La EPA ha vuelto a darnos malas noticias. El número de parados sube. El de ocupados, cae. La tasa de paro supera el 25 por ciento. Pero no son las mismas noticias de siempre. Hay datos de sumo interés, como la evolución del empleo público y privado. Por José Carlos Rodríguez
Las reacciones a los
datos del paro no se han hecho esperar. Desde la oposición se señala que son el resultado de dos cosas. Los recortes y la reforma laboral.
Muy probablemente tengan razón. Lo que no está tan claro es que eso sea negativo. Vamos a verlo.
No vamos a pasar por encima de los principales
datos de la EPA, aunque los recordaremos muy brevemente.
El número de ocupados cae en 96.900 personas. Pero como el número de activos, de quienes buscan empleo, también ha caído (en 12.000 personas), el paro cae aunque menos que el número de activos: hay 85.000 parados más. Empieza a ocurrir lo que hemos recordado que ocurrió en los años 80’ y 90’, que una parte de los trabajadores se desanima, y puede llegar a caer el paro por puro deterioro del mercado laboral. Sabemos, también, que la gente se va de España. Los españoles y los inmigrantes. En el caso de los inmigrantes es eso lo que ocurre. El paro ha aumentado en 136.000 personas entre los nacionales, y ha caído entre los extranjeros en 51.000 personas.
Pero vamos a detenernos en la composición de la ocupación, es decir, del empleo. Y nos quedamos con la distribución entre empleo público y empleo privado. El propio gobierno quiere incidir en este aspecto, de gran relevancia. Es lo que cabe pensar del hecho, insólito, de que haya facilitado un desglose de la evolución de empleo público y privado desde el primer trimestre de 2005. Y aquí sí que vamos a detenernos.
Entonces había 2.831.500 empleados públicos y 15.661.200 privados.
Una relación de 5,5 empleados privados por cada empleado público. Esa relación sube lentamente hasta los 5,9 empleados privados en el segundo trimestre de 2006, que se mantiene cuatro trimestres. En el segundo trimestre de 2007 alcanza el máximo de 6,1. Cae al 6,0 por ciento y vuelve a los 6,1 empleados privados por cada público en el primer trimestre de 2008. Desde entonces, esa relación cae.
En ese primer trimestre de 2008 hay 2.873.200 empleados públicos, por lo que
la nómina pública apenas crece en la primera legislatura de Zapatero. Y el empleo privado no ha dejado de crecer hasta el tercer trimestre de 2007 (donde nosotros ya hemos situado el estallido de nuestra burbuja). Luego cae ligeramente hasta ese primer trimestre de 2008.
A partir de ahí, la relación empieza a caer precipitadamente. En sólo tres trimestres vuelve a los 5,6, en el primero de 2010 ya está en 5,0 y alcanza el mínimo, 4,6 en el tercer trimestre de 2011 y el primero de 2012. En los dos últimos trimestres, esa relación mejora, hasta 4,8.
Sigue cayendo el empleo privado (en el último año en 637.100 personas), pero el empleo privado empieza a caer. En el último año ha pasado de 3.220.600 a 2.991.700. Hay, por tanto, 228.900 empleados públicos menos en un año. Algo está cambiando. Son los recortes. Una mala noticia para quienes han perdido su empleo dependiente de alguna administración, pero cada lector juzgará hasta qué punto se ha manifestado en menores servicios, y lo que queda aún por recortar.
Gracias al economista bajo el pseudónimo
Absolutexe podemos
ver gráficamente cómo ha evolucionado la composición de ese empleo público. Se ve cómo los empleados por empresas e instituciones públicas se achican entre la primera mitad de 2006 y la primera de 2007, pero no por eso cae el empleo público, porque han sido absorbidos por las Comunidades Autónomas y la Administración Central. Y se ve que el ajuste del último año se ha hecho en las Administraciones Locales y en las CCAA.
Por último, nos queda ver si también tienen razón los sindicatos y la oposición cuando dicen que los datos del paro son el fruto de la reforma laboral. En realidad es pronto para saberlo. Quizás dos trimestres (el segundo y tercero de este año) sí sea suficiente para empezar a juzgarlo. Tal como ha destacado
Fernando Jiménez Latorre, secretario de Estado de Economía, en los dos últimos trimestres el empleo ha caído en sólo 6.000 personas.
Parte del empleo público está sometido a la reforma laboral. No los funcionarios, que no se rigen por el derecho laboral. Pero el resto de los contratados por las administraciones no se rigen exactamente por la misma lógica que el empleo privado. Para empezar, no es tan fácil ajustar la nómina reduciendo los salarios en lugar de hacer despidos. Por eso debemos fijarnos en la evolución del empleo privado. Y no ha caído en seis meses.