Estados Unidos: 11-S y patriotismo
miércoles 12 de septiembre de 2012, 00:34h
Ayer tenían lugar en Estados Unidos los actos conmemorativos de los atentados cometidos el 11 de septiembre de 2001, en los que el terrorismo islámico segó la vida de casi 3.000 personas. En dichos actos, tanto el pueblo estadounidense como sus dirigentes dieron una lección de sentido común, pues lo que ayer tocaba era honrar a sus víctimas y no polemizar. Por un día, Barack Obama y Mitt Romney dejaron a un lado sus diferencias y fueron simplemente dos norteamericanos más, unidos en la defensa común de una misma causa.
Tocaba seguir honrando la memoria de unas personas que nunca debieron perder la vida, y menos de un modo tan horrible. Toca evitar que se vuelva a repetir, con misiones tan cruciales como la de Afganistán, por poco que le quede de operatividad. Y toca, igualmente, echar la vista atrás para no repetir errores del pasado. Por otro lado, hay que celebrar que todo se desarrollase sin incidencia alguna, pero no porque las cosas se hayan arreglado, sino porque funcionaron las medidas de seguridad. Unas medidas engorrosas en muchos casos, dramáticas en otros, pero absolutamente necesarias.
Antes del 11-S, los controles de aeropuertos y estaciones no eran tan tediosos como ahora. También antes de esa fatídica fecha no había contingentes internacionales de tropas tan importantes como los que hay ahora en Afganistán y, en menor medida, Irak. Sigue habiendo ataques, siegue existiendo el riesgo, y hay todavía mucho que hacer. Por mucho que la situación haya mejorado, la amenaza del terrorismo islamista se mantiene vigente. No bajar la guardia significará que lo tengan más difícil para repetir las atrocidades de Nueva York, Londres o Madrid.