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crónica política

Día de contrastes; del Rey a Carrillo

martes 18 de septiembre de 2012, 23:44h
Don Juan Carlos inauguraba “oficialmente” la nueva página web de la Casa del Rey, después de su mensaje de bienvenida cuando fue creada, para asegurar que “lo pero que se puede hacer ahora es dividir fuerzas, alentar dimensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas”. El Rey ha añadido en la carta que ha publicado en su página de internet que “estamos en un momento decisivo para el futuro de Europa y de España y para asegurar o arruinar el bienestar que tanto nos ha costado alcanzar”.

Palabras que no hacen falta ser analizadas por analistas políticos para entender que el Monarca estaba haciendo una clara referencia, como así lo han entendido los nacionalistas, que han saltado como una piña para criticarle, al proyecto independentista que desde la Generalitat de Cataluña presidida por Artur Mas se lanzó la pasada semana con motivo de la celebración de la Diada. Y unas intenciones que en ningún caso se han frenado en los últimos días, sino al revés, han ido creciendo, quizás como método de presión para Mariano Rajoy acepte el pacto fiscal que Mas le va a poner sobre la mesa en la reunión que ambos mantendrán este jueves en el Palacio de La Moncloa.

“No son tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia”, ha afirmado el Rey, quien ha asegurado sólo se superarán las dificultades “actuando unidos y remando a la vez”. En este sentido, los analistas políticos consultados por este diario destacan la relevancia del mensaje de Don Juan Carlos, “que pocas veces ha entrado en cuestiones coyunturales pero que a la vista de lo que está pasando y puede pasar no ha dudado en salir a la palestra para lanzar este mensaje, también como buena parte de la ciudadanía pedía, y que todavía ha ido más lejos de lo que el propio Gobierno de Mariano Rajoy ha efectuado desde el desafío independentista que se produjo con la manifestación del pasado día 11”.

Las reacciones de los partidos de tendencia comunista, nacionalistas e independentistas no han tardado ni un minuto en llegar, acusando al Jefe del Estado de ir contra la diversidad y la pluralidad democráticas al negar derechos fundamentales como un proceso de independencia. Sin embargo, lo que más ha sorprendido, según las fuentes consultadas, ha sido el silencio del PSOE, que no se ha pronunciado sobre las palabras del Rey, y más después de que su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmara en la entrevista que concedió el lunes a Televisión Española que a los socialistas no les asusta hablar de un Estado federal.

En estas estábamos hasta que a las seis de la tarde se ha conocido la muerte del ex secretario general del PCE Santiago Carrillo, a la edad de 97 años, uno de los personajes más controvertidos en los últimos 75 años de España. Odiado por unos, elogiado por otros no cabe duda de que Carrillo ha sido uno de los grandes protagonistas de la historia de nuestro país, según las fuentes consultadas, bien por los crímenes que se le atribuyen durante la Guerra Civil, por los fusilamientos en la localidad madrileña de Paracuellos del Jarama, que aunque reconoció que existieron siempre negó su responsabilidad en los mismos, como por su papel más que relevante en la Transición tras el fin del franquismo y que posibilitó la vuelta de la democracia a nuestro país, “al dejar al PCE en segunda línea de la actividad política para evitar movimientos involucionistas de sectores de las Fuerzas Armadas y de la extrema derecha”, según las fuentes consultadas.

Día de contrates. Si el Rey era el protagonista por la mañana con sus palabras contra las intenciones independentistas de Cataluña, por la tarde se lo cedía a Santiago Carrillo, quien haya podido ser uno de sus mayores antagonistas en la reciente historia política de España. Aunque como señalan las fuentes consultadas, “uno y otro, el Monarca y el gran dirigente comunista de los últimos años en nuestro país supieron ambos tener un fin común, la consolidación de la democracia. Si en 1975, cuando Don Juan Carlos accedió a la Corona se hubiera dicho que iba a ser una de las primeras personalidades que acudiría a dar el pésame a la familia de Santiago Carrillo en la hora de su muerte, muy pocos lo hubieran creído: Como si hubiera sucedido al revés”. Una pregunta que queda en el aire, según los analistas consultados por este diario: “¿Está la democracia más consolidada de lo que nos creemos o simplemente lo único que queda es el respeto entre personas que protagonizaron uno de los procesos políticos más intensos que ha vivido España en las últimas décadas?”
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