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holgada victoria de 10 puntos

Clinton reivindica su candidatura tras vencer en Pensilvania

martes 22 de abril de 2008, 01:39h
Las primarias de Pensilvania no eran determinantes aunque sí decisivas. No eran determinantes porque los 158 delegados que estaban en juego no sumarían los 2.025 necesarios para que el senador por Illinois, que aventajaba en número de delegados a su rival, consiguiera la nominación del Partido Demócrata.

Si eran, en cambio, decisivas pues ambos candidatos llegarán a la Convención de Denver (Colorado) sin una mayoría de delegados y tendrán que hacer valer todas sus victorias y mejores argumentos para convencer a los superdelegados indecisos que son los candidatos idóneos para batir al candidato republicano John McCain en los comicios de noviembre.

Esta victoria ha confirmado las últimas encuestas y las mejores expectativas de los asesores de Hillary Clinton. Una victoria holgada con el 55 por ciento de los votos sobre el 45 conseguido por Obama despeja las dudas de aquellos que exigieron a la ex primera dama retirar su candidatura para que la división generada en estas primarias tan competitivas no desgastara al futuro candidato frente al senador republicano McCain. Diez puntos de diferencia son suficientes para acallar a sus críticos y elevarse como la candidata con más posibilidades de obtener la nominación de su partido.

Los cálculos de la campaña de Clinton
A pesar de ir por detrás en el recuento total de delegados la victoria en Pensilvania ha acercado a Hillary Clinton la nominación en la Convención del Partido Demócrata.




Tal y como habían previsto sus asesores, la victoria en Pensilvania de la senadora por Nueva York ha sido posible gracias a las clases medias y el voto religioso. Mientras que Barack Obama ha obtenido buenos resultados en los núcleos urbanos de Filadelfia y Pittsburg ha perdido fuerza entre las clases más populares y representativas de EEUU que son las que, al fin y al cabo, terminan dando la victoria en las elecciones presidenciales.

Ésta es la baza que hará valer la senadora Clinton para convencer a los indecisos de que su candidatura es la mejor para los demócratas pues es la única que tiene posibilidades reales de alejar a los republicanos de la Casa Blanca. Recordará que Bill Clinton gano a Bush en las presidenciales del 92 gracias a esos mismos sectores de la población y que Dukakis se estrelló en el 88 por ser popular entre los que ahora votan a Obama.

Otro de los activos que enarbolarán los simpatizantes de Hillary Clinton serán los buenos resultados cosechados en los swing states, apelación que reciben los estados que cambian de voto con facilidad y no pueden considerarse como feudo de ningún partido. En una elección reñida, son los que pueden dar la victoria a uno de los dos candidatos.

Siguiendo este planteamiento, todos los esfuerzos de la ex primera dama se centrarán ahora en Indiana, próxima parada en el calendario de las primarias y tradicional swing state.

Contra estos argumentos el senador por Illinois tendrá pocas oportunidades si no consigue vencer en las primarias que todavía quedan por celebrarse, de ahí que todos sus esfuerzos se hayan volcado también en el estado de Indiana con la vista puesta en el 6 de mayo, fecha en la que se celebrarán las primarias.

La noche de Hillary Clinton
La senadora por Nueva York esperó a dirigirse a sus seguidores hasta confirmar la diferencia de 10 puntos sobre su rival con el 60 por ciento escrutado. Desde Filadelfia, apareció radiante y acompañada de su marido y ex presidente de EEUU, Bill Clinton, para recordarle a Barack Obama que durante estas seis semanas ellos habían debatido pero ahora habían decidido los ciudadanos.

Entre gritos de “Hi-lla-ry” reforzó su imagen de candidata experimentada afirmando que “desde el primer día estaré capacitada para dirigir la nación, ser la Comandante en Jefe y dar soluciones a la economía de los trabajadores más humildes”.

Tampoco olvidó las pasiones que enfervorecen a los votantes y que tan bien sabe explotar su rival. Habló de los sueños compartidos, del nuevo tiempo en el que “dejaremos de hablar de nuestros problemas para solucionarlos” y reforzó su imagen social recordando a los más necesitados ofreciendo su liderazgo como solución.

El punto álgido de su discurso llegó cuando se situó entre los americanos que ahora y siempre no han pensado sólo en América “tal y como es sino como podría llegar a ser”. De los abolicionistas pasando por las sufragistas nadie se quedo en el tintero.

Refiriéndose a las voces que pidieron su renuncia recordó “que algunos le habían animado a abandonar pero que vosotros –aludiendo a sus simpatizantes- habéis decidido lo contrario”. Declaró estar preparada para levantarse y devolver el golpe si recibía el apoyo de los votantes. Y vaya si lo ha devuelto.

Obama no pierde la esperanza
Minutos después de la comparecencia de la senadora Clinton fue Barack Obama quien se dirigió a sus simpatizantes reunidos en Evansville (Indiana). No es casual que el candidato se encuentre ya volcado en este estado dada la importancia que tendría una victoria en este swing state de cara a la Convención.

Lejos de apagar la esperanza de sus seguidores el joven candidato afrontó la dura derrota sabedor de que por el momento lidera las encuestas a nivel nacional y, lo que es más importante, el número de delegados.

En este sentido, tuvo palabras duras para John McCain a quien reconoció como héroe pero comparó reiteradamente con George W. Bush, afianzando así su imagen de candidato que puede ganar a los republicanos en noviembre.

“Los objetivos que perseguimos son más grandes que la pequeñez de las confrontaciones políticas” dijo con su voz atronadora apuntillando los grandes desafíos que afrontan los estadounidenses. Una vez más ofreció un discurso lleno de esperanza capaz de ilusionar a toda la nación.

Resulta impresionante como, discurso tras discurso, sus palabras cautivan a la multitud, silencian los aplausos consiguiendo una complicidad casi mística con aquellos que le escuchan.

Se reconoció como el guardián del legado de los presidentes Roosvelt, Truman y Kennedy. Una comparación tal vez excesiva para quien ha recibido un duro revés en Pensilvania que confirma la tendencia que apuntaron los votantes de Ohio.

Y es que es posible que las hermosas palabras de este carismático pero inexperto senador no sean suficientemente convincentes para la base del partido que empieza a decantarse por lo viejo conocido.

Tendremos que esperar
El candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos se decidirá en la Convención de Denver en agosto. Allí las bellas palabras no cautivaran a los delegados reunidos sino que las victorias cosechadas y las posibilidades de cada candidato para llegar a ocupar el Despacho Oval serán decisivas.
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