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crónica económica

España ve cómo recortan las barbas de Portugal

lunes 17 de septiembre de 2012, 00:03h
Nuestros queridos vecinos están sufriendo en sus carnes la dificultad de encauzar un déficit público elevado. Las medidas adoptadas por los dos últimos gobiernos no están siendo suficientes, y Passos Coelho ha anunciado nuevas y sorprendentes directrices. Nos debemos mirar en ellos para ver nuestro futuro.
La economía de Portugal no es una versión, en reducido, de la de España. Compartimos península, ambos países tenemos islas atlánticas, y los caprichos de la historia, en lo que no vamos a entrar, nos han colocado una frontera entrambos como podía no haberlo hecho. Pero la economía portuguesa es un poco diferente de la española. No tiene tanta industria, aunque la nuestra tampoco es descollante, y es aún menos competitiva que la española. Pero el euro nos ha unido en la salud y en la enfermedad, económicas.

En estos momentos, Portugal está bajo un programa de rescate de 78.000 millones de euros. Calderilla, en comparación con lo que se ha llevado ya Grecia y con lo que podría costar el rescate de España o Italia. El programa se asoció a una intervención de su política económica, y comenzó en mayo de 2011. En 2009 incurrió en un déficit del -10,2 por ciento, en 2010 del 9,8 por ciento, y en 2012… Este año tenía que cerrar el déficit en el 4,5 por ciento, y las proyecciones que hacen los expertos de la troika con los datos que han ido a comprobar hace días en el país creen que se irá aún al 6,7 o al 7,1 por ciento.

De hecho, abrumados por la realidad, los miembros de la troika le han concedido a Portugal más tiempo para reducir su déficit al 3 por ciento. Se eleva el objetivo para este año al 5,0 por ciento, y el cuatro y medio se retrasa para 2013. El año 2014 Portugal cumpliría, de no faltar a lo esperado, el límite impuesto por los criterios de Maastricht, del 3 por ciento; un año más tarde de lo antes previsto. Este año se espera que la economía se contraiga en torno a un 3 por ciento, y el paro supere el 15 por ciento.

Credit Suisse considera que, dado el tamaño de la economía de Portugal y el hecho de estar rescatada e intervenida, la evolución de su deuda no supone un grave peligro para el resto de socios. Por cierto, que también dice que “la trayectoria de la deuda más preocupante en la Eurozona es la de España”, por el tamaño de nuestros déficit. Pero esa es materia para otros artículos, pasados y futuros.

Pero de estar bien hechas las previsiones, da lo mismo cinco puntos de PIB que cuatro y medio. No lo va a cumplir ni por asomo. El primer ministro Passos Coelho anunció, en vista de ello, nuevas medidas. En concreto, el Gobierno va a aumentar las cotizaciones sociales (Taxa Social Única) que pagan los trabajadores a la Seguridad Social (Caixa Geral de Aposentaçoes) del 11 al 18 por ciento. La aportación de las empresas, por el contra, baja: del 23,75 por ciento al 18 por ciento. Ambas partes harán la misma contribución sobre el papel. En conjunto, sube 7 puntos (trabajadores), baja 5,75 puntos (empresarios), con lo cual, en un típico ejercicio de trilerismo fiscal, las contribuciones a la Seguridad Social suben del 34,75 por ciento al 36.

La seguridad social la paga toda el trabajador. El empresario sólo sabe lo que le cuesta el trabajador y el valor de lo que le reporta. El empresario no pagará, en conjunto, un mayor coste del que ya esté dispuesto a asumir. Luego, de éste, todo lo que se quede el Estado se lo quita al trabajador, y no al empresario. En este sentido, que los trabajadores vean en sus nóminas algo más cercano a la realidad es bueno. Pero hay que hacer dos salvedades.

Una, que como hemos visto el Estado se queda con una porción mayor. Ha aumentado este impuesto sobre el trabajo, lo cual puede tener efectos generales negativos.

Dos, que ese trilerismo, aunque dejase el tipo global inalterado, no es inocuo. A corto plazo, los trabajadores verán reducido su sueldo. Los empresarios, por el contrario, verán un alivio en sus cuentas de personal. Este alivio es un margen que les permite mejorar el sueldo a los trabajadores, hasta que su pérdida inicial se compensase. Pero en ese ínterin los trabajadores perderían renta. Otra posibilidad es que ese nuevo margen lleve a los empresarios a hacer más contrataciones. Seguramente es en lo que está pensando la troika, que es quien ha diseñado esta medida para Portugal. Es una forma de imponer por decreto una rebaja en los sueldos privados (y públicos) para favorecer el ajuste del mercado laboral en un equilibrio con menos paro. Este menor paro aumentaría a su vez los ingresos fiscales y reduciría los gastos en prestaciones por desempleo, lo que permitiría a nuestros vecinos reducir el déficit.
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