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PREMIO JOAN RAMÓN MAINAT DEL FESTVAL DE VITORIA

Imanol Arias: “Los políticos tienen muchísimo miedo a las nuevas generaciones”

domingo 02 de septiembre de 2012, 14:30h
Inmerso en el rodaje, no poco polémico, de la nueva temporada de Cuéntame, el actor Imanol Arias recibirá esta semana el premio de homenaje profesional Joan Ramón Mainat que entrega el FesTVal de televisión y cine de Vitoria, cuya cuarta edición se celebra en la ciudad vasca del 4 al 9 de septiembre. Aunque este tipo de reconocimientos no le obsesionan porque, según dice, “entre la satisfacción de uno y la satisfacción de los demás por lo que hace uno siempre hay una gran diferencia”, Arias recoge el premio “agradecido” y mirando hacia delante. Después de haber participado en diversas campañas y acciones en contra de la subida del IVA en el sector cultural, Arias reconoce en una entrevista con El Imparcial que el cambio impositivo, como los recortes en educación y otras realidades derivadas de la situación económica, son “un bofetón a toda una generación” de las más formadas e inquietas y a la que los “políticos tienen mucho miedo”.
¿Cómo recibe este homenaje a su carrera profesional por parte del FesTVal de Vitoria?
Es un premio bonito de recibir porque te lo dan en un festival de televisión que lleva un tiempo haciendo muy bien las cosas, recogiendo los trabajos de muchas productoras y actores y en una ciudad que tiene algo entrañable para mí puesto que es la puerta de mi tierra. Así que lo recibo con orgullo, con la sensación de que tengo que estar agradecido, tengo que disfrutar el momento y además servir para que el festival se vaya consolidando.

Este tipo de premios, ¿le hacen mirar hacia atrás, a su trayectoria como actor?
No, mirar hacia atrás no es muy alentador… En todo caso me hace vivir un presente con un poquito más de ánimo. Este trabajo del espectáculo tiene que estar siempre lleno de la ilusión de hacerlo; si uno se cansa o se aburre, no es bueno. Estos premios lo que hacen es que te ponen un poco más las pilas, te alertan, te hacen mirar más bien hacia delante. Un premio de estos te sube un escalón. Yo ya estoy en tercero de Juan Diego y en unos años seguramente podré entrar en primero de Fernán Gómez, y siempre con ilusión.

Volviendo al presente… ¿en qué está trabajando ahora? ¿Sigue el rodaje de Cuéntame?
Sí, estamos rodando Cuéntame desde julio y está previsto que el rodaje sea hasta principios de enero. Pero este año, al no haber una fecha de emisión clara para Cuéntame, sí he conseguido sacar un poquito de tiempo para otras cosas. He estado en Caracas rodando un personaje no muy grande en una producción americana sobre Simón Bolívar, Libertador, de Alberto Arvelo, con Edgar Ramírez. También tuve que irme cinco días a Buenos Aires a presentar el festival de cine español de la Comunidad de Madrid… Ahora estoy, digamos, recuperando los días de trabajo que he perdido aquí.

¿Qué le parece como se está tratando a un “producto” tan longevo y exitoso como Cuéntame desde TVE?
Para ser sinceros, desde TVE a la serie se la ha tratado bien. Es difícil explicar a la gente lo que supone un producto así para una televisión pública, que además se ha vendido y visto en cinco países, una serie que además tiene reposiciones… Por todo esto, desde la televisión, siempre se nos ha valorado y se nos ha exigido mucho tener esa calidad. Es verdad que en un momento determinado, hace unos meses, ante la ausencia de presidencia en el ente, había una serie de consejeros que asumieron la presidencia temporal y que, ante el ajuste económico, manifestaron opiniones de todo tipo, creo que porque no eran ellos los que tenían finalmente que solucionarlo. Pero la televisión nunca manejó esa opinión, fueron voces de fuera que dijeron que esto era entretenimiento y que tenía que ser más barato.

