www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Por una aviación civil más segura

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Cuatro años después del fatídico accidente aéreo que costó la vida a 154 personas en el aeropuerto de Madrid-Barajas, las imágenes de la tragedia siguen sobrecogiendo igualmente. A día de hoy, la polémica continúa tras la decisión de dar por cerrada una investigación que sitúa la responsabilidad de lo sucedido en los pilotos fallecidos. Dicha versión no convence prácticamente a nadie, sobre todo a medida que han ido conociéndose nuevos datos periciales. Que un hecho tan grave siga sin aclararse resulta una penosa carga añadida para quienes perdieron a sus seres queridos. Pero, al mismo tiempo, plantea una serie de interrogantes que más de uno tiene presente a la hora de coger un avión. Y eso es algo que debería desterrarse den inconsciente colectivo de una vez por todas.

Volar es seguro. Siempre hay, desde luego, desaprensivos como el dueño de Ryannair, Michael O’Leary, que obliga a sus pilotos a ir con la carga justa de combustible para ahorrar costes, lo que ha hecho que tres aparatos de dicha aerolínea se hayan visto obligados a llevar a cabo aterrizajes de emergencia en lo que llevamos de mes. Por suerte, es sólo una anécdota; pésima, eso sí. Estadísticamente, el avión es el medio de transporte más fiable. Hay más posibilidades de sufrir un accidente montando en bicicleta o en autobús. De hecho, la fase más peligrosa de un viaje en avión es el trayecto que lleva al aeropuerto.

Los controles técnicos son cada vez más exhaustivos, a lo que hay que añadir las innovaciones tecnológicas que las compañías aéreas van incorporando paulatinamente a sus aeronaves. Además, el aumento del tráfico aéreo resulta un excelente indicador de la fiabilidad del avión como medio de transporte; basta con ver los millones de operaciones que se producen en los aeropuertos de todo el mundo en relación con el escasísimo número de percances. Pero nada de ello alivia el enorme dolor que embarga a los familiares de las víctimas de aquel fatídico JK-5022. Por ello, es digna de elogio la iniciativa de la ministra de Fomento, Ana Pastor, tendente a articular una ley que ampare a las víctimas de catástrofes aéreas y que aumente los protocolos de seguridad.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.