Cuadros tejidos y cerámica vidriada han sido algunas de las obras creadas por la alemana Rosemarie Trockel en sus décadas de trayectoria artística. El Museo Reina Sofía acoge una exposición sobre su trabajo hasta el 24 de septiembre en la que es posible percatarse del imaginario de Trockel y de su polifacética labor como artista.
La lana, el poliuterano o la cerámica vidriada sirven a la artista alemana
Rosemarie Trockel, naciada en 1952, para dar forma a unas obras de carácter independiente y de formas diversas y nada homogéneas. Una selección de su trayectoria ha sido reunida en el Museo Reina Sofía, donde pueden verse en una exposición hasta el 24 de septiembre.
Las piezas confeccionadas en
lana, que han sido creadas entre 1986 y 2012, han de ser consideradas como las más características de su obra con permiso de la cantidad de cuadernos de notas reunidos en la muestra. Así, mediante lana blanca, Trockel crea composiciones homogéneas en cuanto a color y estructura como en la serie titulada “Black cab”. Igualmente monocromáticas son dos obras de gran formato creadas también con este tejido y que dominan el espacio transmitiendo inmensidad a través de la sencillez de su composición.

Nada tiene que ver con lo visto anteriormente en el recorrido la obra “Spiral Betty”, de 2010, en la que utiliza neón, cristal, acrílico, cordón, cable y enchufe para dar forma a una pieza de gran rareza. Es la sensación que se desprende de contemplarla, como también ocurre con un trozo de cráneo simulado mediante
cerámica al que la artista añade un punto rojo que recuerda al tercer ojo que acostumbran a pintarse en la frente los hinduistas.
Si bien las piezas hechas a partir de lana son interesantes, igualmente son de destacar las creadas con cerámica
vidriada y platino, mediante la que Trockel logra dotar a sus obras de un aspecto naturalista. “Menos salvaje que otros” y “Tumba de espejos” son dos de esas piezas.
Su huida de cualquier etiqueta que la vincule como artista a toda condición academicista convierte a sus obras en una suerte de experimentación que roza la originalidad y la
excentricidad por partes iguales. Es por esta circunstancia por la que no faltan trabajos tan imaginativos como una escultura olorosa compuesta por una mesa sobre la que descansa una pierna y un vaso de alcohol.

Como colofón a la muestra merece la pena destacar la
instalación realizada expresamente para formar parte de este homenaje a la artista, quien ha creado una sala alicatada con azulejos de cerámica blanca, de cuyo techo cuelga una palmera de plástico de grandes dimensiones y una jaula con pájaros disecados y mecanizados.
Información sobre la exposición:Lugar: Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini.
Fechas: hasta el 24 de septiembre.
Horario: de lunes a sábado de 10:00 a 21:00 horas / domingo de 10:00 a 14:30. Martes cerrado.