Según el informe Situación Española del servicio de Estudios de BBVA, la previsión que estiman de una caída del PIB del 1,4 % para este año se extenderá también a 2013.
El servicio de estudios de BBVA extienden a 2013 la magnitud de la contracción de la economía española que esperan para este año:
una caída del PIB del 1,4 por ciento en ambos ejercicios. España es víctima del desorden de las políticas europeas.
Según su informe de
Situación Española del tercer trimestre de 2012, no podemos contar con una suave recesión el año que viene. Por el contrario, repetiremos el mismo ritmo de crecimiento negativo que este año, aunque cabe pensar que con un mejor desempeño a finales que 2013 que al principio. Todo ello en un contexto en el que “el repunte de las tensiones financieras desde finales de 2011 se ha saldado con una presión cada vez mayor sobre los pasivos de la economía española frente al resto del mundo”.
Esas tensiones tienen una causa y unas consecuencias, en esa cadena causal típica de la economía. Causa:
La UE “no ha logrado disipar las dudas sobre la credibilidad de la hoja de ruta del proyecto europeo, ni sobre la capacidad de la economía española para cumplir con los compromisos adquiridos”. Y consecuencia: “Aunque las medidas adoptadas” por el Gobierno “pueden ser suficientes, necesitan tiempo para mostrar resultados. Entre tanto, las tensiones financieras se mantendrán elevadas, lo que unido a la aceleración del ajuste fiscal continuará pesando sobre las perspectivas de crecimiento de la economía española en el corto y medio plazo”.
BBVA reconoce que “el Gobierno ha anunciado un calendario de reformas que se concentra en áreas que tradicionalmente han sido “cuellos de botella” para la generación de ganancias de competitividad en la economía española. El anclaje que supone la ambiciosa reforma laboral llevada a cabo debería reforzarse con acciones decididas que mejoren las perspectivas de las finanzas públicas y el crecimiento a medio plazo de la economía española”. Es decir, que la
reforma laboral es importante, pero las grandes reformas de la economía todavía quedan por hacerse. Y el desarrollo de sus efectos será lento.
BBVA tiene en cuenta que el grueso del ajuste fiscal tendrá efectos en la segunda mitad del año: “Dado que una buena parte de las medidas de consolidación fiscal que atañen a las comunidades autónomas se definieron a partir de los planes de reequilibrio presentados en mayo, la mayor parte del ajuste se concentrará en la segunda mitad del ejercicio”.
BBVA
confía en que las medidas anunciadas, parte de las cuales están empezando a aplicarse, permiten al Gobierno cumplir con el nuevo calendario de déficit. Ahora bien, no deja de destacar la dificultad de la tarea: “dada la desviación observada en 2011, el tamaño del ajuste fiscal necesario para cumplir con la meta de 2012 continúa siendo enorme (alrededor de 5 por ciento del PIB) y el esfuerzo conjunto a 2013 alcanzará más de 7 por cioento del PIB.