¿Seguimos sin fecha para la emisión de la nueva temporada?
Bueno, oficialmente seguimos sin fecha. La lógica dice que, debido a cómo anuncia el arranque de temporada de la cadena ahora, con Isabel, Okupados y Gran Reserva, se puede suponer, aunque sólo es un suponer mío y yo soy muy optimista siempre, que iríamos en la segunda parte de la temporada, en enero, cuando ya la hayamos terminado de grabar.

¿Cómo vería el final de Cuéntame?
Lo que me planteo más es cómo se finaliza bien un proyecto tan largo. Pienso en Perdidos, que no era tan largo, o en Los Soprano, y me pregunto qué cosas se tienen que hacer en el último año o en los últimos dos años de una serie así para acercar el resumen de todo el personaje. A mí me apetece que Cuéntame tenga un final de nivel, que no sea abrupto, que no sea dejarlo porque sí, porque ya se ha terminado sin más.

¿Conocéis los actores cuál va a ser el final de la serie?
No. Estaba previsto que terminara el año que viene, pero ha habido muchos cambios sociales en la realidad que condicionan por completo la ficción. Hay que decidir porqué la historia se cuenta así, donde está el que está contando la historia… todos esos detalles dependen de la realidad que vivimos ahora. La lucha contra el tiempo es muy costosa. Ya andamos con problemas porque en 1978 yo fui el protagonista del Centro Dramático Nacional en un teatro durante todo un año, y cuando sacamos imágenes de Madrid de esa época hay que suprimir algunas porque salgo yo. Lejos de anécdotas, el trabajo está en acertar con el cierre de la historia, en que los más de 200 capítulos tengan un contexto y sean una gran obra.

¿Y después? ¿Qué se ve haciendo tras tantos años conviviendo con Antonio Alcántara?
Considero, por lógica de mercado casi, que después de una etapa televisiva tan larga, posiblemente la televisión me dé un respiro para poder hacer teatro o para poder cumplir algunos proyectos cinematográficos que vayan surgiendo.

Personalmente, ¿ve muy diferente trabajar en TV que en cine?
La televisión es un trabajo diario, de pequeñas estructuras que tienes que ir armando, es más oral, se habla más que se ve… Aunque también hay que decir que hay una generación nueva que está dando un paso adelante en producción televisiva, nuestra tele se parece aún a los dramas radiofónicos, en los que lo más importante es el texto. El cine es mucho más una aventura, sería como la instantánea, el momento, porque se rueda todo mucho más concentrado. En el cine la imagen es más predominante, se habla menos y se cuenta más. Podríamos decir que la televisión sería el curso escolar y el cine es como una selectividad.

Este sábado ha entrado en vigor el nuevo IVA que grava ahora algunos productos considerados culturales de una forma mucho más acusada. En diversas ocasiones se ha manifestado en contra de este cambio impositivo. ¿Cuáles cree que van a ser las consecuencias en la cultura?
Bueno, la parte de la cultura más importante, básica o sostenible, como son las entradas a muesos como el Reina Sofía o el Prado, no tiene esa subida del IVA. Pero sí hay otros elementos que en otras partes de Europa se consideran cultura base, como el e-Book, y aquí se gravan.

También se sube el IVA de otros elementos, quizá no tanto de la cultura, pero sí del ocio de la gente, del crecimiento social del ciudadano. A mí me da la impresión de que los políticos hablan siempre mucho de los jubilados porque es un sector que les gusta, es una generación que en España fue poco a la escuela, es muy dócil, es manejable… Yo creo que los políticos tienen muchísimo miedo a las nuevas generaciones, porque esto no es solamente una especie de bofetón al mundo del espectáculo o la cultura, sino un bofetón a toda una generación; a una generación que se formaba, a una generación que ha hecho que el cine no se doble en muchos casos, que asiste a conciertos… y que además tiene una conexión global a través de Internet en dispositivos móviles. La subida impositiva en este campo, como los recortes en educación, como esta canción del verano de ‘habéis gastado más de lo que tenéis… todo esto es un frenazo a todas las aspiraciones de esta generación.

