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mundo árabe

Preparativos de guerra en el norte de Mali

lunes 30 de julio de 2012, 09:22h
La decisión del gobierno español de repatriar los cooperantes que prestan ayuda en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), responde a los preparativos de operaciones bélicas de importancia en el norte de Mali controlado por milicias radicales islamistas. La “afganización” de la región con la consiguiente intervención de una fuerza militar internacional avalada por la ONU toman cuerpo.
El hecho de que la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), el organismo multilateral más importante en esta región del continente, haya solicitado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que adopte una resolución para dar cobertura a una futura operación militar en Mali, ha neutralizado prácticamente la oposición más importante que existía para una intervención militar occidental en el Sahel, la de Argelia. Este último país tiene una frontera con Mali de 1376 km, absolutamente porosa a pesar de los medios militares que el Ejército argelino ha desplegado, y desde el comienzo de la crisis ha abogado por una “solución política” y una “coordinación exclusiva de los países de la región”. Fue precisamente esta frontera la que atravesó una milicia del MUJAO (Movimiento por la unidad y el yihad en Africa del Oeste), que secuestró a los dos cooperantes españoles y a una italiana en los campamentos de refugiados de Tinduf liberados hace una semana tras nueve meses de cautiverio.
El movimiento decidido por la diplomacia española de hacer volver a sus cooperantes de la zona, obedece pues a un escenario de guerra. No se trata por tanto de ninguna sanción política al Frente Polisario, responsable de la gestión de los campamentos en los que viven decenas de miles de saharauis, ni tampoco una crítica al insuficiente control fronterizo que puede ejercer Argelia sobre sus fronteras. “Es parte de las medidas preventivas ante un escenario bélico a corto plazo”, estiman los analistas de inteligencia en la zona.

Si bien la medida ha sido considerada por el Polisario como “equivocada” según declaraciones de su representante en Madrid, Bucharaya Beyun. Y aunque la dirección del movimiento independentista declara no haber sido puesto al corriente de las amenazas que pesan sobre la región, es probable que sí lo haya sido el gobierno de Argel, verdadero responsable de la seguridad en la zona.

De cualquier manera, la sorpresiva decisión del gobierno español ha puesto de manifiesto los grandes fallos en la gestión de los campamentos por parte del Frente Polisario. La declaración hecha por las ONG españolas que operan en los campamentos, de rechazo de la medida de repatriación de los cooperantes, también pone en evidencia la desesperada situación de los miles de refugiados abandonados a su suerte en uno de los desiertos más inhóspitos del planeta.

“La inseguridad que pueda existir en estas regiones del mundo, por muy real que sea, no puede ser la justificante para ceder al chantaje (de los grupos terroristas) y dejar abandonadas a su suerte a decenas de miles de refugiados que sus vidas dependen totalmente de la presencia y el sacrificado trabajo de los cooperantes y gente solidaria con y para ellos”, indican los firmantes del comunicado, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara), Mundubat, Médicos del Mundo y la Federación de Instituciones Solidarias con el Sahara (FEDISA). El hecho de que la vida de decenas de miles de personas dependan “totalmente” del esfuerzo humanitario de los cooperantes, es de por si una sentencia irrevocable de la mala gestión política de los campamentos de refugiados. El autoproclamado gobierno de la República saharaui, responsable de los mismos, no ha dado ninguna explicación de esta trágica situación. Es más, el ministro de Cooperación, Hach Ahmed, encargado de gestionar las ayudas internacionales a los saharauis, ha dimitido ya hace un mes y el gobierno de la RASD ni siquiera le ha remplazado.
La decisión española esta vinculada sobre todo a la situación en Malí. El presidente interino Dioncunda Traoré, volvió este domingo de Francia donde estuvo en convalecencia dos meses tras una agresión sufrida en Bamako. El provisional Jefe de Estado ha anunciado la constitución de un Alto consejo de Estado que dirigirá él mismo, encargado de formar un gobierno de unidad nacional y abrir negociaciones con los grupos islamistas radicales que controlan el norte de Malí.

La formación de un gobierno de consenso nacional era una de las exigencias de los vecinos dela CEDEAO, dispuestos junto al Ejecutivo de Bamako a lanzar una contraofensiva en el norte contra las milicias islamistas que imperan en la zona desde hace cuatro meses agrupadas en torno a Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI). La CEDEAO espera sin embargo el visto bueno del Consejo de seguridad de la ONU para intervenir, y una “sustancial” ayuda internacional.

Es precisamente de ello que ha hablado el nuevo jefe de la diplomacia francesa Laurent Fabius que ha hecho una minigira por varios paises “del frente”, Niger, Burkina Faso, Senegal y Tchad. El presidente de este último país Idris Debby ha sido claro en sus declaraciones: “Queremos que se constituya una fuerza internacional con el apoyo de Estados Unidos, Francia y la OTAN”, añadiendo, “nosotros en África no tenemos hoy por hoy fuerza para hacer frente a esta situación”. Son las premisas de un escenario bélico en un no man’s land de más de medio millón de kilómetros cuadrados.
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