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Crónica cultural

Rincones culturales en medio del caos de Beirut

domingo 19 de agosto de 2012, 18:40h
Las librerías que han ido naciendo estos últimos tres años en pleno barrio industrial de Mar Mikhael, en Beirut, se convierten en remansos de paz y cultura en medio de muchos escombros. La librería española llamada Tinta negra ha abierto sus puertas hace un año gracias a Nada Ziadé, traductora al árabe de Javier Cercas, Antonio Muñoz Molina y revisora de las obras de Javier Marías.
Tinta negra, así se llama la librería con espacio para exposiciones de grabadores españoles, que ha montado la libanesa Nada Ziadé en el área de Mar Mikhael. Este barrio en plena zona industrial, en el que están las tiendas de “chapado” ahora, entre taller y taller, entre edificio derruido y otro en construcción, también alberga librerías, tiendas de diseñadores, pequeños espacios dedicados al mundo de la cultural. Este cambio es lo que está dando mayor esperanza al Líbano.

Tinta Negra no es una librería en el ámplio concepto de la palabra. Es decir, que no tiene todo lo que se publica en español, ni mucho menos. Entre los títulos de libros que vende Nada Ziadé, está lo que ella misma ha seleccionado, lo que más le ha gustado y que ha hecho de ella una amante de nuestra cultura, nuestra literatura y nuestro idioma. Su español es, de hecho, perfecto. Igual que su francés, su inglés y su árabe. Ziadé viaja cada año por todo Europa y va trayendo lo que para ella merece la pena. “Mi misión en esta tierra es promover la cultura española”, nos dice con una voz timbrada por su elegancia. Estuvo trabajando 9 años en el Cervantes de Beirut, como gestora del Instituto hasta que, un buen día, decidió abrir este espacio lleno de encanto y ventana abierta de nuestra cultura a los países árabes. Ha sido la traductora al árabe de Antonio Muñoz Molina, de Javier Cercas, y revisó las traducciones de las obras de Javier Marías. En su mesa de exposición, un libro de Rahid Alameddine, La mujer de papel, una escritora libanesa que fue tan querida en España que su libro salió antes en español que en inglés.



A corta distancia, se encuentra Papercut, también una librería, pero esta vez dedicada al mundo del arte y la arquitectura moderna y contemporánea. Su dueña y fundadora es la joven Rania Naufal que estudió toda su vida en Francia y fue a la universidad en Estados Unidos. La librería, nos comenta, funciona de maravilla. Rania Naufal volvió a Beirut hace 9 años después de buscar trabajo en Estados Unidos. Pero “después del 11S -nos comenta- no había nadie que contratase a extranjeros y sobre todo si eres árabe”.

Rania ha organizado en Papercut unas mesas con carteles en donde ha escrito la exposición que hay, en esos momentos, con los catálogos de las muestras, en los grandes museos del mundo entero. “Así, los que vienen a Papercut se enteran de lo que está pasando en los centros culturales del mundo con mayor precisión”. Ha colocado una barra en donde sirve cafés y tés, y en una pared revistas culturales internacionales.

Aunque, desde el verano de 2006 que hubo enfrentamientos en el Líbano y ahora, desde que Siria está en guerra, la situación ha cambiado radicalmente, nos cuentan las dueñas. “Parece que tienes que luchar por todo, incluso por la electricidad, que salta cada dos por tres como si viviéramos hace cincuenta años.” Rania está indignada “El gobierno no quiere hacer nada para tomar en mano la situación. En la fachada, parece que estamos en Nueva York, pero en realidad, el sistema nos masacra”.




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