza, y todo el mundo retira los depósitos, y todo el mundo retira el crédito… Pensemos que la economía funciona con unos cuantos cientos de miles de millones de euros y billones y billones de confianza, que no es medible. En el momento en el que falta esa confianza vienen los especuladores, que se aprovechan. Esa prima que estamos pagando quizá es desproporcionada porque hay gente que se está aprovechando.

-¿Se necesitará el rescate?

Vamos hacia un rescate, que es un ‘palo’ pero ya han pasado los griegos, ya han pasado los irlandeses, los portugueses y nosotros también tenemos que pasar por ello. Porque lo que se está intentando es obviarlo para no pasar por el desprestigio, aunque va a ser peor el remedio que la enfermedad.

- Pero, en cuanto a solvencia, ¿es España un país solvente?

Sí, es un país que tiene una capacidad para generar PIB y es un país que funcionaría bien si no se hubiera dejado gangrenar el problema bancario, si se hubiera afrontado en 2008 y se hubiera dicho: ‘señores, las cartas sobre la mesa’. Esto es como un cáncer, si te lo localizan, te operan y te dan quimioterapia, te pueden curar. Pero claro, si se deja que haga metástasis como ha pasado hasta ahora, sólo es una huída hacia adelante. Afrontémoslo.

- Sobre la transposición de la ley de morosidad europea, parece que España se está durmiendo en los laureles…

El plazo para transponerla es en marzo del año que viene y todavía no hay ni borrador. La directiva nos dice que lo normal en Europa es pagar a 30 días. Es decir, no porque usted sea griego, italiano, maltés, o de Chipre debe demorarse más en pagar. Sí que se puede permitir plazos que no excedan de los 60 días. Salvo que haya un acuerdo que se recoja en el contrato y que no sea abusivo por parte del acreedor.

- De hecho la propia Administración se salta los plazos legales existentes a la hora de pagar ¿Qué le parece la medida del Ministerio de Hacienda para el pago de acreedores?

Bueno, esto ha sido conocido como ‘el montorazo’, este decreto para poder pedir un crédito al ICO y pagar a los acreedores. Está muy bien, pero no se les ha ocurrido a ellos. Hace años que las plataformas de empresarios venían reclamándolo. Esto soluciona las facturas que están en el cajón sin pagar. El problema son las facturas que se están generando hoy. Teóricamente las tiene que pagar a 40 días la administración, a partir del año que viene a 30 días. Hay que fomentar la buena cultura de pagos.

La nueva ley establece cuándo hay abuso. Por ejemplo, si yo soy un cliente en Suecia y digo a mi proveedor: ‘te pago a 90 días’, es un abuso que cualquier juez reconocerá, pero aquí en España el plazo habitual de pago son 250 días, o de 120. ¿Por qué en las carreteras alemanas no hay límite de velocidad? Porque la gente es responsable para no ir a 300 kilómetros por hora por el carril derecho. Pero aquí no ocurriría eso.

Un error fue no transponer el régimen sancionador en la ley actual, como en Francia, donde por no pagar hay multas de hasta un millón de euros. La primera multa es de 75.000 euros. Así las cosas, ¿cuánta gente está aplicando realmente la ley? Un 8%.

Si eres contratista de un ayuntamiento y se demoran en el pago, no pones una demanda porque al año siguiente ya no eres contratista del ayuntamiento. Te callas y aguantas y esperas a ver si sale otro ‘montorazo’, para que te paguen las facturas de hace años.

Por ejemplo, en Francia nadie hace un cheque sin fondos, porque haces un cheque sin fondos y te quitan la cuenta corriente. En todos los bancos de Francia. Te ponen una multa y puede llegar un funcionario, una especie de ejecutor judicial, y te embarga. No hace falta ni juicio.

-Osea que se puede legislar para evitar la ‘picaresca’

Es cuestión de voluntad política.

-Para terminar: Qué opina de esta frase: ‘si debe dinero, el problema lo tiene el que endeudado, pero si se debe mucho dinero, el problema lo tiene el acreedor’.

Sí, es de Keynes. Seguramente dijo: ‘si debes mil libras el problema lo tienes tú, pero si debes un millón de libras el problema es del banco’. Hay una película genial, una españolada de aquellas, que se llama: ‘No firmes más letras, cielo’, una película que refleja la fiebre por la sociedad de consumo y las tarjetas de crédito. Al protagonista se le cruzan los cables y empieza a endeudarse y no puede pagar. Hay una escena que es buenísima, en la que el personaje de Alfredo Landa dice: ‘no voy a poder pagar, ¿qué hago?’, y entonces el personaje de José Luis López Vázquez le dice que si tú no puedes pagar te van a embargar, pero si somos todos los españoles los que no podemos pagar, aquí se produce una situación caótica. Nos tendrán que rescatar y hacer una quita. Parece mentira porque en esa película de los años 70 vaticinan lo que iba a pasar.

Hay otra que explica lo contrario, que es Plácido de Berlanga, en la que el personaje siente una gran angustia por no poder pagar una letra. Era la mentalidad de antes, de comprar las cosas cuando tenías el dinero.

-Puede ser el resumen del cambio de mentalidad que hemos tenido aquí en España. La ley del péndulo.

Efectivamente, no se debe caer ni en lo uno ni en lo otro. Hay que controlar que el endeudamiento no pase del 30 o 33% de la renta disponible.
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