El PSOE y el concepto de España
martes 25 de septiembre de 2012, 01:36h
Alfredo Pérez Rubalcaba se descolgaba ayer con unas sorprendentes declaraciones en las que planteaba para España un modelo federal. Con una dilatada experiencia a sus espaldas y con una de las cabezas mejor amuebladas de la izquierda española, Rubalcaba ponía de manifiesto con sus palabras que lo suyo es la química -tal es su preparación universitaria- y no el derecho, sobre todo el constitucional. Es el problema de un partido de implantación nacional que juega a ser más nacionalista que CIU en Cataluña y que hace lo que puede por acercarse a ellos en Galicia y Euskadi: como resultado, confusión e indefinición.
La reacción de Rubalcaba la pasada semana ante el órdago secesionista planteado por Artur Mas se limitó a pedir “diálogo entre el Gobierno y Cataluña”. Eso cuando tanto el propio Mas como Rajoy reconocieron que se había llegado a una vía muerta en la que no cabía diálogo alguno. Y es cierto. España es uno de los países -si no el que más- con una mayor descentralización del mundo. Es paradigmático el nivel de autogobierno del que gozan las comunidades autónomas; de hecho, ése es precisamente uno de los mayores problemas que aquejan a España: la excesiva descentralización. Gran parte de la izquierda sigue identificando la unidad nacional con el pasado, cunado en realidad es el futuro. O debería serlo.
Un país cohesionado y con solidaridad entre ciudadanos y territorios es sinónimo de éxito; lo contrario es lo que tenemos ahora. Y gran parte de culpa la tienen los nacionalistas y las actitudes de la izquierda en pos de aventuras confederalistas o cuasi secesionistas, como el Estatut. Desde hace ya tiempo, el PSC lleva dando muestras de una peligrosa deriva en este sentido, deriva consentida por una significativa parte del PSOE. No se sabe si las declaraciones hechas ayer por Rubalcaba están hechas con vistas a las elecciones vascas pero en cualquier caso, resultan de todo punto inaceptables. El PSOE debe clarificar su modelo de estado y, una vez hecho, obrar en consecuencia: o seguir siendo un partido de implantación nacional y vocación de gobierno -con lo que ello conlleva-, o transmutarse en una federación de 17 agrupaciones locales.