www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

De la nostalgia orientalista a la des-orientalización del arte (II)

Víctor Morales Lezcano
viernes 31 de agosto de 2012, 21:09h
Interesante me parece que puede ser echar un vistazo ahora a lo que ha sido la pintura y la arquitectura (¿por qué no?, aunque haya que posponer su análisis para ocasión próxima) que el orbe árabe-islámico ha generado desde su independencia política hasta hace poco; con un acontecimiento mayor en medio de su recorrido, cual fue el 1l de septiembre de 2001.

Se ha repetido hasta la saciedad que la capacidad pictórica del hemisferio que nos ocupa en este caso ha sido históricamente impedida por la prohibición coránica de recurrir a la representación figurativa; no sólo del Creador, sino también del hombre, del paisaje, de los objetos… (Esta afirmación lapidaria es incorrecta, aunque no pueda negarse que Da Vinci o Velázquez fueron frutos maduros del arte de la pintura europea de la Edad Moderna). El hecho comprobable, empero, consiste en que durante toda la segunda mitad del siglo XX, con diferencia de grado exponencial según se trate de El Cairo o de Argel, las artes plásticas iniciaron en los países árabes una activación ciertamente productiva, aun siendo en parte tributarias del estilo figurativo y las técnicas pictóricas occidentales. No sería desatinado hablar de una incorporación refleja del occidentalismo en no pocos pintores árabes, turcos, e iraníes incluso.

Sin embargo, la dinámica del fin del siglo XX y nacimiento del siglo XXI hay que contemplarla comprehensivamente a efectos de lo que se expone en esta columna del periódico. De una contemplación de tal género, se desprende que en las artes plásticas que se muestran actualmente en galerías y salas de exposiciones, sean éstas turcas o marroquíes, se refleja el giro copernicano que han experimentado. El pintor egipcio Ahmed Badry lo ha plasmado en una visita reciente a Madrid: “La web nos ha permitido estar informados de lo que se hacía en todo el mundo… nos fuimos apartando del oficialismo, creamos nuestros propios espacios alternativos, independientes, autofinanciados”.

La proliferación de una plástica oriental novedosa, desde hace unos quince años, aproximadamente, no sólo coincide con la difusión de Internet y sus derivaciones, sino que coincide, además, con la sacudida que ha venido a imprimirle el desenfado creciente de la individualidad árabe ante el diktat y la censura oficiales; de ello han sido exponente social los levantamientos árabes contra los regímenes autoritarios a partir de 2010.

En la medida en que el juego de los mercados del arte no se ha opuesto a ello, los creadores plásticos del Oriente musulmán han ido alterando el canon, el modelo de raíz occidental, aproximándose a nuevas posibilidades inventivas de expresión. No sólo han dado gradualmente la espalda al mimetismo occidentalizante, sino que se han ido des-orientalizando. Es decir, han tendido a plasmar un lenguaje gráfico liberado del determinismo cultural que se incubó al socaire del orientalismo franco-británico del novecientos.

Finalmente, no hay que echar en saco roto el hecho de la multiplicación de galerías y fundaciones que se vienen estableciendo en las grandes ciudades del Mediterráneo árabe-turco. Las bienales de Estambul y Alejandría son, a efectos de mi toque de atención al cambio de sensibilidad cultural y de las estrategias del entramado institucional que lo sostiene, dos ejemplos señeros de la emancipación en ciernes de la plástica árabe. Una expresión fuera de serie podría ser la Dirección de los Museos de Catar (que no es otra que la cinematográfica jequesa del emirato, Al Meyasse bin Hamad bin Khalifa al Thani), con sus varios logros y proyectos en el activo de una trayectoria institucional innovadora. Sólo la feria de arte anual en Dubai (Art Dubai Center) podría superar la actuación del hiperactivo emirato catarí.

En Madrid mismo, Casa Árabe ha expuesto recientemente una colección de pinturas de inspiración islámica, candidatas al codiciado Jameel Prize. Fue delicioso contemplarlas durante su tiempo de exhibición.

La apertura de la galería Sabrina Amrani, consagrada a pinceles independientes de origen magrebí y oriental, constituye un indicio -entre otros muchos- de que en España se procede a una inserción en la onda de cambio que el arte oriental está viviendo en tiempos de una globalización que no perdona, y todo lo impregna.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios