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crónica económica

Las noticias sobre nuestra muerte se han exagerado

domingo 07 de octubre de 2012, 22:15h
The Economist, el semanario socialdemócrata británico, dice que España está entrando en una espiral de muerte al estilo de Grecia. En SafeHaven dicen que “no tenemos reparo”. ¿Tienen razón o las noticias sobre nuestra muerte se han exagerado?
La revista británica le dedica a Mariano Rajoy su editorial europeo, Charlemagen. Carlomagno está de moda ahora en España. Ya saben: creó Marca Hispánica, una franja que era la frontera donde empezaba España, que estaba situada en los Pirineos, y que iba desde Barcelona hasta Pamplona. Los nacionalistas gustan de recordar la historia de su tierra y ahora hablan mucho de eso. En verdad no les hemos oído mencionar a Carlomagno, pero le dejarán para sus conversaciones privadas. The Economist lo sitúa como cierre de su sección europea, y como tema principal están Mariano y nuestra España.

Dice que nuestro país cae por una espiral de muerte que hemos visto ya en Grecia, sólo que aquí es doble: La muerte del euro en los pirineos, y la ruptura de España a partir de ellos. La Marca Hispánica, otra vez. Carlomagno, claro.

The Economist no es muy claro en sus razones por las que España vaya a ser quien haga añicos el euro. El artículo, digámoslo claro, no es muy bueno. Está escrito con una enorme desgana, no sirve a un propósito claro, y hace la obligada colección de tópicos propia de la prensa internacional, sin dejar atrás a Franco, a quien nombra dos veces. El artículo de SafeHaven es distinto. No en vano es un sitio serio, que incluye algunos análisis de calidad e interés.

El artículo que recogemos se llama Beyond repair, lo que se podría traducir como Irreparable o Fuera ya de toda posibilidad de ser reparada. ¿Qué ha pasado con nosotros para que ya no tengamos remedio? Lo que explica el autor, Fred Sheenan, es que hay una multitud de promotores que “son insolventes pero no están en quiebra”. Y no lo están sólo porque los bancos les siguen prestando dinero. El informe es de Acuña y Asociados. Y es del año 2009. No es que sea inválido por eso. Pero habría que ver cuál es la situación ahora, cuántos de esos promotores no se han declarado ya en quiebra.

El crédito promotor es uno de los graves problemas de la banca española. El ministro de Economía, Luis de Guindos, siempre lo ha destacado. La forma de salir de ahí, según las reformas del Gobierno, es la siguiente: Los bancos tienen que provisionar (es decir, retirar de los beneficios para hacer frente a fututas pérdidas) unas cantidades en función de los créditos que hayan concedido, y del tipo de crédito que sea: en el caso del suelo sin promover, por un 80 por ciento del valor. Si no son capaces de hacer frente a esas provisiones, necesitarán una inyección de capital. Y si no pueden lograrla con ampliaciones o con fusiones, recurrirán a las inyecciones públicas. Por otro lado, lo que harán los bancos es trasladar estos activos tóxicos, a precio de mercado y con las correspondientes pérdidas (de ahí las provisiones), a un banco malo. El banco malo es, por tanto, el cubo de basura del sistema financiero español. Es la fórmula que ha encontrado el Gobierno para pinchar la burbuja inmobiliaria.

Bien. Ese es el remedio que pone el Gobierno. El artículo de Sheenan menciona que hay un banco malo. Pero no explica este proceso. Puede no confiar en él. Puede pensar que la banca española no generará beneficios suficientes como para someterse a la dura prueba que le ha puesto Economía. Puede pensar que, en consecuencia, España tendrá que pedir no 40.000 sino 60.000 o 120.000 millones de euros. Pero no lo dice.

Lo que sí dice es que todos los esfuerzos por reparar el mercado financiero no darán el que debiera ser su principal resultado, que es reavivar el crédito al sector privado. Y no lo logrará, dice, porque se lo llevará todo el Estado, que es incapaz de cerrar el agujero fiscal. Este es su argumento, y le otorga tanta importancia como para titular, con él, Beyond repair. Pero de nuevo es un argumento insuficiente. El año que viene la economía española no necesita financiarse del exterior, señal de que una parte importante del ajuste se ha hecho.

Tampoco hay porqué adquirir todo el mensajedel director de la Cámara de Comercio alemana en España, que es razonable y moderadamente optimista sobre nuestro país, pero estos dos mensajes tan negativos no están fundados.
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