Los datos son los siguientes. Los títulos a tres años se han subastado a un interés medio del 3,845 por ciento, y se ha obtenido por ellos 3.940 millones de euros. La demanda ha superado a la oferta en un 60 por ciento. Vencerán el último día de octubre de 2015. Por otro lado, el Tesoro ha captado 859 millones en títulos a 10 años. Como en los bonos a tres años, el interés al que se han colocado ha caído dramáticamente. La demanda ha superado ampliamente la oferta (2,8 veces) y el interés ha caído del 6,647 por ciento en que cotizó en agosto al 5,66 por ciento.
El Tesoro justifica haber subastado más de un 80 por ciento a tres años y dejar menos de un quinto de la emisión a 10 años en que la primera es una referencia nueva, por lo que conviene dotarla de una mayor liquidez. Pero es difícil dejar de pensar en el conjunto de las circunstancias en que se ha producido la subasta.
Las emisiones a tres años están cubiertas, en su totalidad, por el Banco Central Europeo. Están cubiertas sin límites de cantidad, tal como dijo su presidente, Mario Draghi. Bien es cierto que la intervención del BCE está condicionada a que España pida un rescate con un condicionamiento (por cierto, condicionamiento y no “condicionalidad”) estricto. Luego iremos a ello. Pero lo que hemos visto en la subasta de este jueves es que la confianza de los mercados (o la del Tesoro en la confianza de los mercados) se centra en los plazos medios y no en el largo plazo.
Según fuentes empresariales presentes en la visita de Merkel a España, si bien esta es una información ya de dominio público, la canciller alemana no quiere que España pida un rescate ahora. La razón es que se acercan las elecciones en su país. No es que estén, estrictamente, cerca. Todavía queda un año. Pero una España rescatada dispararía los temores de los votantes alemanes, que están convencidos de que ellos tendrían que pagar por nosotros de algún modo. Y culparán a Angela Merkel.
Pero, ¿puede aguantar Mariano Rajoy? Ya dijimos que Rajoy tiene cierto margen. Que puede aguantar con altos tipos de interés en subastas sucesivas. Y que, si controla la evolución del déficit, podría llegar incluso a sortear la intervención. Es francamente difícil. Pero quizás no imposible.
Ahora bien, tiene muchos condicionantes. El primero es el “si” del control del déficit. Una información de
LibreMercado muestra que este no es el caso. Dice: “Ya están disponibles los datos de ejecución presupuestaria del conjunto del sector público hasta el segundo trimestre del año, y el primer balance del Gobierno de Mariano Rajoy en materia de déficit no es, precisamente, favorable. Según los datos de la Intervención General del Estado (Igae), las Administraciones Públicas (AAPP) registraron un desfase entre ingresos y gastos (déficit) de 45.233 millones de euros hasta el pasado junio en términos de Protocolo de Déficit Excesivo (PDE, la metodología válida para Eurostat)”. Y precisa: “Esta cifra equivale al 8,56 por ciento del PIB acumulado hasta el segundo trimestre”, lo que nos aleja del 6,3 por ciento, que es nuestro objetivo. Francisco González, presidente del BBVA, ya
pide que España solicite un rescate.