Bowling for Columbine a la española
viernes 05 de octubre de 2012, 00:45h
La detención del joven mallorquín que intentaba emular la matanza de Columbine sembrando de bombas las universidades de Baleares es una noticia tan buena como inquietante. Si en los casos de Marta del Castillo y de los niños de Córdoba la labor policial ha sido manifiestamente mejorable, en esta ocasión no cabe sino felicitar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por haber evitado una masacre de considerables proporciones. Y es que el ahora detenido pretendía reeditar los sucesos acaecidos en el instituto norteamericano de Columbine -Colorado- donde, en 1999, dos adolescentes asesinaron a 13 de sus compañeros e hirieron a más de 20.
Desgraciadamente, Estados Unidos ya ha asistido en más de una ocasión a tragedias similares. Allí adquirir un arma de fuego es sumamente fácil, y ese es justo uno de los motivos por el que el joven mallorquín se había decantado por los explosivos, ante la imposibilidad de obtener dichas armas. No pasó el primer control, el de la Guardia Civil, que es la encargada de validar las licencias de armas -por fortuna, aquí la denegaron-. Y tampoco pasó desapercibido en internet, donde los comentarios que vertía sobre la “admiración” que le producían los asesinos de Columbine pusieron a las autoridades sobre su pista, hace ya cinco meses.
De cualquier modo, este indudable éxito policial debe hacernos reflexionar sobre la enorme facilidad que existe hoy en día para que un tipo así cometa todo tipo de barbaridades. El ahora detenido había conseguido 140 kilos de material explosivo –habrá que explicar cómo porque esos artículos tampoco se compran en una droguería-, y pretendía hacer uso del mismo en un breve lapso de tiempo. Por suerte, esta vez se ha llegado a tiempo, aunque nadie garantiza que mañana no salga otro desaprensivo con intenciones similares. Y eso sí que es preocupante.