www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crónica económica

Cinco economistas para una crisis: Friedman

viernes 24 de agosto de 2012, 22:22h
Un libro habla de la Avalancha de Keynes. Con razón, porque el éxito del de Cambridge fue arrollador. En el sentido más literal de la palabra, porque acabó con las sutiles, complejas y feraces discusiones monetarias de principios de siglo hasta los años 30'. En aquéllos años Robertson decía que la teoría monetaria tenía una complejidad intelectual “detestable”. Keynes acabó con todo ello. Su método, al fin y al cabo, era general. Lo explicaba todo. Keynes era lo suficientemente ambiguo como para entretener a generaciones de economistas con la cuestión de qué había querido decir, realmente. Su método era muy flexible; lo suficiente como para ser utilizado hasta por sus adversarios intelectuales. Y su mensaje amparaba una actuación muy amplia del Estado. Otro motivo que le aseguraba el éxito. Y lo tuvo a raudales.

Había algunas excepciones, pocas. Los marxistas, algunos influidos también por Keynes, le podían ver como un burgués más o como una torpe explicación de un sistema que está abocado a la crisis. Los austríacos tenían un armazón teórico muy superior al de Cambridge, y Keynes añadía poco y echaba por tierra mucho. ¿Y Chicago? Aquélla universidad tenía a un economista descollante, Frank Hyneman Knight, con ideas propias sobre la ciencia económica, probablemente con una formación pareja, si no superior, a la de Keynes. Y mantuvo a aquélla facultad relativamente inmune a la avalancha keynesiana.

De los brillantes autores que dió aquélla facultad vamos a destacar a Milton Friedman. El Keynesianismo pronto se decantó por la política fiscal frente a la monetaria, a la que asignaba una escasa eficacia. Frente a ello la Escuela de Chicago seguía con la teoría cuantitativa del dinero, aquélla que, grosso modo, explica la inflación como un fenómeno monetario en unos términos más bien mecánicos. Friedman le dio un impulso a esa teoría cuando compiló, Studies in the Quantity Theory of Money (1956). Él contribuyó con un artículo, The Quantity Theory: A Restatement, en el que optaba por la formulación de Cambridge frente a la de las transacciones que, siguiendo a Irving Fisher, adoptaba Chicago. Una cuestión teórica sin mucha relevancia en la política económica.

Friedman, utilizando “el lenguaje y el aparato keynesiano”, lanzó un duro ataque al keynesianismo. Primero con su función de producción, en la que proponía que las familias destinaban al consumo una proporción de lo que consideraban sus ingresos permanentes.

Otro, muy importante, lo lanzó con su propuesta estrictamente monetarista, que está expuesta en su A Monetary History of the United States (1963). En ella ilustraba, con los datos recopilados por Anna Schwarz (que ha muerto recientemente), que la cantidad de dinero tiene una gran importancia en los ciclos económicos. Y asentó la explicación más aceptada de la Gran Depresión, aunque no necesariamente la mejor: Se produjo a causa de una gran contracción monetaria.

El monetarismo tiene mucha importancia en la política actual, porque es la brújula de los bancos centrales. No permitirán que se repita la Gran Depresión, y por tanto tomarán las medidas que sean necesarias para evitar una contracción monetaria. Por otro lado, siguiendo a Henry Simons y con Karl Brunner y Allan Meltzer, Friedman propuso una política monetaria que fuera fácilmente asumible por los agentes económicos, y que por ello fuera transparente y basada en normas sencillas y fijas. Según Friedman sólo se pueden fijar, además, objetivos nominales. Y, por tanto, se deben fijar, por el banco central, objetivos de inflación. Esa es la base de la política monetaria de los bancos centrales y, en concreto, del Banco Central Europeo. La Fed todavía incluye en sus objetivos menciones al empleo y la producción que no asume el BCE.

Un andamio del keynesianismo es la curva de Phillips, según la cual hay que elegir entre el desempleo y la inflación. Lo cual quería decir que cualquier desempleo se podía remozar con la inflación que fuese necesaria. Edmund Fhelps en 1967 y Milton Friedman en su discurso The Role of Monetary Policy de 1968, dijeron que, así como los vaivenes en la cantidad de dinero marcaban los ciclos económicos, a largo plazo la política monetaria no afecta a la producción. Que hay una tasa natural de desempleo, que está motivada por cuestiones reales, como la evolución tecnológica, los gustos, los recursos y las instituciones. En los años 70' se produjo la inflación con desempleo. Un fenómeno que no encajaba en la curva de Phillips pero sí en la idea de Friedman de que a largo plazo el desempleo estaba motivado por cuestiones reales. A partir de ahí había que rebajar el paro no con inflación, sino reformando el mercado de trabajo para que fuera más libre y permitiese un mejor ajuste de salarios, para rebajar el desempleo. Estas ideas están detrás de la reciente reforma laboral en España, entre otras.

Milton Friedman es muy relevante para la Gran Recesión de comienzos de siglo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios