www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Defiende el papel de las religiones ante la ONU

Benedicto XVI: "La ONU está subordinada a las decisiones de unos pocos"

viernes 18 de abril de 2008, 17:43h
El Pontífice ha sido claro, "la ONU tiene que lanzar un mensaje a favor de la paz" y, así, responder a las aspiraciones de todos los seres humanos. Así ha comenzado su discurso en la neoyorquina sede de la ONU, donde también ha asegurado que "tenemos que basarnos en el principio de subsidiariedad y responder a las necesidades de la familia humana".

Benedicto XVI ha recordado este viernes ante la Asamblea de Naciones Unidas, al Papa Juan Pablo II, en su primera intervención en la ONU, ensalzando a esta institución “como el centro moral en el que se siente en su casa, desarrollando una familia de naciones”.

En lengua francesa, y tras visitar una sinagoga después de su estancia en Washington, el Santa Padre se ha referido a los objetivos universales destacados en la Carta Universal de Derechos Humanos, “que aunque no coinciden con los de la familia, respetan parte de ella, en pro de la búsqueda de la verdad, la paz, la justicia, la dignidad de la persona y la cooperación, ideales de las Relaciones Internacionales”. Al hilo de este capítulo, ha destacado “las medidas internacionales vinculantes que armonizan la vida de los pueblos”, remarcando “el consenso multilateral, que exige acciones comunes”.

“Las Relaciones Internacionales –dijo- deben promover el bien común y las libertades humanas. Estas reglas no deben limitar la libertad, al contrario, la promueven”. Ante una amplia representación internacional, el Papa hizo una reflexión sobre la situación en África y otros países pobres, “que están al margen del desarrollo y corren el riesgo de los efectos negativos de la globalización”.
También abordó el campo de la investigación científica para remarcar los enormes beneficios, “no obstante, sin olvidar el respeto a los conceptos éticos”.

También abordó el campo de la investigación científica para remarcar los enormes beneficios, “sin olvidar el respeto a los conceptos éticos”.

Subrayando el papel de la familia y la lucha por los derechos humanos, ha solicitado a los Estados “el compromiso de garantizar el consenso internacional, utilizando la herramienta de la Carta de las Naciones Unidas”. Así mismo, ha exigido el principio de responsabilidad de los gobernantes, regulando las relaciones con los pueblos y considerando las dignidad humana, referencia y objetivo a proteger”.

Benedicto XVI ha ponderado el valor de la religión en los fundamentos de los derechos humanos. Así, y en clara alusión a la Declaración Universal, ha reconocido el mérito que las religiones y las culturas han tenido en la naturaleza de la misma.

“A menudo –ha señalado, sin embargo- la legalidad prevalece sobre la justicia. Por eso –ha añadido- no se puede privar a los derechos de su verdadera función, que proviene de la interacción humana”. Además, ha enfatizado la ayuda que la religión ha aportado a esta dimensión, "que debe promover la justicia y la paz".

De igual modo, ha destacado la importancia de fomentar el diálogo con las religiones y las culturas, dando relevancia al papel moderador de Naciones Unidas. En este punto, el Papa, el tercero en intervenir en la Asamblea Nacional, ha declarado que "es inconcebible que tengamos que suprimir la fe para ser ciudadanos activos".

Ya en inglés, y al final de su intervención en uno de los doce idiomas empleados en su discurso, exigió a la comunidad internacional la creación de las condiciones para la paz y la cooperación".


Primer viaje del Papa a Estados Unidos

Benedicto XVI llegó hoy a las 09.45 hora local (13.45 GMT) al aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York, en donde permanecerá tres días para dirigirse a Naciones Unidas y participar en varios actos con los católicos de la Gran Manzana.

El Papa fue recibido por el gobernador del estado de Nueva York, David Patterson, y el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, así como por el arzobispo de esta urbe, el cardinal Edward Egan, y el nuncio ante la ONU, Celestino Migliore, y otras autoridades civiles y religiosas.

Desde el aeropuerto neoyorquino el pontífice se trasladó a bordo de un helicóptero hasta el helipuerto de Wall Street, en el sur de Manhattan, y desde allí, en una caravana oficial de automóviles hasta la sede de Naciones Unidas.

El Papa llega a la Gran Manzana procedente de Washington, en donde se entrevistó con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, celebró varios actos religiosos, incluido una misa en el Nationals Park, y se reunió con las víctimas de los sacerdotes pederastas.

En Nueva York, donde las autoridades desplegaron amplias medidas de seguridad, le espera a Joseph Ratzinger una apretada agenda, que comienza por la ONU, en donde se reunirá con su secretario general, Ban Ki-moon, y se dirigirá al pleno de la Asamblea General.

Tras su visita a la ONU, la cuarta de un Papa desde 1965, Bendecito XVI participará por la tarde en un acto ecuménico en la parroquia de St. Joseph, ubicada en pleno centro de Manhattan, en el barrio de York, y fundada en 1873 con aportaciones de los inmigrantes alemanes.

Antes de ir a St. Joseph y fuera de su agenda oficial, Benedicto XVI visitará esta tarde la sinagoga de Park East, cuyo rabino es un superviviente del Holocausto.

Este sábado celebrará una misa para 3.000 clérigos y religiosos en la catedral de San Patricio, el templo gótico más grande de Estados Unidos, mientras que en el exterior, 5.000 fieles podrán escuchar y ver la celebración religiosa en pantallas gigantes.

Ese mismo día se reunirá en el seminario de St. Joseph, en Yonkers, con un grupo de 50 jóvenes y niños discapacitados, y el domingo acudirá a la "zona cero", devastada tras los atentados terroristas de Al Qaeda contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Después celebrará una misa en el estadio de los Yankees, ubicado en el barrio del Bronx, de mayoría latina, y al que asistirán 57.000 católicos, y más tarde emprenderá su viaje de regreso a Roma.

Las autoridades de Nueva York blindaron la ciudad para recibir al pontífice, con un nivel de seguridad igual al que cada mes de septiembre se despliega para la celebración de la Asamblea General de la ONU, a la que asisten jefes de Estado o de Gobierno y ministros de Exteriores de más de un centenar de países.

El departamento de bomberos y las fuerzas policiales tuvieron una inesperada ocasión de examinar sus dispositivos con el incendio de un taxi que circulaba frente a la catedral de San Patricio en la noche del jueves.

Inmediatamente se desalojó y aisló al taxi en llamas que, según la Policia dijo hoy, tuvo un problema mecánico y que no ocasionó heridos.

El jefe de la Policía de Nueva York, Raymond Kelly, ha previsto que la estancia del Papa en esta ciudad esté vigilada desde el cielo, por helicópteros, así como por las patrulleras del río East, y con todos los dispositivos policiales en las calles de la ciudad, en la que también ha ubicado francotiradores en los techos de los edificios más cercanos a los lugares que visitará el pontífice.

A ellos se sumaron agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), así como del Servicio Secreto, encargado de la protección de los mandatarios extranjeros cuando llegan a Estados Unidos, y la propia seguridad vaticana. EFE