Pero también creo que esto no podrá perdurar mucho en el tiempo. Afortunadamente, los gobiernos son tan exiguos, duran tan poco… Se pasan dos años destrozando las cosas y dos años intentando ganar las elecciones. Confío en el que esta situación dure poco. Mientras tanto, trabajaremos más para ganar lo mismo y lo importante es no perder la conexión generacional, no perder el contacto, que el ser humano no se desacostumbre a hacer ese tipo de cosas.

Si bien es cierto que ahora se acude al argumento del derecho al acceso a la cultura para luchar contra la subida del IVA en sectores como el cine o la música, también es verdad que cuando se trata de luchar contra las descargas “ilegales” en Internet se habla de que estos sectores “culturales” también tienen un coste, que han de tener un beneficio… ¿No es un poco contradictorio?
Creo que la subida del IVA puede impactar muchísimo en el cine, pero también que es verdad que el cine tiene un precio alto, que se puede rebajar ese precio y que el esfuerzo tiene que venir también de la industria. Es diferente el producto que llega al público de las personas que financian eso, las grandes industrias. Y es cierto que los discos son caros y que si no se trasladan a Internet de una manera adecuada en el precio, lo que se consigue es que la gente busque formas de abaratar el producto.

¿Cree que es un problema de falta de adaptación que se resolverá con el tiempo?
Sí, creo que es un asunto temporal, que tenemos que ir encontrando un mecanismo de equilibrio. He leído una noticia de que en Alemania los periódicos han exigido a Google que pague algo por tener la propiedad intelectual de las portadas y de los artículos. A lo mejor ese es el camino. Yo siempre digo que para poder descargar y piratear tienes que tener una conexión a una compañía, una banda ancha, un conjunto de servicios que tiene un precio. Por lo tanto, creo que el consumidor ya está pagando una parte de esas descargas al vehículo, en este caso a la compañía, a la teleco, y eso hay que tenerlo en cuenta. Lo que no puede producir la Red es un encarecimiento de todo, al contrario, debería abaratarlo.

Luego hay producciones especiales que tienen un enorme coste y que eso el espectador debe decidir cómo quiere verlas. Yo personalmente, si tengo una buena banda ancha -que esa es otra, que aquí en España no la tenemos- y una compañía me permite pagar tres euros por una película con una calidad perfecta, verla, ni siquiera guardarla… preferiría evitarme la descarga lenta, la mala calidad… preferiría descargarla legalmente.

Creo que tenemos que ir encontrando modelos de acuerdos, porque también es lógico que alguien que produce algo tenga un beneficio. Lo que no se puede es manejar el tema conflictivamente, eso es absurdo.

Independientemente de los problemas añadidos que acarreará la subida del IVA, el cine español tampoco está pasando por su mejor momento. Se habla de una falta de conexión con el público… ¿Cuál cree que es el problema?
Creo que ahora hay un cambio generacional, hay una generación más joven que conecta mucho más con el público. Todo tiene una historia y el cine español, en un momento determinado, había prácticamente desaparecido, era muy pequeño, y se optó por primar al director sobre el productor. Esto hizo que se hiciera un cine excelente en aquel momento. De ahí han salido directores como Amenábar, Cortés o Bayona, gente muy buena que hace cine incluso en Hollywood. Esta generación es la que tiene en su mano el acercamiento al nuevo público.

Luego está el problema de las cuotas de pantalla, en las que competimos con una industria demasiado fuerte, la de Estados Unidos, a la que encima hacemos más asequible de cara a nuestro público al doblar las películas.

Personalmente, ¿qué le gusta ver en el cine?
A la sala me gusta ir a ver cine que tenga necesidad de verlo con más gente, que tenga una comunicación con el espectador, que sea una proyección como más grande. A pesar de que hoy hay dispositivos para ver cine en casa con una calidad tremenda, hay algunos eventos y espectáculos para ir al cine, por lo que tiene también de comunicación: de salir, de ver a la gente, tomarse una copa… de no encerrarse en casa, porque eso al final nos convierte en una sociedad mucho más anodina y manejable.

