CRÓNICA RELIGIOSA
En un mes, el sínodo
domingo 09 de septiembre de 2012, 17:44h
Un documento que muestra los temas claves del próximo Sínodo, como la importancia de la familia, los laicos o los medios de comunicación en la transmisión de la fe cristiana, pero que destaca también que uno de los principales obstáculos al hablar de Dios es la pérdida de credibilidad por los casos de abusos sexuales. Aquí habría que recordar las peticiones de perdón que Benedicto XVI ha hecho a las víctimas y las medidas que se han tomado al respecto.
El Sínodo coincidirá con el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y los 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia católica. Por eso pretende reforzar la fe en los países de tradición cristiana en los que ha disminuido la práctica religiosa.
Pero, ¿qué es un Sínodo?. Una vez finalizado el Concilio Vaticano II, la Iglesia vio la necesidad de que los cardenales y obispos que habían asistido al mismo deberían seguir mantenido un estrecho contacto el futuro entre sí y naturalmente con el Papa. Por eso Pablo VI creó con el Motu Proprio “Apostolica sollicitudo”, el Sínodo de Obispos con la misión de ayudar al Pontífice a realizar su tarea de gobierno en la Iglesia universal.
El Sínodo está formado por un número indeterminado de obispos elegidos, unos directamente por el Papa sin sujeción a regla alguna, otros por las Conferencias Episcopales y otros en representación de los institutos religiosos clericales y no cumple función representativa alguna, sino que tiene el carácter de “órgano consultivo no deliberante”, salvo que el Papa le otorgue tal función y apruebe sus conclusiones.
El Sínodo es presidido por el Papa, aunque puede delegar la presidencia en un obispo o cardenal. El órgano permanente del sínodo es la Secretaría General, cuya tarea se centra en la elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea que se reúne en Roma y puede ser ordinaria o extraordinaria. En este último caso se trata de reuniones en las que se exige de los convocados tratar un asunto urgente que requiere fijar una posición inmediata. En algunas ocasiones, puede reunirse fuera de Roma, según acuerdo de las Conferencias Episcopales Continentales.
El anuncio de la celebración de un Sínodo se hace oficial con la publicación de los Lineamenta, donde se presentan los asuntos generales que se tratarán durante las asambleas sinodales. El Papa abre la Asamblea con una indicación genérica del asunto o asuntos a tratar. Después los obispos atienden las cuestiones que les han sido sometidas por el Papa para emitir una opinión. Estas, una vez aprobadas por la Asamblea en pleno, se recogen en las Actas del sínodo que son entregadas al Santo Padre.
El Sínodo finaliza cuando ha terminado el periodo de sesiones fijado previamente, y el Papa realiza una intervención de carácter apostólico y de exhortación a los obispos convocados. Este sínodo que comenzará el día 7 de octubre próximo, hará el número 25.
No queremos terminar esta crónica religiosa semanal sin hacer mención a la reunión que comienza este lunes en Madrid, convocada por la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española, el Instituto Social "León XIII" y la Fundación Pablo VI como preparación del "Año de la Fe" y en conmemoración del 50 Aniversario del Concilio Vaticano II. El XX Curso de Doctrina Social de la Iglesia convoca a un grupo de expertos, profesores, responsables de movimientos apostólicos, de la acción social de la Iglesia, en un contexto universitario, como es el de la Universidad Pontificia de Salamanca, para abordar el diálogo sobre la fe en sus itinerarios formativos, catequéticos, en la acción social, el testimonio cristiano y la liturgia.
Se presenta, pues un fin de verano y un otoño muy interesantes, en el que no olvidamos el 16,17 y 18 de noviembre se celebrará el XIV Congreso Católicos y Vida Pública con el tema “Un Nuevo Compromiso Social y Político. Del Concilio Vaticano II a la Nueva Evangelización”.