Algo que no le agrada demasiado, por cierto...Me molesta mucho que la gente se quede siempre con la fachada y no tenga el más mínimo interés en conocer lo que hay detrás. Ya va siendo hora que erradiquemos esa idea de guapa igual a tonta. Me incomoda ser sexy.
¿Siente que es lo que piensan de usted?No tengo la menor duda de que hace dos años o tres años era la imagen que tenían de mí. Los periodistas hombres no dudaron nunca en demostrarmelo en las entrevistas, sólo les interesaba preguntarme por mis cuidados de belleza, por el sexo y ese tipo de cosas.
¿Ahora es distinto?Creo que con el tiempo han sabido darme mi sitio. Se han dado cuenta de que detrás de mi físico hay una mujer con inquietudes y luchadora que está en el cine porque es su pasión, no porque quiera llegar a la fama por la vía rápida. Podría haberlo hecho si quisiera.
¿Y qué le frena a no hacerlo?Ser coherente conmigo misma, mi modo de pensar y mi educación. Me han ofrecido hacer posar desnuda y aparecer así en las películas. ¡Nunca me desnudaré! Eso es algo que tengo muy claro. Por eso sé que tardaré mucho más en llegar que otras, pero tengo paciencia.
Dicen que la desmostró en el rodaje de “Los 4 fantásticos…”. Ser “la mujer invisible” estuvo a punto desquiciarle.(risas) Es cierto, ser invisible es una lata. No sabes la cantidad de tomas que tienes que hacer. Llega un momento en el que te olvidas de ser natural y te conviertes en una máquina. La única esperanza que te queda es que al final, cuando elijan la toma definitiva, sea una en la que has estado bien. Y no siempre ocurre...
Aún así, ¿ha merecido la pena decir a todo que “si” hasta el momento?No me arrepiento de nada. Cada película me ha servido para ir ascendiendo un escalón. Sé que "Sin City" me lanzó a una popularidad desmedida y provocó que la industria se fijara en mí. Sé que lo hicieron más por físico que por el talento que pudiese demostrar, pero ya me estoy encargando yo de cambiar el rumbo de esas cosas. Acepté hacer “Los 4 fantásticos…” porque mi papel no era de mujer objeto, sino todo lo contrario. ”La mujer invisible” tiene voz y voto y,lo que es más importante,los hombres me escuchan y respetan. Eso es lo mejor de todo.
¿En su vida real no ocurre así?(risas) Afortunadamente, mi trabajo no es paralelo a mi vida. Intento dejar el estrés, los problemas y los guiones en el set de rodaje. Mi vida personal es feliz, estable y me siento escuchada, querida y respetada por mi pareja. Él y mi familia son los estímulos más importantes de mi vida.
¿Cómo llevan ellos su protagonismo?Con naturalidad, igual que yo. Actuar es mi pasión, pero soy muy consciente que este trabajo puede ser transitorio. La industria del cine es caprichosa y nadie tiene un sitio seguro y duradero. Ya sabes que en Hollywood las mujeres tenemos los días contados.
Jodie Foster dice que la industria es cruel con las mujeres a partir de los 40 años, y con las que son guapas como usted.No le falta razón. En Hollywood hacen falta mujeres como ella, con la fortaleza y el talento para cambiar las cosas. Las mujeres, después de los 40, alcanzan una madurez y un atractivo incuestionable. Es una incongruencia que Hollywood dé la espalda a esa realidad, pero es así.. Cuando eres guapa sólo vales para lucir tipo, enseñar lo más que puedas y tener poco texto en los guiones. Hacen de ti una mujer florero. Nunca responderé a esas exigencias, simplemente porque no quiero. No hay razón más poderosa.