El eje Madrid-Rabat como puente entre Iberoamérica y África
Cumbre iberoamericana de Cádiz y geopolítica en el Magreb
domingo 18 de noviembre de 2012, 15:22h
Marruecos ha acudido por primera vez a la Cumbre iberoamericana, a la que fue invitado como observador en 2010. Aunque con una representación discreta – fue el ministro de Relaciones Exteriores Saad Eddin el Othmani el que encabezó la delegación – la presencia del Reino alauita en Cádiz le ha permitido visibilizar su pretensión a ejercer de puente entre el continente africano e Iberoamérica. El viceministro marroquí de Exteriores e hispanohablante , Yusef Amrani, afirmaba días antes de la Cumbre que Marruecos siempre ha estado “muy vinculado al mundo hispanoamericano, por nuestra presencia diplomática en Iberoamérica y por el gran número de hispanohablantes existentes en Marruecos”.
“El gobierno de Rabat, insistía el diplomático, mantiene un diálogo político abierto con la mayoría de países iberoamericanos, y la cumbre de Cádiz será la perfecta oportunidad para ampliarlo a todos los demás y para buscar además oportunidades empresariales y comerciales”.
Marruecos no ha ocultado su vocación de puente entre las dos orillas del Atlántico, y persigue extender y ampliar su presencia en Iberoamérica, al mismo tiempo que se ofrece para ser lazo de unión entre el subcontinente americano y África. Algo que la diplomacia española aprecia, ya que la mayoría de países iberoamericanos cuentan con poca representación diplomática en el continente africano.
La presencia testimonial de Marruecos en la Cumbre de Cádiz ha servido de algún modo para paliar el desplante que a último momento hizo el rey Mohamed VI que desistió en su viaje a Perú a comienzos de octubre para participar en la tercera reunión cumbre de países iberoamericanos miembros de UNASUR y los países árabe miembros de la Liga Árabe.
El objetivo entonces de dicha cumbre, en la que sí participaba Argelia, era, según palabras del jefe de Estado peruano anfitrión de la misma Ollanta Humala, era el de explorar “el clima propicio para las inversiones que el mundo árabe puede encontrar en Iberoamérica”, una de las regiones del planeta que conoce un crecimiento elevado y sostenido. Algunos de sus países registran entre un 5% y un 7% de crecimiento anual. Los 22 países árabes y los 12 de Iberoamérica buscaban en Lima “nuevos terrenos para la cooperación”.
Sin embargo, lo que Iberoamérica necesita no son los hidrocarburos que puede importar de Argelia, Arabia saudita, Qatar o los Emiratos Árabes Unidos, sino tecnología y proyección para sus mercados exportadores. Y el mercado de los países árabes se orienta más a importar productos tecnológicos y de consumo de Europa y Asia oriental. De ahí que la “tradicional amistad de Argelia con Iberoamérica”, en particular con Cuba, Nicaragua, Venezuela o Argentina, no se haya traducido en proyectos concretos. Lo que hace perder a Argel peso político en la región.
En la carrera geopolítica que se libran Rabat y Argel en sus relaciones con Iberoamérica, Marruecos se ha apuntado un tanto con su presencia en Cádiz. Argelia, que no ha sido invitada por la organización para ser país observador, a pesar de su historia vinculada a España en tiempos de la presencia hispana en Argelia y del Oranesado, se limita a relaciones políticas e ideológicas y precisamente con los países que no han estado presentes en Cádiz a nivel de Jefes de Estado: Venezuela, Cuba y Nicaragua principalmente.