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debate de estado

¿Quién saldría ganando y quién perdiendo en una España federal?

martes 02 de octubre de 2012, 15:12h
Las aspiraciones independentistas de catalanes y vascos han puesto una vez más sobre la mesa el modelo de Estado más conveniente para la España actual. Hace pocos días, Alfredo Pérez Rubalcaba proponía la revisión de la Constitución en pos de un modelo federal, algo que no convence ni en Madrid, ni en Barcelona, ni en Vitoria. Pero, tras la propuesta del secretario general socialista se esconden muchos interrogantes: ¿Es un proyecto viable? ¿Quiénes saldrían ganando con el cambio? ¿Quiénes serían los más desfavorecidos?
Los últimos días han sido un continuo pulso de declaraciones entre Artur Mas y el Gobierno central. Mientras el presidente de la Generalidad anunciaba su intención de convocar un referéndum para decidir sobre el futuro de Cataluña como parte del Estado español, varias han sido las voces que le han recordado que semejante consulta sería ilegal y no vinculante.

En el fragor de este cruce de declaraciones, al que también se ha sumado el máximo responsable del PNV, Íñigo Urkullu, Alfredo Pérez Rubalcaba intentó una vía de dialogo diferente encaminada a abrir un proceso de consultas de reforma de la Constitución de 1978 en pos de un federalismo.

La propuesta del secretario general socialista no es nueva, si bien muchos la consideran oportunista y falta de contenido, y podría ser un camino alternativo para poder desatascar la problemática territorial que España viene arrastrando desde hace varios años.

Sin embargo, el modelo federal no es igual de atractivo para todas las regiones, ya que habría muchas de ellas que saldrían grave e irremediablemente mal paradas de tal reestructuración.

Un 60 por ciento de españoles sale perdiendo
En la actualidad, el Estado español, con la crisis azotando las cuentas públicas desde hace cuatro años, se divide entre aquellas regiones que aportan fondos y aquellas que los reciben para lograr un equilibrio presupuestario nacional.

En el primer grupo, las que podrían reinvertir su superávit en ellas mismas en caso de escindirse, se encuentran, en base a la última balanza fiscal publicada por el Ministerio de Hacienda, la tabla que recoge lo que aporta y lo que pide cada Comunidad, regiones como Madrid, País Vasco, Cataluña, La Rioja, Aragón, Baleares o Navarra.

En cambio, aquellas que más dinero reciben de sus iguales son Andalucía, Extremadura, Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Asturias, Canarias, Cantabria o Murcia.

Sin embargo, en el primer grupo, el de los 'acreedores', no todos podrían permitirse el vivir de sus propias cuentas. La casi eliminación de la aportación del Estado español a cada región, como sucede en otras federaciones, haría que los presupuestos de País Vasco, La Rioja, Aragón, Navarra y Baleares, en ámbitos diversos como la Educación, la Sanidad, las infraestructuras u otros servicios públicos, resultaran insuficientes para subsistir.

Eso deja a la Comunidad de Madrid y a Cataluña como las únicas dos regiones con la capacidad suficiente para autogestionar su economía, si bien la Generalidad tendría que renunciar al rescate de 5.023 millones de euros solicitado al Fondo de Liquidez Autonómico el pasado agosto.

Otro dato: con las cuentas en la mano, sólo 19 millones de españoles, aquellos que habitan los territorios "autosuficientes", se verían supuestamente beneficiados por el federalismo, lo que supone apenas el 40,9 por ciento de la población total de España.

Además, no es casualidad que las Comunidades menos favorecidas por el cambio de modelo de Estado sean las que registran un mayor índice de paro (Andalucía, 34%; Extremadura, 33%; Canarias, 33%; Castilla-La Mancha, 28%; Comunidad Valenciana, 27%; o Murcia, 26%), lo que no haría sino agravar aún más su situación particular.

"En este momentos no hay ninguna Comunidad Autónoma que pueda subsistir sin el resto o sin el Estado, ni siquiera Cataluña o el País Vasco con su régimen foral especial, donde ya ha quedado patente que pasan por graves dificultades para poder pagar sus pensiones", apunta Juan José Matarí, secretario ejecutivo popular de Política Autonómica en conversación con EL IMPARCIAL.



La solidaridad, ¿el gran problema?
"Antes que nada hay que dejar claro que el federalismo tiene muchas caras y, en el fondo, España, con sus particularidades y sus características, ya lo es: diecisiete regiones con otros tantos gobiernos, transferencias autonómicas parciales o totales en muchos ámbitos y diferentes presupuestos", señala en declaraciones a EL IMPARCIAL Roberto L. Blanco Valdés, catedrático de Derecho Constitucional y autor del libro 'Los rostros del federalismo' (Alianza Editorial).

En opinión de Blanco, la propuesta de Rubalcaba es "un brindis al sol, un gesto meramente oportunista que no esconde una propuesta real", al tiempo que defiende que España ya es una federación "al igual que Bélgica, Brasil, Estados Unidos, Canadá o Suiza" y con atributos mucho más descentralizados que otros países que se toman de ejemplo en este sentido. El catedrático pone como ejemplo que "los funcionarios y políticos autonómicos españoles son muchos más que en Alemania con sus lander y el gasto público transferido aquí es del 49 por ciento mientras que allí es del 37 por ciento".

