Ryanair, Spanair y la seguridad aérea
jueves 20 de septiembre de 2012, 01:50h
Ayer se archivaba la causa penal del accidente de Spanair que en agosto de 2008 costó la vida a 154 personas. Dos días antes, la secretaria general de Transporte, Carmen Librero, mantenía en Dublín una “reunión de colaboración” con sus homólogos en Irlanda para analizar los reiterados incidentes de seguridad protagonizados por la aerolínea Ryanair. No son, por fortuna, cuestiones similares, y ojalá nunca lo sean. En el primer caso, un cúmulo de fatalidades y un posible error humano desencadenó una de las tragedias más graves de la aviación comercial europea.
En el segundo, no ha habido aún que lamentar nada grave. Y que así siga. No obstante, las quejas de pilotos, tripulantes y, en general, personal de aviación civil, son una constante. A ello hay que añadir el negro historial de sanciones y multas que acumula la compañía, amen de las reclamaciones -muy numerosas- interpuestas por los pasajeros. Ryanair vende sus pasajes a precios muy asequibles; de ahí su éxito. Pero lo hace a costa de reducir otras partidas, y eso es lo preocupante. Los últimos incidentes -aterrizajes de emergencia, escasez de combustible…- han puesto de manifiesto que algo no se está haciendo como es debido. Hace bien el Gobierno en reclamar a las autoridades irlandesas una mayor fiscalización de Ryanair, y a Bruselas un endurecimiento de los requisitos para seguir operando. Si no fuese europea, posiblemente a día de hoy tendría problemas para conservar su licencia.