Crisis viene del griego, pero bien podría haber sido una palabra acuñada en Italia, ya que se mueven dentro del desbarajuste político como pez en el agua. Pero Italia siempre resurge.
Anders Borg ha sido el campeón de la política de austeridad en Suecia. Allí, a diferencia de en el resto de Europa, ha habido austeridad de verdad. Los resultados son claros. Borg tiene un mensaje para España.
TheDailyTelegraph ha publicado un artículo en el que dice que España está en bancarrota, y que lo mejor que puede hacer un inversor es sacar su dinero antes de que sea demasiado tarde. ¿Tiene razón?
El paro crece. Pero no es el único cambio que sufre el mercado laboral español. También cambia la composición por sectores. Y son movimientos muy interesantes.
En Alemania sorprende el consenso en las opiniones publicas de Europa toda de que Merkel es la gran causante de los males de su país. No es tan sorprendente. Si es esa capacidad de retorcer la realidad lo que nos ha traído la crisis.
Finalmente ha llegado. La advertencia del Banco de Pagos Internacionales ahora es plenamente aplicable a nuestro país. Nuestro crecimiento peligra. Por José Carlos Rodríguez
¿Recuperación o profundización de la crisis? Asistimos a las dos cosas. Por eso en la prensa económica, y en estas crónicas, se dan noticias contradictorias.
El ministro de Economía de Alemania, Phillip Rösler, y la ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen, invitan a los jóvenes del sur de Europa a trabajar a Alemania.
El semanario británico TheEconomist ha dicho que hay muchas reformas en España que están por hacer. Una de ellas es la reducción del salario mínimo. Pero lo que hay que hacer es eliminarlo.
Nos espera una guerra. No una guerra económica, sino una guerra entre ejércitos, con armas de destrucción y de muerte. Eso es lo que piensan no uno ni dos, sino varios economistas.
Para que un mensaje se convierta en “verdadero”, tiene que repetirse infinidad de veces por voces distintas, hasta que acaba calando. El Gobierno ha asumido esa estrategia, y dice que lo peor ha pasado. La cuestión, ahora, es cuándo vendrá lo bueno.