El general argelino JaledNezzar acusado por la justicia suiza
Argel sugiere amenazas contra su soberanía
lunes 27 de agosto de 2012, 18:09h
La Justicia suiza ha acusado de posibles "crímenes contra la humanidad" al general mayor JaledNezzar, ex ministro de Defensa y miembro del Alto Comité de Estado que ocupó el poder en Argelia tras el magnicidio del presidente Mohamed Budiaf. Sin embargo, el Gobierno de Argel asegura que se trata de “un complot extranjero contra la soberanía nacional”. Pedro Canales
El general mayor JaledNezzar, exministro de Defensa y miembro del Alto Comité de Estado que ocupó el poder en Argelia tras el magnicidio del presidente Mohamed Budiaf, se encuentra acusado por la Justicia suiza de posibles “crímenes contra la humanidad”. Argel replica que se trata de “un complot extranjero contra la soberanía nacional”.
Precisamente cuando Argelia festeja el 50 aniversario del logro de la independencia política, arrancada a la fuerza tras una sangrienta guerra de liberación de 7 años contra el Ejército francés apoyado por fuerzas de la OTAN, el “asunto Nezzar” suscita una ola de nacionalismo y de pasiones encontradas en elpaís norteafricano.
Según el periódico en lengua árabe El Fejr, el presidente argelino AbdelazizButeflika en persona ha dado órdenes para que se constituya “al más alto nivel” una comisión de seguimiento del asunto. Aunque la diplomacia argelina guarda silencio, el propio imputado JaledNezzarha admitido que “la Presidencia ha tomado cartas en el asunto”, si bien insiste en que puede defenderse solo ya que no “tiene nada que reprocharse”. Confirmación indirecta de que el Jefe del Estado está interviniendo en el caso, es que el encargado de negocios suizo en Argel fue convocado hace días al ministerio de Exteriores donde se le entregó “una nota diplomática” acerca del mismo.
El tribunal penal federal helvético ha puesto su maquinaria en marcha tras una denuncia hecha por la ONG suiza Trial que recoge los testimonios de dos ciudadanos argelinos que acusan al general de “crímenes de guerra” y “crímenes contra la humanidad”, ya que le consideran personalmente responsable por la función que ocupaba en 1992 de acciones criminales desarrolladas durante el llamado “decenio negro” en Argelia, que enfrentó a los movimientos terroristas de entonces contra el Ejército y las fuerzas de seguridad.
La opinión pública argelina se encuentra muy sensibilizada por el asunto. Si por un lado la justicia suiza goza del apoyo de los que acusan al Ejército y sus servicios de haber perpetrado ejecuciones extrajudiciales, utilizado la tortura y provocado miles de desaparecidos, por el otro están quienes aseguran que Nezzary el resto de la cúpula militar “salvaron la República delpeligro integrista”. Lo que les lleva a sospechar que detrás del asunto Nezzar se esconde “una eventual intervención extranjera” en Argelia, similar ala producida en otros países durante la llamada primavera árabe y que ha terminado en la ejecución del que fuera Jefe de estadolibio, coronel Muamar Gadafi, el encarcelamiento del general Hosni Mubarak de Egipto y el derrocamiento del general Zine Ben Ali en Túnez.
El “caso JaledNezzar” se presenta pues bajo una doble faceta: la personal del general acusado por el tribunal suizo, y la política que implica al estado argelino en su conjunto. Otro miembro del Alto Comité de Estado de los años 90, AliHarun, manifiesta en una reciente declaración que “de lo que se trata es de saber si un Estado extranjero (en este caso Suiza) tiene o no el derecho de inmiscuirse en los asuntos internos de un Estado soberano, como es Argelia”. AliHarun lo considera inaceptable. Tanto más que el general Nezzar, al ocupar las más altas funciones del Estado en los años 90, actuó de forma institucional y no personal.
La iniciativa judicial suiza se ha transformado en una patata caliente, que comienza abrasar a sus promotores. Nadie sabe en donde acabará, señalan fuentes diplomáticas. Lo que sí parece seguro es que el actual poder argelino, que no tiene ningún vínculo directo ni con al general incriminado, ni con la situación que se vivía en el país norteafricano en los años 90, no va a permitir que una “Justicia extranjera” se encargue de lavar los trapos sucios del país.