
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha intervenido este martes en el
Foro de la Nueva Economía en el Ritz madrileño. La ha presentado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que ha aprovechado para reivindicar la política y la "necesidad", más en estos tiempos, de velar "por aquello que compartimos", así como de "lograr una total conjunción entre lo que se piensa en la calle y lo que se hace en los despachos".
Pero no sólo estaban ellas. Han asistido también las ministras Ana Mato y Fátima Báñez, el presidente del Congreso de los diputados, Jesús Posada, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, distintos consejeros, personalidades políticas y empresariales de la Comunidad Valenciana, Esteban González Pons, el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, o Jaime de Marichalar. A última hora, ya con todos sentados y para no levantar revuelo
ha hecho acto de presencia Esperanza Aguirre.
Sáenz de Santamaría ha alabado a la ponente, a la que considera "amiga". De Barberá ha dicho que es "fuerza, personalidad y talento" y "siempre con la palabra acertada para poner las cosas en su sitio". Ha reconocido la vicepresidenta que
su madre siempre le recomendó ser en política "como Rita". También, que Mariano Rajoy la considera "emblemática, querida" y también "amiga".
Barberá ha tomado la palabra para ofrecer un discurso breve y sin medias tintas. Ha comenzado denunciando a aquellos que "tratan de convencer a los españoles de que nuestro país no merece la pena", parafraseando a Julián Marías. Se ha referido a una
"pretendida crisis de legitimidad" mediante "estrategia callejera y en la Red", que cree "minoritaria" pero "perversa". No obstante, es consciente del distanciamiento entre ciudadanos y política, reflejado en el CIS. "Alguna razón no les falta", lamenta. Sin embargo, le parece "especialmente doloroso" el "vapuleo" hacia la actividad pública que algunos ejercen de forma responsable.
La alcaldesa ha celebrado las "reformas sin titubeos" del Gobierno y tiene claro que la reducción del déficit es la primera de las metas. Los ayuntamientos, ha apuntado, han sido los "únicos" que se han "ceñido a los objetivos de déficit" desde hace varios años. Ya en harina autonómica, Barberá ha aportado que
"ceder competencias no es perder poder", mientras "parece que algunas se han aferrado al victimismo invocando una burda asimetría", en relación con Cataluña.
Al hilo de esto último, no ha podido evitar, aunque implícitamente, aludir a Artur Mas. A su parecer, la ofensiva soberanista "no es ninguna novedad, pero sí una tremenda y manifiesta irresponsabilidad". Dirigiéndose a la vicepresidenta del Ejecutivo, ha apostado por no dar un solo paso atrás: "No se debe intentar contentar a los que no se van a contentar". Tampoco podía obviar la alcaldesa la célebre intervención de José Ignacio Wert sobre la educación de los alumnos catalanes:
"Me extraña que hablar de españolizar, en España, no sea políticamente correcto".
Los últimos minutos los ha dedicado a lo que ha confesado más importante para ella: Valencia. Ha querido despejar primero estereotipos que circulan
sobre su comunidad: "Es mucho más y mucho mejor que la imagen que se está dando de ella". Barberá tilda de injusto que se "focalicen" en una sola región los males de un país. "Hemos dado argumentos", ha admitido, y no justificará "lo injustificable", pero tampoco la "falta de equidad" por la que parece que todo lo negativo tiene como origen ese territorio. Para concluir, ya en un escueto turno de preguntas, ha despejado incógnitas sobre su futuro: aspirará a la Alcaldía de nuevo en 2015, pero no está en sus planes pelear por la Comunidad.