Sin embargo, la Constitución vigente, principal obstáculo para Rubalcaba tal y como está redactada hoy en día, guarda la clave para un cambio de modelo territorial. España se rige, según el artículo 138 de la Carta Magna, por el principio de solidaridad entre Comunidades Autónomas, un punto que saltaría por los aires de instaurarse un federalismo.

Según este principio, el Estado es el encargado de velar por la estabilidad financiera de las diecisiete regiones y las dos ciudades autónomas que aportan fondos y recursos para el bien común, una realidad que desaparecería si cada Comunidad fuera por su cuenta. "En ese caso, está claro que las regiones menos pobladas o las menos desarrolladas estarían en clara desventaja frente a las ricas y con mayor concentración de población y de empresas", advierte Blanco Valdés.

Pero el que se agravaran las diferencias entre territorios no es el único obstáculo para una reforma institucional, ya que una reestructuración de tal magnitud implicaría lo que se conoce como un "procedimiento agravado", algo que no ha sucedido nunca en casi tres décadas y media de democracia y que implicaría la disolución de las Cámaras, convocar elecciones parlamentarias y someter a referéndum la propuesta para que la ciudadanía la aprobase.

Un supuesto que, a tenor de lo que apunta Matarí, no se va a producir. "La propuesta de Rubalcaba es una grave irresponsabilidad que obedece a las disputas internas entre el PSOE y el PSC y abre un debate que no conduce a nada", apunta. El dirigente del PP se muestra decepcionado con la "deslealtad constitucional" de Ferraz y sostiene que "las Comunidades españolas disfrutan de un marco competencial sin parangón entre las federaciones del mundo, ni siquiera en Alemania, que últimamente está tan de moda, lo que no implica que todo haya sido perfecto desde 1978 o que no haya que reformar nada".

Si cada 'mini estado' federal tuviera que gestionar sus propios recursos sin rendir cuentas a un fondo común, "aquellos territorios con menor población, lo que implica una menor recaudación impositiva, o un menor desarrollo empresarial, que conlleva un menor ingreso por el impuesto de sociedades, se verían incapaces de hacer frente a sus pagos, de sostener sus servicios públicos, y simplemente colapsarían", sostiene Blanco Valdés.

Este punto es compartido por Enrique Sostres, diputado de Foro Asturias en el Congreso de los Diputados. "Nosotros somos una Comunidad pequeña y saldríamos perdiendo con un hipotético modelo federal, por lo que la estructura que se acordase debería mantener los principios de solidaridad, de cohesión y de compensación de la actual Constitución, aunque ni siquiera a día de hoy se cumplen al cien por cien en vista de los Presupuestos Generales aprobados para 2013", apunta.

Sostres también cree que las palabras de Rubalcaba son "vacías y un mero gesto para la galería, puesto que ya somos una federación y ninguno de los otros veinte estados de la misma naturaleza tienen lo que nosotros tenemos, un sistema singular y asimétrico, y construir una 'nueva Alemania' como quien dice implicaría cambiar el Estado de arriba a abajo, algo que también perjudica a los que defienden ese federalismo".


Íñigo Urkullu, presidente del PNV, y Artur Mas, presidente de la Generalidad de Cataluña


En Cataluña, región que en teoría saldría beneficiada con el modelo federal, la propuesta de Rubalcaba tampoco cala. "Es un proyecto destinado al fracaso, un papelón muy oportunista, porque lo que propone es que el sujeto de soberanía no se sustente en la ciudadanía autonómica, sino en la nacional, como sucede hasta ahora, por no hablar de la progresiva recentralización de las administraciones públicas que se ha venido dando en los últimos años", afirma en declaraciones a este periódico Joan Tardá, diputado del Grupo Mixto en representación de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC).

"España es una realidad plurinacional y multicultural, aunque en la práctica esto no se dé, por lo que el referéndum soberanista, que se convocará más temprano que tarde, sería un ejercicio de responsabilidad democrática y de madurez política" señala Tardá, que sentencia que el modelo federal "no es ni el objetivo ni el anhelo de Cataluña".

El diputado independentista insta a Mariano Rajoy y a Alfredo Pérez Rubalcaba a seguir el ejemplo de Reino Unido. "Escocia va a celebrar una consulta soberanista en 2014 y David Cameron ya ha dicho que no se opone al referéndum, hasta le parece bien, pero hará todo lo posible para que no se apruebe, algo muy respetable y lógico".

Todo parece indicar que la idea de Rubalcaba no pasará de ser una anécdota más en las hemerotecas, puesto que ni el Partido Popular, con mayoría parlamentaria y con potestad e iniciativa para reformar la Constitución vigente, ni la mayoría de regiones, que se verían perjudicadas, ni los independentistas, que no verían colmadas sus aspiraciones, abogan por un modelo que podría perjudicar el ya de por sí delicado equilibrio territorial y económico español.

Sin embargo, puede que no sea una simple casualidad que ningún estado federal haya pasado el calvario económico fruto de la crisis como el que está viviendo nuestro país...
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