crónica económica
El ahorro, clave para salir de la crisis
miércoles 07 de noviembre de 2012, 00:33h
La burbuja financiera se filtra por el sistema económico, y éste cae en un boom de consumo y de inversión, a un tiempo. Al final, la crisis revela un conjunto de verdades. La principal es que hemos ido demasiado lejos, mucho más allá de lo que permitía nuestro ahorro. Hemos consumido (en gasto privado y en gasto público) por encima de nuestras posibilidades. Y hemos invertido en proyectos que no tenían futuro. La crisis es el momento en el que emerge la verdad.
Esa verdad es que muchos de los proyectos que hemos iniciado nunca se completarán porque, ya lo hemos dicho, no hay ahorro suficiente para completarlos. Esa verdad es que el valor de muchos activos, a los que asignábamos una corriente futura de servicios esplendorosa, no valen eso ni mucho menos. Suelo, viviendas. Esa verdad es que esos proyectos han atraído muchos recursos, pero el valor que aportan es bajo o nulo. Es decir, que somos mucho más pobres.
Esa verdad es que el trabajo que le hemos dedicado, tiene que abandonar esos proyectos. Y que cuando se habla de la necesidad de un nuevo modelo productivo, de lo que hablamos es precisamente de eso, de dejar de destinar más factores productivos a esos proyectos. Esa verdad es, también, que en el proceso en el que los trabajadores abandonan los viejos proyectos productivos, inviables, el valor que podrán aportar hasta que encontremos nuevas industrias, nuevos proyectos productivos, es menor. Y que, en consecuencia, el salario que podrán generar es también menor.
Es verdad, en el caso de España, que nosotros no hemos optado por que los salarios bajen. Mientras bajaba a plomo la producción, nosotros hemos mantenido a toda costa los salarios. Y el ajuste, ese punto en el que se encuentran la productividad y el salario, se ha hecho elevando la productividad por trabajador bajando el número de trabajadores por cada proyecto productivo, es decir, por medio del paro masivo.
Pero de nuevo es verdad que tenemos que sacar la pata y encontrar nuevos nichos de producción que aporten valor, que le den valor al trabajo, y que nos permitan salir adelante y mejorar nuestro nivel de vida. ¿Qué necesitamos para eso?
Ahorro. Lo necesitamos porque empresas y familias están muy endeudadas, y tienen que rebajar su endeudamiento. Las familias para protegerse frente a los envites de la crisis. Las empresas, para mejorar su solvencia y poder financiarse cuando vean nuevas oportunidades de inversión.
Ahorro. Lo necesitamos para poder financiar el cambio de la estructura productiva, desde la acumulación de cadáveres en sectores sin futuro, a ortos sectores con futuro.
Ahorro. Pero en este caso, de las Administraciones Públicas. El gasto público es parte de ese nivel de vida que no nos podemos permitir. Y hay que pagarlo. Con impuestos, que nos empobrecen y frenan la recuperación. O con más deuda pública, que también ahoga la financiación de la actividad privada y, por tanto, ahoga la recuperación.
Ahorro. En este caso, ahorro exterior. Tenemos que importar el ahorro de fuera. O, dicho de otro modo, tenemos que lograr que inviertan desde el exterior todo lo que no cubra el ahorro nacional. No vendrán bajo cualquier circunstancia. Tienen que tener claro que si invierten euros seguirán teniendo euros, y no nuevas pesetas. Ahora el capital no sólo no acude a España, sino que huye. Vendrán a contratar nuestra fuerza de trabajo. Pero si les resulta interesante hacerlo; si lo que podemos aportar como trabajadores lo pueden pagar a un precio interesante. Para que eso ocurra, es decir, para que inviertan en España, es decir, para que se produzca la recuperación, es necesario que los salarios bajen. Y abandonar el modelo español de ajuste, que es con salarios de granito y un paro masivo.
Ahorro. Porque hemos vivido por encima de lo que producíamos. Y lo que nos hemos gastado, en gasto privado, en gasto público, nos lo han prestado de fuera. Y hay que devolverlo. Una forma de hacerlo es entregándoles más bienes que los que nosotros traemos de fuera. Es decir, con una balanza comercial positiva. Para eso es importante, también que nuestros costes sean competitivos. Y, por tanto, que los salarios se ajusten a la baja.
Y, finalmente, una liberalización del mercado. Una liberalización del mercado de trabajo, que permita ese ajuste a la baja de los salarios, no necesariamente de todos, y la recuperación del empleo. Una liberalización generalizada que permita que los factores productivos puedan desplazarse sin trabas de los sectores muertos a los sectores de futuro.