según [i]the economist[/i]
España podría entrar en una "espiral de muerte el estilo griego"
domingo 07 de octubre de 2012, 16:37h
La revista The Economist publicado en su último número un artículo titulado El misterioso Mariano en el que se cuestionan las medidas tomadas por el Ejecutivo y se advierte de que España podría verse atrapada en una "espiral de muerte al estilo griego".
The Economist califica de "misterioso" al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por su ambigüedad en la toma de decisiones sobre el rescate de España o el problema de las autonomías.
En su último número, la revista dedica un artículo a Rajoy con el título de El misterioso Mariano, donde asegura que "muchos se preguntan si el señor Rajoy tiene algún plan para recuperar la confianza de los mercados y de los españoles".
En este sentido subraya el temor de que, "con un déficit cercano al 9% del PIB, una tasa de paro que supera el 25% y un movimiento de protesta que empieza a mostrar destellos violentos", España podría estar viéndose atrapada "en una espiral de muerte al estilo griego".
Por contra, indica que otros están convencidos de que el sector público español aún tiene reservas, que las estadísticas de paro están "infladas" y que el principal colchón de la sociedad española, "la familia, se mantiene fuerte".
"Sin embargo, los problemas de Rajoy están empeorando, no mejorando", subraya The Economist, que resalta que además de la crisis económica, ahora tiene que enfrentarse a otro problema constitucional inesperado, generado por el presidente de la Generalitat de Cataluña.
La revista destaca que Cataluña es "una de las regiones más endeudadas, pero también una de las mayores contribuyentes netos". En este sentido, asegura que el partido de fútbol entre el Barcelona y el Real Madrid de este domingo es "uno de los que tiene más carga emocional de la historia".
Por esta razón, considera que Rajoy se enfrenta a "dos grandes riesgos gemelos", que son "la ruptura del euro y la desintegración de España".
Por último, The Economist se refiere a los dos tipos de problemas que veía Franco: los que resolvería el tiempo y los que ni siquiera el tiempo puede resolver. "Rajoy debería rechazar esta forma de pensar. Su actitud tranquila ayudará a España si se enfrían las tensiones, pero no sirve para postergar decisiones que sólo son cada vez más difíciles", concluye el artículo.