Trasladando la pregunta al mundo de la televisión, ¿encuentra Imanol Arias lo que le gusta en la oferta televisiva actual?
En televisión hay que ser muy selectivo. Como con el alcohol y muchas otras cosas, con la televisión hay que mirar bien las calidades y tomarla racionalmente. Creo que la televisión tiene una posibilidad de informar bien, pero también la tiene de desinformar muchísimo. Lo que más me gusta ver en televisión es cine. Aunque ver una película con cortes de veinte minutos de publicidad no es lo más excitante, estar en un pueblo perdido y no ver una película nunca tampoco es nada excitante. Yo prefiero ver canales de pago donde puedo ver películas concretas y tenerlas disponibles durante algún tiempo… Al final es como una economía de gasto: ¿Alguien se puede gastar 60 euros al mes en cervezas? Sí. Pues yo me los puedo gastar en tener plataformas para ver estas cosas. ¡Y luego otros cincuenta en cervezas! (Risas) A veces sí depende de las posibilidades económicas.

Lo que se está poniendo muy de moda últimamente en la televisión española es el género de los biopics. Ya le han ofrecido alguno de ellos… ¿le gustaría?
Habría que matizar mucho, porque los biopics que yo he visto en la televisión española no me interesan, así que no me gustaría hacer ninguno. Me gustan los biopics cuando se ficcionan un poco. Decía Machado que, después de la realidad, nada es más bello que la ficción. Los que se hacen últimamente, con muy poco presupuesto, recurriendo a mucho diálogo y, como localización, una casa, me parece que son como una telenovela biográfica, así que no es algo que tenga en la cabeza ni que me haga mucha ilusión.

¿Hay algún personaje de toda su carrera al que guarde un cariño especial?
Pues hablando de biopics, aunque aquello era un biopic y no lo era a la vez… al Lute. Es un personaje que me recuerda a la propia lectura de las dos novelas en las que se basan las películas, al vigor del momento de Aranda, al compromiso de los productores, a la forma en que tuvimos que hacerlo, que fue literalmente recorrer paso a paso, era muy físico… Todo esto es un recuerdo que siempre tengo en la cabeza… Cuando tengo alguna duda, cuando de repente me desanimo un poco, siempre recuerdo la maravillosa locura que fue estar con el Lute.

Ahora tengo un proyecto que se ha retrasado un poco y que creo que saldrá en noviembre que me recuerda un poco al Lute. Me van a permitir hacer un personaje en el Picasso que va a hacer Saura con Antonio Banderas y, de alguna manera, pienso en eso, en lo que pensaba cuando hacía el Lute: también es un personaje real y hay que buscar algo que permita superar la caricatura o el ‘retratito’ de alguien.

Recoge este premio a su trayectoria en televisión… para terminar, ¿qué importancia le da a estos reconocimientos? ¿Es un objetivo para un actor que le conceda, por ejemplo, un Goya?
No, no suele ser un objetivo. Entre la satisfacción de uno y la satisfacción de los demás por lo que hace uno siempre hay una gran diferencia. Como actor, como trabajador, como ser humano, uno tiene que ser consciente de la pequeña aportación, del trabajo que cada uno hace. El reconocimiento suele venir dado por la acumulación de aciertos. Es cierto que en mi caso, con una serie de televisión como Cuéntame, que no se voy a repetir nada parecido porque ficciones así no nacen todos los días, los galardones y los agradecimientos siempre los baso en esta serie. Me tomo estos reconocimientos como un ánimo para exigirme seguir, porque si no, uno ve que se acaba lo que ha tenido durante tanto tiempo y es fácil relajarse. Y yo no quiero relajarme. Tengo 56 años y todavía tengo la sensación de que soy socialmente muy joven.
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