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La coacción chavista no logra desteñir el tricolor de Capriles

lunes 01 de octubre de 2012, 07:39h
Venezuela se encuentra en la recta final y decisiva de las presidenciales que ese país celebrará el próximo domingo 7 de octubre, y con esta aumenta la ansiedad del candidato de gobierno y aspirante a la tercera reelección, Hugo Chávez Frías, quien se ha dado cuenta de que el opositor al que tacha de “majunche” (poca cosa), el exgobernador Henrique Capriles Radonski, le ha robado los caramelos. El representante de la Mesa de la Unidad democrática (MUD) ha demostrado con peregrinaciones pueblo a pueblo,- 280 en total-, a lo largo de estos últimos tres meses, de que un mejor futuro es posible para la nación suramericana, que ya suma 14 años con el mismo personaje en el poder.

La coacción ha sido la herramienta utilizada por el chavismo para intentar perpetuarse como sea, otros seis años al frente de Miraflores, por lo que los incidentes violentos no se han mantenido al margen de una campaña en donde la imagen de Chávez se marchita a medida que la de Capriles se crece. Tal es la desesperación de los seguidores del caudillo suramericano, que este sábado tres seguidores de la MUD fueron asesinados por un funcionario del Ministerio de Ambiente y militante del oficialista Partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV), durante un acto de campaña en Barinitas (en el suroeste del país).

Sin embargo, ni la tristeza, el luto y mucho menos el miedo, impidieron que un tsunami de gorras y banderas tricolores ahogará una de las principales avenidas de Caracas, y otrora bastión chavista, para ver en persona al hombre que le ha devuelto los colores al país de Bolívar, Miranda y Sucre.

En un acto de campaña sin precedente en la historia electoral venezolana, una marea de gente,-que ni el propio Chávez logró sumar en un mismo sitio en sus mejores épocas-, fue expresamente a escuchar a Henrique Capriles, que se ha convertido en el sinónimo de soluciones, de cambio y de progreso para un país que necesita urgentemente pasar página.

A una semana de las elecciones, la calle y no las encuestas, son es que sentencia el futuro de la nación petrolera. La macro caravana caprilista, pese a estar entristecida por el luto, siguió vistiendo el tricolor nacional para demostrar que otro camino es posible en Venezuela.
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