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Crítica de cine

Bruce Willis regresa al presente para cambiar el futuro

domingo 21 de octubre de 2012, 12:40h
El tercer largometraje del director Rian Johnson es un thriller ambientado en dos momentos distintos de un futuro no muy lejano.
De acuerdo con el guión de Looper, escrito por el propio director californiano, en el año 2070 tiene lugar un acontecimiento muy importante: es el año en el que se inventa la máquina del tiempo, si bien su utilización se prohíbe casi de inmediato. Las autoridades de ese futuro que se nos presenta bastante destartalado, consideran que su uso puede resultar demasiado peligroso y, como suele ocurrir tantas veces, la prohibición no sirve para evitar que sean precisamente los malos quienes se valgan del esperado invento. Los mafiosos han visto en la máquina la forma más eficaz de deshacerse de los cuerpos de sus delitos. ¿Cómo? Johnson hace gala de sus peculiares planteamientos, - que ya había mostrado al público en sus dos primeros filmes, Brick (2005) y Los estafadores (2008) – y resuelve que los malos de 2074 envían a sus enemigos 30 años atrás a través de la máquina del tiempo y allí, en el pasado, unos asesinos llamados Loopers se encargan de liquidarlos con un certero disparo de trabuco para hacerlos desaparecer después. Para terminar de perfeccionar el sistema sin dejar testigos, los looper también tienen que desaparecer: el día menos pensado el tipo a liquidar será una versión del propio looper 30 años más viejo. Llegará igual que el resto de los clientes, con la cabeza tapada a un lugar apartado de la ciudad y con la espalda cubierta de lingotes para pagar el trabajo del looper, aunque en este caso los lingotes serán de oro en vez de plata, el metal con el que se les remuneran el resto de los asesinatos.

A partir de ese momento, es decir, desde que el looper descubre que se acaba de matar a sí mismo, sabe que su carrera de asesino ha finalizado y que dispone de tres décadas para disfrutar de los sustanciosos beneficios de su labor profesional. Sólo que ni siquiera en el futuro más elaborado las cosas salen siempre como deberían salir. De modo que un día, Joe Simmons, el joven looper protagonista de la cinta, a quien da vida uno de los actores con más proyección del momento, Joseph Gordon-Levitt, se encuentra con su yo del futuro, interpretado por Bruce Willis, y aunque intenta llevar a cabo su misión, no consigue matarlo. Primero, porque su yo futuro aparece a cara descubierta, mirándole a los ojos, aprovechando el descuido para utilizar los lingotes adosados a la espalda como chaleco salvavidas, y segundo y definitivo, porque en 30 años son muchas las cosas que se aprenden. El Joe de Bruce Willis tiene, además, una razón muy poderosa para sobrevivir de su propio yo: quiere buscar en el pasado al sicario que en el futuro ha matado a su amada esposa. Un lío, sí. Pero lo cierto es que, extravagancias aparte, Johnson consigue hilar bien los puntos manteniendo el interés y la intriga hasta el final. ¿Encontrará al niño que un día se puede convertir en el asesino de su mujer antes de que se asesine a sí mismo?

Emily Blunt es la encargada de dar vida al personaje femenino que se interpone entre ambos hombres, que en realidad son sólo uno, para salvar la vida del pequeño Cid, interpretado por Pierce Gagnon, el espeluznante niño sobre cuyo futuro gira el núcleo de esta cinta rodada en su mayor parte en Nueva Orleans, aunque también se filmaron exteriores en la ciudad chica de Shanghái, ya que la película está coproducida por sus distribuidores asiáticos. De momento, Looper ya ha sido presentada con gran éxito de crítica y de público en los festivales de Toronto y de Sitges, y lo cierto es que las originales propuestas de Johnson cuentan cada día con más fans. Su trabajo es, desde luego, algo distinto.
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