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Crónica cultural

Homenaje a Carlos Edmundo de Ory en el Instituto Cervantes de Madrid

lunes 08 de octubre de 2012, 22:15h
Carlos Edmundo de Ory, que fallecía el 11 de noviembre de 2010 en Francia donde vivía desde 1955, fue un magnífico poeta gaditano, original, insólito, divertido, de versos sensuales, tiernos y eróticos, un poeta vanguardista también y cuando se fue, acabó con una de las voces más bellas de la poesía de hoy en día.

Esta noche, en el Instituto Cervantes de Madrid, le rendirán homenaje los poetas, sus amigos y novelistas como José Manuel Caballero Bonald, Francisco Nieva, Félix Grande y José Ramón Ripoll, en compañía de Laure Lacheroy, viuda de Ory y presidenta de la Fundación que lleva su nombre.

De la obra poética de de Ory destacan: Los sonetos (1963), Música de lobo (1970), Lee sin temor (1976), Metanoia (1978), Energeia (1978), La flauta prohibida (1979) y Soneto vivo (1988). En el campo de la narrativa cabe citar la novela Nephiboseth en Onou, diario de un loco (1973), y varios libros de cuentos como El bosque (1952), El alfabeto griego (1970) y Basuras (1975). En 2003 presentó una antología de su obra poética titulada Música de lobo y un año después los tres tomos de Diario 1944-2000, que recoge sus vivencias más íntimas.

Y, por último, el fin de semana pasado, el actor y director de José María Flotats (Barcelona, 1939), estrenó en el teatro Codifis de Madrid, su último trabajo, la obra La verdad, del joven francés Florian Zeller (París, 1979). Un texto que intenta encontrar resquicios de verdad en las relaciones de pareja que salen sobre el escenario. Interpretado por el mismo Flotats, María Adánez, Kira Miró y Aitor Mazo, el texto deja pensar que es difícil de mantener una relación en la que no exista la mentira. La obra tuvo un gran éxito en Francia cuando se estrenó y estuvo dos temporadas en el teatro Montparnasse de París. Florian Zeller es autor de cinco novelas y tres obras de teatro que tienen un grandísimo número de lectores.

Terminemos la crónica con un poema de Carlos Edmundo de Ory: Tres liras a Emilia

Los ojos que no uso
cuando dormido estoy, cuando dormido
de mi sueño difuso
un ojo tengo herido...
¡Los ojos que no uso me han crecido!

La frente sombreada
de una sombra interior adolorida,
ya no me queda nada
de frente ni de vida.
¡La frente sombreada está partida!

Mi mano no se mueve
y a cada dedo muerto sé que gano
una pizca de nieve,
de nieve de gusano
¡Mi mano no se mueve por tu mano!
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